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Monday, February 2, 2026

La Libertad y sus Opositores

El próximo 4 de Julio del 2026 celebraremos el 250 Aniversario de los Estados Unidos de América. También, el 19 de octubre, el 145 Aniversario de la rendición de las tropas coloniales en Yorktown, lo que nos trajo la definitiva victoria de los patriotas sobre los colonialistas.

Otros importantes Aniversarios: el 139 de la Proclamación de la Constitución de los EUA y la Compra de la Luisiana, celebra su 223 Aniversario, la cual duplicó el territorio nacional.

Una Gran Conmemoración: 165 años del comienzo de la Guerra Civil (1861-1865) y el 162 de la Proclamación de la Emancipación, puesta definitiva de la ilegalidad sobe la esclavitud.

Este breve repaso permite comprender que la rebelión contra las ideas básicas de los Padres Fundadores ha estado presente desde el primer día. La Libertad, en su esencia, contenido y alcance, ha encontrado esta oposición activa y constante.

La Libertad ha sido el origen, el método y la aspiración que generó la mayor prosperidad, abundancia y felicidad conocidas, y al mismo tiempo, el mayor esfuerzo de sus opositores, que ha generado la oposición constante, a veces en forma retórica, a veces en forma violenta, otras veces subrepticia.

Esta oposición a la Libertad ha ocurrido desde el primer instante del nacimiento de la sociedad primitiva y ha permanecido constante. La existencia de quiénes aspiran a dominar y subordinar a los demás, a convertirse en amos, siempre amparados detrás de ideas y conceptos que disfrazan su verdadera naturaleza:

-          ” proteger a los débiles”;

-            la “justicia” de la distribución “equitativa” de la riqueza y los ingresos;

-            la “necesidad” de proteger a la naturaleza de la “maldad que causa la motivación de la ganancia”;

-             entre otras muchas, han sido, y son, son las más usadas.

Todas esas “bellas ideas” esconden la corrupción inherente a esa minoría de “controladores” pretendiendo imponer métodos que permitan la oculta apropiación de la riqueza producida por otros. Incluyen la pretensión de aparecer como “salvadores de la humanidad” y recibir la “gratitud” de las propias víctimas.

Es obvio que no resulta difícil comprender por qué los esclavistas esgrimían el “humanismo” de oponerse a la libertad de sus esclavos. Fundaron el KKK para “salvarlos “de la “inminente” maldad de dejarles “abandonados” frente a la necesidad de tener comida y techo, que, según ellos, eran incapaces de lograr por sí mismos.

Este tipo de “humanos”, “decentes” y “generosos”, tipifica el discurso de ellos, mientras los que quieren libertad son siempre “inhumanos”, “crueles” y “desalmados”.

En nombre de esa falacia, asesinaron a Lincoln. Y a muchos más en la historia.

Crearon el caos y el desorden social a posteriori de 1929, cuando la incompetencia del gobierno republicano enfrentó indebidamente, al “crack bancario”, logrando capturar finalmente, la Presidencia en 1932.

Los mismos qué le entregaron Europa del Este, en 1945, a Joseph Stalin. Ni siquiera celebraron un “Día de la Victoria” por el sacrificio y el esfuerzo de la nación en haber sido la columna vertebral de liberar Europa y al resto de la humanidad del Nacional Socialismo alemán.

A finales de los 50, crearon una casi Guerra civil, cuando se opusieron con todos los medios, a la integración racial de las escuelas públicas que el entonces Presidente Eisenhower lideró, y que le obligó a que las Fuerzas Federales tuvieran que ocupar el Sur de la Nación, enclave de estos “humanistas” desde la época de la Esclavitud y la Confederación.

Fueron los mismos “humanistas” que sustancialmente sustituyeron el papel del Congreso, borrando a la Libre Competencia Económica creada por los Padres Fundadores, y lo convirtieron en un enclave de “oficiales electos” subordinados a “partidos” y grupos de presión” para transformar la economía en una lucha de permisos, acuerdos, licencias, establecimiento de precios, reglas, inspecciones, y todo tipo de burocracia, totalmente ajena a la economía verdadera.

Y lo que es peor, lo reprodujeron en todos y cada de los 50 estados, miles de condados, cientos de miles de municipalidades y gobiernos locales. Herramientas que permiten la lucha de grupos de presión, mayorías y minorías circunstanciales, corrupción enmascarada y un alejamiento absoluto del concepto de competencia libre que crearon los Padres Fundadores.

Reforzaron todo ese andamiaje con un aparato gubernamental de departamentos, agencias, comisiones, secretarías, y otros, que fortalece aún más las consecuencias negativas e irracionales de la economía ¡ajena a la economía!

A partir de la Segunda Guerra Mundial, se dedicaron a incorporar todo tipo de “personalidades”, portadores de su concepción esencialmente antiamericana tradicional; crearon instituciones “culturales” para fortalecer su dominio sobre la conformación de la opinión pública.

Todo ese ejército de individualidades, controlando crecientemente toda la prensa y los medios, se dedicaron activamente a destruir toda la imagen de los EUA y de sus fuerzas armadas, debilitando toda capacidad de victoria frente a los comunistas en Vietnam, Laos, Cambodia, y el Lejano Oriente.

La acelerada conversión de las Universidades y de todo el sistema educativo, bajo su control, en un aparato para producir masivamente profesionales destructores de la concepción de los patriotas, a los pocos años se convirtieron en la fuerza formativa fundamental de la nación.

