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Thursday, December 25, 2025

MAGA es lo contrario al GLOBALISMO

Hacer América Grande Otra Vez significa, sin discusión alguna, el regreso a toda aquella forma de gobierno, de economía, de educación, de desarrollo socio-económico que durante mucho tiempo convirtió a nuestra gran nación en el ejemplo mundial, por mucho, muy por delante del resto de las naciones.

La prosperidad generalizada, el ímpetu en el crecimiento económico, la generación de felicidad, se consiguieron con un elemento básico: la libertad. Libertad de pensamiento, de opinión, de intercambio, de competencia, para estimular al máximo el bienestar y la prosperidad, componentes esenciales de la felicidad.

Los seres humanos viven en felicidad, derivada de la plena satisfacción de sus necesidades materiales, no de igualitarismo, no de esclavitud de pensamiento e ideología.

El motor que permite que el deseo permanente de felicidad y satisfacción de las necesidades sea precisamente la libertad de competencia, que genera la herramienta de precios de equilibrio, de producción de bienes para satisfacer esas necesidades.

Utilizar la producción de bienes para frenar la libertad es precisamente la esencia del globalismo,  que parte de la abundacia de la producción generada por la Inteligencia Artificial y otros progresos, que pretende, disimulada, pero efectivamente, convertir la especie humana en una masa amorfa de consumidores pasivos, privados de todo derecho que no sea el de vivir semi-esclavos a cambio de no trabajar, de no tener lazos ni ataduras familiares, sexuales, generacionales.

Ese globalismo ha sido promovido a derechas e izquierdas, con y sin explicaciones, de forma a veces disimulada y otras descarada, por las Naciones Unidas, por núcleos del partido demócrata, por gobiernos y administraciones anteriores. Es la fuerza escondida detrás del "wokismo" y otras actitudes promovidas para deshumanizar la especie.

Los padres fundadores crearon aquella sociedad liberta, y a ella es necesario regresar. Es la parte de AGAIN en el concepto MAGA.

Dos realidades saltan a la vista:

          Primera: Regresar a la forma de gobierno verdaderamente democrática de la República, donde los oficiales electos se limitaban a perfeccionar las formas de ejercicio de la democracia y no sustituyan a las fuerzas del mercado, a través de la abrumadora generación masiva de permisos, controles administrativos, y decenas de otros mecanismos que transformaron la sociedad democrática y basada en la libertad económica, en un sistema de regulación de la economía en beneficio de esa nueva clase dominante:

 los oficiales electos, los que por siempre ocupan las posiciones “legislativas”, no solo federalmente, sino en los 50 estados, en decenas de miles de condados y ciudades, que han tornado aquella libertad original en una camisa de fuerza de beneficio exclusivo de sus intereses.

          Segunda: Someter a las diversas formas de desarrollo de las fuerzas productivas a la libertad de competencia, de la libre participación de mercado, como es el caso de la denominada Inteligencia Artificial, asegurando que la ventaja comparativa de poseer esa herramienta no se convierta en esclavitud sobre los consumidores y el resto de los participantes en la sociedad.

          Los peligros de esa tendencia han sido ya expuestos,  pero  insistimos en lo                  que a simple vista se está manifestndo en el  mercado de la computación,                    donde empresas “dominantes”  emplean subrepticiamente esta “arma” para              obligar a sus  clientes a utilizar esas herramientas “inteligentes” en beneficio              de  ellas mismas, sin conocimiento ni aceptación previa, de los                                      clientes-consumidores, redundando en gastos y dominio de procesos en                       perjuicio de los propios clientes.

Aunque una buena parte de los clientes de esas empresas dominantes se han            rebelado y han abandonado ese dominio,   buscando fuentes alternativas de                herramientas libres de la  “esclavitud de la IA”, es imperioso que se regule                socialmente para impedir que el globalismo se introduzca de contrabando.

La comprensión de esta utilización de la IA como un elemento conducente, en forma subrepticia, a la “globalización” en su peor forma, pone de manifiesto la seriedad de esta amenaza,   que requiere que se implemente su correcta utilización como expresión de libertad y no de esclavitud.

*Dr Fernando Dominguez,

Miami, Diciembre 2025