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Saturday, June 15, 2024

La Quimera del Oro

La “Quimera del Oro”, la famosa película de Charles Chaplin, es la exposición explícita del poder del deseo, de las aspiraciones  humanas, por encima de la realidad.

El afán de enriquecerse, es consecuencia de la dura realidad en que se vive. Proviene de la existencia absolutamente ajena a toda posibilidad de una vida mejor, debido a que está condicionada por la  total precariedad material,  imposibilitada de mejorar, y mucho menos, de enriquecerse, debido a la ausencia absoluta de medios y vías para lograrlo

Aspirar a alcanzar algo es solamente un paso inicial y probablemente lo menos difícil. Se requiere adicionalmente  tener el “cómo” llegar hasta ese lugar deseado.  El “cómo” es el verdadero “pollo del arroz con pollo”.  La meta, la aspiración, requiere mantener una ruta, un camino a seguir, que a su vez, necesita los instrumentos, las herramientas, los procedimientos,  necesarios para sostener el rumbo, para avanzar, para superar los obstáculos, para recuperar el camino cuando se pierde, y para conservar la aspiración, saber ajustar la ruta y poder mantener el camino trazado.

Los expertos en las ciencias sociales, particularmente la económica, han dedicado años al descubrimiento de ese conjunto de estudios, al diseño de herramientas, que permitan definir lo más exactamente posible el verdadero estado de cosas en que se desarrolla la aspiración, a cómo definir acertadamente la meta a lograr con las mejores opciones de alcanzarla.

Diferentes modos de producción, diferentes tipos de sociedad, enmarcadas por las formas de producción, por las relaciones de propiedad y las formas de gobernar poseen o carecen de herramientas y fortalezas para ejecutar las mediciones y definiciones requeridas para llevar a cabo exitosamente esas tareas . Cada sociedad posee diferentes medios y métodos de definir sus metas, determinados con mayor o menor eficacia y los resultados son la verdadera prueba de lo acertado de sus métodos.

Está demostrado más allá de toda duda, que la toma de decisiones basadas en poderes y caprichos personales de quien ejerce el poder, carentes de todo fundamento y bases reales, jamás han sido capaces de lograr que esas tareas se logren con éxito y precisión.

La calidad de ese “retrato” inicial, de los problemas y limitaciones y la posibilidad de superarlos, permite pasar al segundo proceso lógico: cuales son las metas realistas alcanzables. Esa definición de objetivos, de metas, de progreso real, en cada etapa, estará obligatoriamente basada en la realidad corriente y es fácilmente comprensible que definir metas que no estén posibilitadas de alcanzarse por la incapacidad de evaluar acertadamente las condiciones iniciales, solamente conducirá a lo inevitable: el fracaso de alcanzar la meta.

La historia humana está repleta de éxitos y fracasos en ese proceso de cambio, de crecimiento y desarrollo.

Esa meta definida, basada en la realidad y sus posibilidades de transformación, conduce al detallado mecanismo de “hoja de ruta” que expresará las metas de cada instancia y espacio, necesarias de alcanzar para llegar exitosamente  al final del camino previsto.

Y la realidad de que algunas sociedades obtienen éxitos notables y objetivamente medibles, mientras otras llegan a resultados completamente contrarios, y concluyen esos procesos peor que cómo los iniciaron. Y ahí radica que podamos utilizar en forma figurada que mientras las exitosas llegan a esa cota más alta para el nivel de vida de sus pueblos, las fracasadas demuestran estar sumidas en “la quimera del oro”, obteniendo finalmente una verdadera “quimera de la miseria”, un monumento histórico contrario a sus aspiraciones “originales” y demostrativo de que el crecimiento social, el desarrollo material, cultural, espiritual, científico, educacional, el triunfo de las aspiraciones para convertirse en realidades, tiene una forma única de lograrse: atenerse a la evaluación y proyección científica y objetiva y erradicar el “mesianismo”, la “genialidad individual auto-creada” de líderes más merecedores de ingreso en una clínica psiquiátrica que en una posición de liderazgo socio-político.

Todos sabemos que hay dos modelos de desarrollo socio-político:

·       el que la vida confirma como exitoso, que logra pacientemente sus metas, y,

·       el fracasado, que nunca alcanza sus objetivos proclamados a los cuatro vientos, y resulta ser más propaganda que cualquier otra cosa;

éste último, lamentablemente adoptado por “líderes” que generalmente se apropiaron de forma violenta de su posición, que se sostienen en el poder ejerciendo un sistema policíaco-represivo, que eliminan  a cualquier persona que ose contradecirles, que eliminan toda posibilidad de libre expresión, erradican la sana competencia de la propiedad basada en los resultados y adoptan ese mesianismo semi-religioso, basado más en el terror implacable que en los resultados, convirtiendo en delito de estado cualquier intento de señalar lo terriblemente erróneo de sus directivas.