El colofón fue la concertación para imponer a un totalmente desconocido como presidente, cuyos antecedentes de topo tipo son desconocidos, incluyendo la certeza de su propia identidad, y que se encargó de debilitar aún más la imagen del EUA en todo el planeta, de fomentar el debilitamiento sistemático de las fuerzas internas y externas, para facilitar el impulso globalista que requiere, primero, la destrucción de los propios EUA, desde adentro.

Se puso en marcha esa destrucción de varias maneras:

-       Fomentando la desindustrialización mediante traslado de las producciones físicas a países cuya mano de obra barata facilitara la complicidad de las propias empresas.

-       La creación de mitos de “cuidado intensivo de la naturaleza”, un movimiento igualmente destructivo de la capacidad interna de creación y uso de la energía, a favor de un movimiento “verde” destructor de la base energética y fomento de la dependencia del exterior.

-       Fomentando un movimiento “WOKE” para borrar las concepciones históricas de familia, sexo, sociedad, y otras, por un nuevo conjunto desmoralizante y destructor de los lazos sociales, familiares y de todo tipo.

-       Ignorando los avances de grupos enemigos abiertos de los EUA, apoderándose de países en la propia vecindad de los EUA, aislando la defensa y los intereses estratégicos avalados por la defensa en bloque de la vecindad americana.

-       Permitiendo la entrada masiva e irregular de inmigrantes que serían futuros votantes y asegurarían la supremacía, mediante el cambio del contenido de la propia población.

Todo ello produjo lo inevitable: una reacción contraria que hizo surgir nuevos protagonistas en la oposición patriótica. Este fenómeno merecería un estudio aparte, pero no es el objetivo de estas líneas. Baste señalar que eso puso en tensión todas las armas de la Guerra Civil no declarada. Creó historias, cuentos, acusaciones, persecución y, sobre todo, el arma favorita de siempre: caos en la calle, guerra civil contenida, racismo antirracista, que desgaste al poder contrario.

El periodo de 2016-2020 vio transcurrir esa insurrección caotizante y destructora del sentimiento patriótico. El inmenso caos permitió que recuperaran el poder en 2020.

Tras lo cual la hostilidad oficial se convirtió en Guerra institucional de acusaciones, intentos de condenas con justificaciones burdas, miles de funcionarios de los poderes públicos acosando al representante del patriotismo. En fin, de todo, sin tregua, ni freno, para asegurar borrarle del mapa.  Incluso atentar contra la vida del personaje en un acto político frente a las cámaras de TV de todo el país.

Fue tan descarada la intención, el desconocimiento absoluto de toda formalidad, que la población reaccionó de igual forma que la física nos enseña: toda acción genera una reacción en sentido contrario. El líder patriota obtuvo una mayoría electoral tan aplastante, tan evidente, tan pública, que les fue imposible desconocerla.

Eso nos lleva a la situación actual: el arma preferida, el caos, la insurrección apenas simulada, impúdica, porque tanto va el cántaro a la fuente…

Nos desempeñamos en ese estado casi insurreccional, que va subiendo de tono, de métodos, que siente que le falta algo…y ellos tratan incansablemente de azuzar esa insurrección en lo jurídico, en lo público, en lo cultural, en los medios bajo su absoluto control, hasta lograr lo deseado: caos total para lograr destruir al patriotismo, desprestigiarlo, insultarlo, hacerlo incómodo para vivir…

Elemento en contra: la mayoría absoluta y relativa está en su contra. Y decidida a no permitirle arrebatarle el control de la situación. La cohesión y la firmeza son las herramientas. La utilización de los medios de aseguramiento de la Ley y el Orden contra el insurreccionalismo antipatriótico no puede disminuir. Para evitar el caos y la destrucción, objetivos esenciales del globalismo antipatriótico.


Thursday, December 25, 2025

MAGA es lo contrario al GLOBALISMO

Hacer América Grande Otra Vez significa, sin discusión alguna, el regreso a toda aquella forma de gobierno, de economía, de educación, de desarrollo socio-económico que durante mucho tiempo convirtió a nuestra gran nación en el ejemplo mundial, por mucho, muy por delante del resto de las naciones.

La prosperidad generalizada, el ímpetu en el crecimiento económico, la generación de felicidad, se consiguieron con un elemento básico: la libertad. Libertad de pensamiento, de opinión, de intercambio, de competencia, para estimular al máximo el bienestar y la prosperidad, componentes esenciales de la felicidad.

Los seres humanos viven en felicidad, derivada de la plena satisfacción de sus necesidades materiales, no de igualitarismo, no de esclavitud de pensamiento e ideología.

El motor que permite que el deseo permanente de felicidad y satisfacción de las necesidades sea precisamente la libertad de competencia, que genera la herramienta de precios de equilibrio, de producción de bienes para satisfacer esas necesidades.

Utilizar la producción de bienes para frenar la libertad es precisamente la esencia del globalismo,  que parte de la abundacia de la producción generada por la Inteligencia Artificial y otros progresos, que pretende, disimulada, pero efectivamente, convertir la especie humana en una masa amorfa de consumidores pasivos, privados de todo derecho que no sea el de vivir semi-esclavos a cambio de no trabajar, de no tener lazos ni ataduras familiares, sexuales, generacionales.

Ese globalismo ha sido promovido a derechas e izquierdas, con y sin explicaciones, de forma a veces disimulada y otras descarada, por las Naciones Unidas, por núcleos del partido demócrata, por gobiernos y administraciones anteriores. Es la fuerza escondida detrás del "wokismo" y otras actitudes promovidas para deshumanizar la especie.

Los padres fundadores crearon aquella sociedad liberta, y a ella es necesario regresar. Es la parte de AGAIN en el concepto MAGA.

Dos realidades saltan a la vista:

          Primera: Regresar a la forma de gobierno verdaderamente democrática de la República, donde los oficiales electos se limitaban a perfeccionar las formas de ejercicio de la democracia y no sustituyan a las fuerzas del mercado, a través de la abrumadora generación masiva de permisos, controles administrativos, y decenas de otros mecanismos que transformaron la sociedad democrática y basada en la libertad económica, en un sistema de regulación de la economía en beneficio de esa nueva clase dominante:

 los oficiales electos, los que por siempre ocupan las posiciones “legislativas”, no solo federalmente, sino en los 50 estados, en decenas de miles de condados y ciudades, que han tornado aquella libertad original en una camisa de fuerza de beneficio exclusivo de sus intereses.

          Segunda: Someter a las diversas formas de desarrollo de las fuerzas productivas a la libertad de competencia, de la libre participación de mercado, como es el caso de la denominada Inteligencia Artificial, asegurando que la ventaja comparativa de poseer esa herramienta no se convierta en esclavitud sobre los consumidores y el resto de los participantes en la sociedad.

          Los peligros de esa tendencia han sido ya expuestos,  pero  insistimos en lo                  que a simple vista se está manifestndo en el  mercado de la computación,                    donde empresas “dominantes”  emplean subrepticiamente esta “arma” para              obligar a sus  clientes a utilizar esas herramientas “inteligentes” en beneficio              de  ellas mismas, sin conocimiento ni aceptación previa, de los                                      clientes-consumidores, redundando en gastos y dominio de procesos en                       perjuicio de los propios clientes.

Aunque una buena parte de los clientes de esas empresas dominantes se han            rebelado y han abandonado ese dominio,   buscando fuentes alternativas de                herramientas libres de la  “esclavitud de la IA”, es imperioso que se regule                socialmente para impedir que el globalismo se introduzca de contrabando.

La comprensión de esta utilización de la IA como un elemento conducente, en forma subrepticia, a la “globalización” en su peor forma, pone de manifiesto la seriedad de esta amenaza,   que requiere que se implemente su correcta utilización como expresión de libertad y no de esclavitud.

*Dr Fernando Dominguez,

Miami, Diciembre 2025

Friday, October 3, 2025

¡¡¡¡Ni un cuento más !!!!

            Pese a los innumerables enredos, ensayos, manuales, libros, conferencias, cursos, con que las clases dominantes de cada época histórica que ha vivido la humanidad, han pretendido esconder su esencia, la economía se reduce a crear, consumir, distribuir y acumular los bienes necesarios para vivir. 

            Mantener el continuo flujo de esos bienes para el sostén de la vida, implícitamente se lleva a cabo con un principio básico: cada día debe ser vivido mejor que los anteriores. Por ello es que alcanzar el crecimiento es parte esencial del devenir humano.

            Y de ahí que existe un propósito de recoger las experiencias, acciones, interacciones y palancas que permiten llevar a cabo ese progreso que es en esencia, crear lo más posible con el esfuerzo mínimo indispensable, y su espejo: minimizar el esfuerzo, el gasto requerido para obtener el resultado deseado.

          Ese tesoro de conocimientos, experiencias, métodos, acciones y reacciones es el contenido real de la economía.

            Y desde que la especie humana se fue agrupando para sobrevivir a los peligros, a las agresiones de otros grupos rivales para conquistar su territorio, que era la base fundamental de la sobrevivencia, ha estado presente la pretensión de grupos que se dicen, se creen y actúan como castas, clases, superiores, a partir de

- un supuesto mandato divino (lo que originó las monarquías), o

- salvadores del planeta (los ecológicos), o

- grupos especiales con el conocimiento, con la “gracia” especial de    ser dominantes (los creadores de las leyes sociales)

            Los miles de años transcurridos no dejan de ser testigos de esa pretensión, causante de guerras, genocidios, teorías, y un largo etcétera, desde las monarquías, hasta los partidos políticos actuales.

          Jamás ha dejado de existir ese deseo de imponerse, de dominar a los demás, lo que se muestra simplemente mirando la historia de las “civilizaciones”.  Con nomenclaturas diversas, pero con el mismo denominador común: la dominación de la mayoría, a manos de esas minorías de antemano “calificadas” para ser dominadores.

          El desarrollo impetuoso de la ciencia y la tecnología, mostró en forma explosiva el absurdo anterior.  Además de las “clases” tradicionales, parte inseparable del mundo de los “señores feudales”, surgieron nuevos elementos independientes: comerciantes, técnicos, artesanos, que crearon una nueva manera de ver el mundo de forma mucho más lógica: la sociedad se manejaría por aquellos que, en cada instante, eran los más idóneos: los que mayor riqueza creasen.

          La Economía Mercantil impuso la necesidad de un nuevo ordenamiento jurídico que dejó obsoletas las antiguas monarquías y ordenamientos feudales. Surgieron revoluciones para transformar la sociedad anterior en los lineamientos de la nueva economía: Libertades y Derechos, una Constitución que los regulase y unas elecciones que pusiesen en el poder a quienes la población apoyase son su voto.