El primer grupo de sociedades exitosas trae a la mente los llamados “tigres asiáticos”; que incluyen países como Corea del Sur, Malasia, Singapur y otros  similares, que han elevado sus sociedades a un nivel similar a cualquier otro, en un plazo corto y libre de violencias y abusos, basados en la competencia y la libertad empresarial.

El segundo, abarca históricamente abominaciones como la Rusia Soviética, particularmente en la etapa stalinista, los otros países donde se impusieron regímenes de igual corte,  en Europa del Este, Asia, y a consecuencias del cáncer castrista, en Cuba, Venezuela, Nicaragua ... y quizás otros, víctimas de similar contaminación.

El más simplista análisis comparativo del resultado de esa “quimera de un loco” es el caso cubano, país destruido hasta sus cimientos por una tiranía al peor estilo stalinista, que por 65 años ha ido destruyendo todo, absolutamente todo logro anterior a su imposición. Comenzó con una expropiación masiva de todos los medios de producción que tenían al país en la tercera posición continental y la décimo-tercera del mundo:

·       toda la industria azucarera, toda la agricultura y la ganadería (había 8 millones de cabezas de ganado vacuno, con similar cantidad de habitantes) de producción lechera y cárnica,

·       toda la industria básica, ligera y manufacturera,

·       toda la construcción, la minería, la banca, la atención de salud, la educación, las viviendas,

·       todos los pequeños y medianos negocios, incluyendo las máquinas de coser de las costureras, las tijeras de barberos y peluqueras, y un gigantesco etcétera, completado en 1968, con la “ofensiva revolucionaria”, que decretó el comunismo a todo trapo como vía de todo desarrollo, alternativa de felicidad y única aspiración humana.

Curiosamente, era el aniversario décimo de otro salto al vacío similar: “el gran salto adelante” de Mao-Tse-Tung en la China Comunista, también curiosamente ejecutado a un plazo similar al de su llegada al poder. 1949-1958 para Mao y 1959-1968 para Castro. Ambos saltos al vacío con resultados similares: fracaso total, generación de violencia extremista para cualquier disidente, intolerancia extrema a cualquier razonamiento lógico y creación de una gigantesca burocracia represiva, intolerante y creadora del culto a la “genialidad” del líder y sus únicas facultades de ser sabio “en lo que sea”, y la disposición ciega de obedecerle y seguirle “pa lo que sea”.

Hasta aquí un paralelismo absoluto en los métodos y los resultados abominables.

La diferenciación comienza más tarde, cuando en China se sustituye al “Genio Infalible” por un grupo de revisionistas, cuya primera tarea fue aliarse con los capitalistas, especialmente de USA, para convertirse en su fábrica barata y mediante el subterfugio, preparase material, técnica y administrativamente con los “avispados” capitalistas para chuparle su tecnología, preparase para competir mediante precios y corrupción, aprovechar su ceguera y afán de lucro personal, infiltrarles su ideología e intereses y llegar al estado actual de la situación, que presenta una infiltración total de China en USA y no al revés.

Los globalitas fueron suficientemente astutos para hacer avanzar su agenda contra USA en favor de su poder llegando a compartir con los chinos parte de sus herramientas de control, que ha conducido a la situación actual de coadyuvar a destruir el poder norteamericano en favor de su agenda globalita.

Los otros reyes del genio “revolucionario”, los castristas, tuvieron al “líder indiscutido” en el poder absoluto, por mucho más tiempo, lo que les condujo al inevitable desastre, también absoluto, que hoy se aprecia en toda su magnitud. Cuando ese “líder” murió, pues se mantuvo en el poder la misma camarilla de inútiles aduladores, represores fanáticos e incompetentes, entrenados en la ausencia de responsabilidad por los resultados, el aislamiento de los intereses de ese grupo contra los intereses de la nación, llegando a la extrema pobreza de recursos existentes, donde la destrucción de la agricultura, la industria, la educación, la cultura, produjo el colapso, natural e inevitable, de todo el resto de la vida social.

El único remedio posible a la extinción, en camino inevitable, es una renovación total a las concepciones torcidas que sostienen esa entelequia. En ella no hay límite ni reparo alguno en reducir diariamente el nivel absoluto de supervivencia material de toda la población para financiar su represión, su propaganda, sus mecanismos de infiltración en el resto del mundo para asegurar su propia sobrevivencia y el sostén de la viejísima teoría del genio líder, aunque toda la realidad a su alrededor solo demuestra que era un loco paranoico, cuyo peor resultado no ha sido solo la destrucción alcanzada, sino la imposición del método que ha impedido, impide, e impedirá, hasta su propia extinción, cualquier posibilidad de recuperación.

La desaparición es tan ineluctable que ni siquiera se les puede desear que descansen en paz.