          Y una Ley Económica trascendentalmente nueva: la libre competencia, determinante de quien es exitoso y quien no. Ley que originó una riqueza social no imaginada hasta entonces y que requiere que el dinero sea el reflejo y la cuantificación del mundo mercantil, el equilibrio que determine el progreso económico, político y social.

          Ninguna entidad, en Gobierno o Parlamento, debe desequilibrar el mundo mercantil, implícitamente balanceado por la libre oferta y demanda.

            Esa fue la brújula que guió a los Padres Fundadores de nuestra nación. Y fue el motor que convirtió a los Estados Unidos de América en el faro de la riqueza, el poder y la libertad en el mundo.

            El cumplimiento de los principios de la Democracia demanda las elecciones periódicas para escoger a quiénes serán los administradores de la “cosa pública”. Ello causa el surgimiento de un nuevo elemento ajeno a las reglas del mercantilismo: los “oficiales electos” que en lenguaje popular llamamos “políticos” en un papel secundario.

            Los “oficiales electos” agrupados en “partidos políticos” y en posesión del instrumento parlamentario y el de la administración, representan a grupos de presión e interés, muchos de los cuáles so solo no están de acuerdo con la “libre competencia” sino incluso están opuestos.

            La creación de múltiples “movimientos” de empuje social, propulsores de ideas como el comunismo, como la igualdad social, la promoción de justicia social, son opuestos abiertamente a la libre competencia y promotores de todo lo contrario, lo que ha minado completamente la idea original de los padres fundadores y que convirtieron a la nación en el faro del mundo.

            Y han convertido al foro parlamentario y a la administración de la cosa pública en instrumentos de esos grupos de presión, estableciendo todo tipo de reglamentos, fijación de precios, cuotas, permisos, y muchas más, destrozando en la práctica el equilibrio explícito de la Libre Competencia.

            También han procreado ese mismo estilo “administrativo” la permisología,  y la intromisión “gubernamental” en la vida social en todos los estados, los condados, las ciudades y regiones, en fin, en miles de burocracias, sedientas de impuestos para su manutención, violadores del equilibrio y brazos multiplicadores de los partidos políticos.

            Garantizar los Deberes y Derechos de la Constitución es la formal tarea de todo ese entarimado, pero garantizar los intereses del grupo de presión al que pertenecen es la verdadera tarea de ellos.

            Con lo cual podemos apreciar que este esquema es completamente ajeno a lo creado por los Padres Fundadores y explica, por qué, la nación está inmersa en una deuda pública que expresa a gritos el desequilibrio existente.

            Recuperar el equilibrio es una tarea de primer orden porque el equilibrio es la esencia del sistema económico. No se puede “utilizar” lo que no se ha creado, como lamentablemente han puesto en práctica los “políticos” que han manejado nuestra economía en los últimos decenios.

            El elemento imprescindible en el equilibrio es el sistema de precios, formado en el proceso de libre intercambio entre la oferta y la demanda.

            La Producción Creada es resultado de sumar todos los insumos productivos (valor transferido) más el nuevo valor creado (Salarios, Depreciación, Taxes, Ganancia, Importaciones para producir).

            PC=Valor Transferido + Valor Creado

            La Producción Utilizada es resultado de todos los valores transferidos más la Demanda Final (Consumo, Acumulación, Exportaciones: PU= Valor Transferido + (C+A+Exp)

            De dónde: PCreada=PUtilizada; (lo creado es lo distribuible);

          Suma de Transferidos + NVC = Suma de Transferidos +  (C+A+Exp);

            Salarios+Depr+ Taxes+Ganancia+ Imp= C+A+Exp

            y  S+D+T+G = C+A + (Exp-Imp). Solo se puede distribuir lo Creado más el Saldo del Comercio Exterior. Cualquier exceso en Consumo y Acumulación más el SCE solo es posible con un préstamo, que habrá que pagar más el interés correspondiente. 

            Por lo tanto: Imprimir Dinero para gastar más de lo disponible tiene dos efectos:

            1.- Rebaja el valor de la moneda automáticamente, lo que se refleja en un aumento de los precios.

            2.- Es un “préstamo” indocumentado, que se pagará con la disminución posterior del Consumo y la Acumulación, debido a la rebaja del valor de la moneda.

          La conclusión es obvia: ¿Por qué una casa que hace 50 años valía $30,000 hoy vale $600,000?  Porque la moneda vale el 5% de lo que valía 50 años detrás. Lo mismo sucede con la alimentación, el transporte, etc.

          Si esquemáticamente organizamos los elementos de la reproducción de esta manera:

                         

(1)+ (2) = Pdistribuida y  (1) + (3) = PCreada, de dónde;

(2) = (3) ;  y por tanto: (4) = (3) + SCE (Exp-Imp).  En palabras:

            La Redistribución y Uso Final del Producto es la Renta Nacional Creada (3) ajustada en el Saldo del Comercio Exterior (Exp-Imp) que es único elemento autónomo y permite el flujo adicional de valores necesarios para usar más que lo creado, sin consecuencias desequibrantes a corto o largo plazo.

                Ahora puede entenderse por qué la Deuda Nacional está a punto de poner en quiebra al país. Y el enorme acierto de los países asiáticos (llamados los tigres asiáticos) cuando en la década de 1970 impulsaron las exportaciones para su desarrollo industrial, sin arriesgar su moneda, su equilibrio y su viabilidad. Para entenderlo, veáse el siguiente cuadro de las exportaciones en ese período:

A graph of the number of years

AI-generated content may be incorrect.

         Las manipulaciones del llamado “monetarismo”, de los años 30 del siglo 20 abanderado  por Lord Maynard Keynes aún persiste y es el punto de apoyo de los demagogos para tratar de monopolizar el poder escondidos detrás de los aparentes “beneficios” de gastar más que lo disponible.

           Junto a ellos tenemos otros tantos promulgadores de ideas como el salvamento del planeta, la justicia social, la salvación humana y muchas otras, que no es el propósito de nuestro documento profundizar.  Todos ellos, aislados y en conjunto, promueven la destrucción de la piedra angular  de la economía: el equilibrio, que se logra únicamente en el proceso de libre juego de la oferta y la demanda.

           Hay modelos de equilibrio para científicamente y partir del uso de la simulación matemática, conseguir un sistema de precios equilibrado. En 1970 en la Revista Economía y Desarrollo #4, aparece publicado y descrito ese modelo (Algunas Notas para el Cómputo de un Sistema de Precios, escrito por mí). Complementariamente, en “El Cuarto Cuadrante del Modelo de Insumo-Producto: Análisis y Metodología”, Universidad de La Habana, 1969, hay otro artículo excelente sobre el tema, escrito también por mí).

           Resumiendo: Resurgir la Economía Norteamericana es una necesidad imperiosa, antes que el camino actual no tenga remedio. Para ello se requiere:

        1.- Reinstaurar la lógica probada hasta la saciedad, de la libertad económica como paso imprescindible para el verdadero crecimiento.

        2.- Ajustar el papel de los funcionarios electos para limitar su actuación a administradores del erario público y no reguladores económicos.

        3.- Erradicar la existencia de regulaciones extraeconómicas, permisos, establecimiento de precios, y otras palancas arrebatadas a la libre competencia como reguladora universal de la economía, existentes por miles en ciudades, condados, estados y la nación.

        4- Crear sistemas de rendición de cuentas de los funcionarios electos ante sus electores, quiénes son los efectivos dueños del poder en la democracia republicana que es nuestra forma de gobierno, y establecer un límite  de tiempo de participación de los funcionarios electos que asegure la erradicación de intereses ajenos a la República.

Friday, March 14, 2025

Mundo Libre Versus Globalismo

 La Sociedad Norteamericana es heredera de la concepción originaria de sus padres creadores, como son:

·        La Libertad de pensamiento, de palabra, de emprendimiento, de competencia económica y comercial;

·        La igualdad de todos ante la Ley;

·        El derecho  a ser juzgado por sus iguales, presumiendo la inocencia mientras no se demuestre lo contrario;

·        La inviolabilidad de la privacidad y del domicilio, que solo pueden ser alterada por las autoridades con una legitima orden judicial.

Esas columnas de la convivencia social y del derecho universal a la búsqueda de la felicidad, confirieron la reconocida excepcionalidad histórica de la sociedad norteamericana y han sido la base y, al mismo tiempo,  el mecanismo de alcanzar la prosperidad y el desarrollo excepcionales que distinguen a esta gran nación respecto al resto del mundo.

La humanidad  ha desarrollado  diversos estadíos y formas de  existencia desde el punto de vista de la economía, del desarrollo y la utilización de sus recursos, de la organización de toda la vida social.

Y aunque el incesante desarrollo del progreso, del avance desde formas primitivas de organización hasta el presente, ha transcurrido en forma ascendente, también ha tropezado con retrocesos de la libertad como forma básica de la existencia, impulsadas por ideas que favorecen la dominación y subordinación de la sociedad a minorías,  aspirantes al poder absoluto sobre sus semejantes.

El intento más distintivo, y puede calificarse de ser original fue el llamado a “proletarios del mundo, uníos”, generado  a partir de la teoría de la plusvalía, y la “necesidad de barrer a los capitalistas y sus sirvientes”, convertida en un llamado a la insurrección social y a la toma del poder en nombre de esos proletarios, explotados por El Capital,  convertidos mágicamente en la única clase social destinada a comandar al resto de los demás seres humanos.

Ese llamado a la insurrección, para asaltar el poder por la fuerza, introduciría a la sociedad en una especie de  igualitarismo; erradicaría las enormes diferencias sociales entre ricos y pobres; y para  llevarla a cabo, debía ser encabezada por la clase obrera, organizada y dirigida por un  infalible Partido Comunista, designado de antemano, como la Fuerza Dirigente Superior de la Sociedad Humana.

Y todo el que no acepte ese principio es un enemigo de clase de la peor especie. Un traidor a la especie humana. Un monstruo de los pantanos con una sed de sangre inagotable,  los peores instintos y las tácticas más despreciables, que debe ser combatido y erradicado escrupulosa y sistemáticamente. El paso inicial para asegurar el éxito es despojarle de sus bienes y riquezas,porque ese el arma,  instrumento y base de la opresión.

Ese primer “acto” que puso en práctica esa teoría con éxito, fue la llamada Revolución de Octubre, en 1917 en la Rusia imperial. El grupo dirigente de esa Revolución social y económica se apoderó de la Rusia Imperial, barrió a cuanto “enemigo de clase” les pareció, ejecutaron de una u otra forma a la familia imperial, desarrollaron ese poder omnímodo y lo extrapolaron a todo el universo a través de la Internacional Comunista, organización internacional para replicar esas acciones en todas partes del mundo, totalmente subordinada a  esos intereses soviéticos.  

Soviet fue el vocablo que adoptaron para llamar a los consejos que tenían a cargo ejecutar esa política y administrar los bienes incautados, organizar la defensa de esa sociedad y administrar sus destinos. El nuevo “estado” revolucionario y de clase. De ahí, el estado multi-nacional que unía a varias Repúblicas, territorios y nacionalidades, se llamó Unión Soviética.

Se identificó como el poder proletario. En Rusia y en el mundo. Y en el altar de los líderes del proletariado, Lenin se unió a Marx. El creador de la religión fue acompañado de ahí en adelante, por quien que la realizó, la cuida y la pone en práctica.

Las nuevas realidades, la propaganda, la penetración de los agentes de la Internacional Comunista, los resultados del caos introducidos por la Primera Guerra Mundial, crearon otros actores y ejecutores de la teoría de cómo apoderarse del poder. Y de cómo conservarlo y desarrollarlo. Nació el primer movimiento globalista, que aspiraba a dominar a todos los paises del planeta, bajo una bandera, organización y forma de vida únicas.

En la Alemania de los años 30 del siglo XX hubo dos movimientos subversivos contra-puestos.  Un grupo de filosófos marxistas en Frankfurt se dedicó a analizar los resultados del culto a la lucha de clases del proletariado, mientras  otro grupo de muy diversos origenes creó el Nacional Socialismo.

Los primeros, comprendieron que no podían quedarse en Alemania cuando los Nacional-Socialistas asaltaron al poder. Eran totalmente enemigos jurados y  los Nazis, violentos e intolerantes en extremo. Por lo tanto, los filosófos  emigraron. Tan rápido cómo les fue posible.

Los violentos ascendieron con tal fuerza al poder absoluto en Alemania que finalmente desataron la Segunda Guerra Mundial. No sin antes pactar con el líder del proletariado, Joseph Stalin, cabeza de la entonces URSS, transformada de Imperio Ruso a Dictadura del Proletariado y  ejemplo “excelso” de como ejercer esa Dictadura

Pero, dos líderes no cabían en un solo mundo y los Nazis decidieron acabar con sus hasta entonces amigos, el Stalinismo,  invadiendo militarmente y sin piedad, a Rusia, ahora la URSS proletaria . Todos sabemos en qué terminó esa horrible tragedia, hija del deseo de dominar el mundo. La verdadera y única potencia, los Estados Unidos de América, fue el eje de la victoria. Y en “compensación y reconocimiento” de sus sacrificios en la guerra, fue obsequiada en la Conferencia de Yalta por F.D. Roosevelt con Europa del Este.

Por su parte, los marxistas de Frankfurt, al salir de la Alemania Nazi, vinieron a anidar en la Universidad de Columbia, en New York. Allí progresaron y desarrollaron su nueva forma de “ganar el poder”, ya que según su razonamiento, la “lucha de clases” de “proletarios vs capitalistas” no era suficientemente  masiva, ya que que los no-obreros debían participar en la masividad, para hacer posible el triunfo. Razonaron que la lucha necesitaba una forma más masiva y general de contradicción, voluntades de cambio que movieran a toda la sociedad y no únicamente a la clase obrera,  y crearon “victimas contra victimarios”.

Ya no era exclusivamente una lucha entre clases sociales contrapuestas. Cualquiera podía ser  victima y cualquier otro, a conveniencia, ser declarado victimario. Muy eficiente para masivizar las contradicciones sociales y generar el caos a todo nivel de agrupación humana. La regla básica para intentar destruir el orden social: generar el caos, las protestas de calle, la fanatización podía ser encausada a cualquier grupo social, racial, político, sindical, cultural, o de cualquier otra índole.

Claro está que sembrar ese paradigma en una Universidad que crea profesionales de todo tipo que en un plazo de tiempo serán los profesores, maestros, jueces, abogados, oficiales públicos,  y ocuparán las demás posiciones en el orden social, pronto contaminó a otras universidades, centros de enseñanza, y se extendió scialmente a grupos de todo tipo.

La primera consecuencia pública de ese caos sembrado en la sociedad fueron las protestas contra las acciones del Senador McCarthy tratando de evitar la infiltración comunista. Y después, contra la Guerra de Viet Nam, donde las Fuerzas Armadas Norteamericanas ganaban batallas militares en el campo por el día, y las perdían en los noticieros de TV al anochecer, a consecuencia de estados de opinión contra el poder, en los propios Estados Unidos, gracias a los nuevos defensores del derecho a protestar.

A partir de esa época la existencia de ese movimiento de “victimas contra victimarios” fue creciendo, hasta lograr que un supuesto representante de las víctimas, en este caso por el color de la piel, fuera prohijado por el Partido Demócrata y milagrosamente investido como primer Presidente “de color” de los USA: Barack Hussein Obama.

Este período consolidó la creación de huestes de “victimas”, transformó el papel que el Presidente de la nación más poderosa e importante del mundo representaba en la esfera mundial, creando una nueva forma de “poder avergonzado de serlo” y cosas de esa naturaleza, confirmando la importancia gigantesca de que las víctimas son reales, ahora poderosas  y que exigen ser tratadas con preferencias y concesiones.

En este período terminó de gestarse otro nuevo líder mundial del globalismo. El propio Obama firmó, a nombre del país, la subordinación al nuevo poder en 2014, adscribiendo el país a la tristemente célebre Agenda 2030, que era la fecha para desmontar las naciones que históricamente han existido, y abdicar la soberanía nacional de cada país a la soberanía global de Naciones Unidas, disfraz que vestía la nueva oligarquía globalista que se apoderaba del mundo, ahora de forma “legal”.

Esas “nuevas” Naciones Unidas, encabezadas por el socialista ex-Presidente de Portugal, António Guterres, bajo el liderazgo sobre Derechos Humanos de la Socialista ex-Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con todas las organizaciones subordinadas dedicadas a esa Agenda globalista de “derechos” de géneros, de trans, de cualquier cosa que agrupe “víctimas”, que deben ser compensadas y elevadas a todo puesto social.

En Europa, bajo el auspicio del entonces Presidente Socialista de España, Felipe González, se había creado la Unión Europea, bajo las mismas reglas, uniendo ahora fuerzas con la ONU y los globalistas de todo el mundo para logar un primer paso del globalismo: hacer ir desapareciendo el rostro  indiviual de cada nación en favor de “la unión” cuyo Consejo se convierte en el gobierno real de todos los países, subordinados a Bruselas, fervoroso sirviente de todas la políticas a favor de las “victimas”. Globalismo a pulso y por decreto.

En el oscuro período que culmina el período presidencial de Obama, la contienda electoral se polariza entre dos fuerzas:

·        ese creciente “proceso de satisfacer los reclamos  de las víctimas” que transforma toda la concepción original de la nación fundada en 1776, estaba representada en el continuismo del llamado Obamismo, en la persona de Hillary Clinton, una legítima representante de esa forma de pensar, actuar y gobernar,

·        y en contra,  el surgimiento de un patriota, creyente fiel del Americanismo y de sus principios y valores, de Estados Unidos como líder del Mundo y continuación de su prosperidad, a través de la Libertad, la Libre Competencia y la Igualdad ante la Ley, en la persona de Donald J. Trump, un empresario exitoso, el autor de la herramienta fundamental de la Libre Competencia: El Arte de Negociar, libro que sintetiza esa forma de pensar y actuar, esa concepción de la esencia de la libertad individual, empresarial y nacional.

No es necesario poseer una inteligencia sobre-natural para comprender que el patriotismo representante de los valores originales de la nación, concertó el más feroz odio de los globalistas, nacionales, e internacionales, ya que todos ellos se ven enlazados por sus intereses de dominio global, que hasta ese momento, pasaban, escondidos, sin gran oposición.

Y para los cuáles, Estados Unidos era el único obstáculo en conseguir el poder mundial, porque, aunque disminuído por años de traición a sus orígenes, infiltrado por los globalistas y permitido por conservadores comprados por intereses personales o de grupo, seguía siendo la potencia industrial, económica y militar a derrotar para poder imponer el globalismo, cosa que hasta ese momento habían logrado desde adentro, carcomiendo sus principios y fortalezas y fomentando el poderío de China Comunista, aliada improvisada de esos deseos.

La intensidad del odio, de los ataques, de las historias y cuentos inventados, todos para embarrar el prestigio del archi-enemigo que era Trump, no conoció límites. Utilizaron todas las ramas del gobierno, visibles e invisibles, todos los aliados del mundo, abiertos o disimulados.

Aún 10 años después, siguen utilizando los mismos cuentos, las mismas historias fabricadas, fomentando el odio acérrimo entre sus fanáticos,  entre las estrellas de Hollywood, con la televisión y la prensa radial y escrita, que poseen mayoritariamente y los aliados de conveniencia, creados a base de pagos escondidos, subvenciones ficticias, corrupción abierta o simulada, y un largo etcetera.

Como sabemos, Trump venció en aquella contienda. La mayoría del votante norteamericano es afin a la Libertad en la que ha nacido y vivido  y votó a su favor, creando una administración sin precedentes por los obstáculos de todo tipo que presentaron para que su Programa lograra triunfar plenamente, consolidando la Libertad y la Prosperidad típicas de la nación.

El globalismo, apoderado del Partido Demócrata, creó las más disímiles retrancas al período presidencial de Trump, fomentó cuanta protesta y oposición formal e informal, de calle y de salón, finalmente desatando el caos en muchas ciudades norteamericanas, con cualquier pretexto. “Víctimas contra Victimarios”  a todo despliegue.

A partir de la “pandemia”, desatada sobre el planeta en el período 2019-2021, y que costó millones de victimas a nivel global, hemos sido testigos de la aceleración de los esfuerzos concertados del globalismo, de sus aliados y de sus títeres, para dar el “golpe de gracia” a su anhelado propósito de ser los amos y señores de la humanidad.

Un conjunto de acciones y de los momentos usados y/o provocados para ejecutarlas,  permiten encuadrarlas como hitos de esa conspiración mundial.  Ese accionar viene “vestido” como proveniente de diferentes portadores de banderas ideológicas-sociales-económicas-políticas,  de muy  diversa naturaleza, color, lenguaje socio-económico, pero todos, absolutamente todos, son parte principal, accesoria o asociada, de ese monstruo, llamado globalismo, que es simplemente el deseo, explícito o implicito, de imponer una forma universal de dominio sobre toda la humanidad por un grupo humano “escogido”, apartir de cualidades excepcionales..

En las elecciones de 2020 se generaron factores y fuerzas de diverso tipo, comprensibles e incomprensibles. Por efecto de la pandemia - sospechosamente generada en un laboratorio chino, con financiamiento soslayadamente norteamericano y providencialmente presente en el período final de Trump, con logros objetivos pese a la oposición desmedida y recalcitrante de los demócratas impregnados de la utilización de la victimización para generar el caos social -   la nación llegó a la batalla carcomida por la infiltración de votos injusticables.

A pesar que Trump obtuvo un volúmen de votos a favor históricamente estable, aparecieron casi 11 millones de votantes concurriendo al proceso que nunca antes votaron, existieron o se manifestaron. Ni después tampoco. Le arrebataron la victoria a Trump.

¿ Para qué?

Para continuar el proceso histórico de destruir a los Estados Unidos desde adentro, tarea esencial del globalismo,  con:

·        Fronteras abiertas con millones de inmigrantes sin política alguna para manejarlos, que les convirtieron en un dolor de cabeza nacional, económico, político y social.

·        Despilfarro de dinero que creó una terrible inflación, una deuda nacional aplastante y una inestabilidad económica y financiera colosal.

·        Corrupción rampante para crear respaldo político, institucional y social aberrante.

·        Política internacional vacilante, asociada a los poderes de similar calaña en todo el mundo, comprometiendo seriamente la paz mundial y regional

·        Fomento de guerras regionales y locales, financiandolas y estimulando a sus aliados, como la Unión Europea, a respaldarle, creando un clima internacional de inseguridad y potencial escalada eterna. Esto, a sabiendas y a propósito, retroalimenta el gasto público a niveles insospechados, disfrazando de “patriotismo” a la corrupción, a la inestabilidad financiera y a la inflación.

Como era de esperar, uno de los períodos de administración más oscuras de los Estados Unidos fue complementado con la persecusión política más abierta y descarada contra Trump y sus colaboradores, que permaneció batallando por el patriotismo; incluso atentados para asesinarle y otras barbaridades, que convirtieron a Trump en algo más peligroso aún, para ellos, que antes: un patriota victima de los globalistas en el poder, un luchador incansable contra ese globalismo empoderado y un héroe de los valores fundacionales de la nación.

El resultado: una mezcla aplastante de atracción de votantes, naturalmente adherentes a los principios originarios de la nación, representados por Trump; y una aplastante antipatía por el calamitoso estado de cosas en la nación, que volcaba aún más simpatizantes a Donald Trump, como enemigo jurado y representante de los que se convirtieron en anti-demócratas.

La aplastante victoria electoral de Trump, convertido en Presidente con un mandato expreso de llevar a cabo las tareas apremiantes de cambios al statu quo, ha vuelto a la nación un circo, en que los fanáticos anti-Trump hacen el ridículo minuto a minuto tratando de impedir que cumpla lo que el pueblo votó a favor,

·        utilizando los más maquiavélicos y absurdos alegatos;

·        creando “resistencia”, fomentada en aquellos consistorios locales en que dominan desde antaño;

·        la interrupción de sus acciones en público;

·        una campaña de descrédito con los mismos slogans y frases prehechas desde 2016, fomentados por la misma prensa que poseen y pagan;

·        prohibiciones “judiciales” por jueces de su pertenencia;

·        creación de nuevos “problemas” internacionales mediante la utilización de sus viejos aliados:

o   Gobiernos adheridos al globalismo en Canadá y Gran Bretaña,

o   En la Unión Europea,

o   En la OEA y las Naciones Unidas,

o   En las instituciones globales y regionales pertenecientes a Naciones Unidas,

o   Y un largo etcetéra, en otras organizaciones globalistas que ven sus posibilidades de extinción muy cercanas por el triunfo creciente del patriotismo, en Estados Unidos y en países de Europa, Asia y América Latina

Todo ello nos lleva una conclusión tan clara como evidente: la lucha por regresar a Estados Unidos a sus orígenes, a su grandeza, a sus principios, no terminó con ganar las elecciones aplastantemente en Noviembre del 2024.

Y no terminará hasta que los enemigos de la humanidad, representados por el globalismo, no sean vencidos en otros países, en Naciones Unidas, en la OEA, en la Unión Europea y las organizaciones internacionales que fueron infiltradas y conquistadas.  

Dondequiera que existen esos enemigos, son utiliados en forma abierta o encubierta para generar estados de opinión, protestas, inconformidades y sembrar la desconfianza a todos los niveles y los patriotas amantes de los Estados Unidos y de sus raíces y principios y los que respaldan a Trump debemos ser los primeros en comprender que utilizarán a gente de todo tipo para generar esa frustración contra Trump con apariencia de “legítima”, de “sanas” de “protección a…”

La trinchera que Trump y sus partidarios ganamos aplastantemente con las elecciones, hay que defenderla.

Con la verdad.

Contribuir activamente a que las mentiras, la propaganda, la desinformación y las falsas acusaciones del globalismo, donde quiera que se producen, ya sean aparentemente inocentes o malevólamente preparadas, requieren que sean desenmascaradas.

La libertad en juego no es solamente la de Trump. Es la de todos.