Porque la destrucción y el empecinamiento en continuar por la amplia senda de los fracasos cosechados, pronostica un final plagado de cualquier cosa, menos de paz.

Tuesday, May 21, 2024

Crimen y Castigo

La trayectoria de la mayoría de los pueblos de nuestro planeta tiene una cierta similitud. Ha sido generalmente condicionada por dos importantes elementos:

·  las tradiciones, con la forma peculiar de expresarlas de cada pueblo;  y,

·  la reacción, tanto la individual, la de grupo y la socio-colectiva, frente a eventos inesperados, dramáticos y de gran trascendencia, significado y consecuencias, a corto mediano y largo plazo.

Las tragedias desatadas por cataclismos, por agresiones militares, por invasiones y por similares sucesos dramáticos, generalmente acompañados de un elevado sufrimiento humano, cualesquiera sean las causas.

Ejemplos de notables reacciones fueron, por ejemplo, las acciones de resistencia y solidaridad del pueblo inglés frente a los bombardeos y agresiones nazis, y las de otras muchas poblaciones, durante las sucesivas agresiones sufridas a manos de esos monstruos.

En Cuba, frente a la reconcentración ordenada por Valeriano Weyler en la gloriosa gesta independentista, la solidaridad y el heroismo reforzaron la determinación por obtener la independencia, con notables ejemplos de sacrificio y patriotismo por parte de nuestros combatientes.

La monstruosa creación del  “campo de concentración”, utilizado tanto por los nazis como por los stalinistas, creó un fenómeno diferente. Quizás por lo aplastante del sistema, por lo oprobioso para el ser humano; ciertamente, fueron rasgos muy diferentes. La mentalidad del “campo de concentración” fue una especie de receta para anular cualquier reacción por parte de los reconcentrados y ha sido utilizada, con toda la peor intención, por los monstruos que le han seguido en esta época histórica: los castristas.

El acoso incesante, la represión desmedida, el abuso ilimitado, el encarcelamiento en las peores y más inhumanas condiciones, la violación de los más sagrados derechos, como el despojo de la patria potestad a los padres “desobedientes”; la inoculación de enfermedades mortales a los enemigos políticos para asesinarles con toda impunidad; el rosario de condenas exageradas por el solo hecho de elevar la voz contra cualquier medida, resultado o imposición; el extremo racionamiento a niveles infrahumanos de alimentos, electricidad. combustible, medicinas, y cuanto elemento para la vida se requiera, han creado, sostenido y definido que la vida misma no vale absolutamente nada para quienes no sean parte del régimen.

El “campo de concentración” como la vida normal, es la forma de vida impuesta al pueblo cubano, con el corolario de terror correspondiente. Esa es la manera de lograr el funcionamiento de la “paz de los sepulcros”,  impuesta en todo barrio, pueblo, ciudad, región, provincia...

Pero cabe una pregunta: Después de esa “paz de los sepulcros” vigente, ¿qué llegará?

·   ¿Cuántas madres y padres continuarán viendo morir lentamente a sus hijos por desnutrición y enfermedades derivadas de la insalubridad generalizada, ausencia de atención médica verdadera y medicinas?

·   ¿ Cuántos permanecerán callados ante sus mayores comiendo de la basura, cayendo desvanecidos en la calle y/o muriendo por la desidia y el abandono de la Salud Pública cubana, “potencia médica” solo para vender contratos de trabajadores de la salud a países del tercer mundo, para enriquecer a la cúpula de la tiranía?

·   ¿Cuántos permanecerán silenciados mientras sus parientes son cruelmente reprimidos en las cárceles y centros de tortura oficiales?

·    ¿ Cuántos seguirán yendo a las paradas de omnibus a ver NO pasar y NO parar al omnibus que necesita, mientras los jefes y  privilegiados no solo pasean y se divierten, sino acaban de gastar más de 50 Millones de Dólares en autos de lujo, importados desde el cruel imperio que los “bloquea”?

El resultado de esta preguntas equivaldrán a tormentas de rayos y centellas sobre la “paz de los sepulcros” impuesta por el régimen.

Y aunque no sabemos  en qué momento exacto ocurrirá, no hay dudas que todos sabemos que ocurrirá, más temprano que tarde.  

¿A dónde fueron a parar los “todo poderosos” nazis y los sádicos stalinistas?

¿De qué les servirá lo robado?

¿Quién o quiénes, los esconderán?

Su suerte, está echada...

Porque no hay crimen sin castigo;

no hay abuso sin fin;

no hay mal que dure cien años;

ni cuerpo que lo resista...

 

 

Sunday, May 12, 2024

La Mentira

El famoso escritor de la Edad Media, Nicolás Maquiavelo,  en la Italia de la época,  escribió recomendaciones, consejos,  al que sería el Principe heredero. 

En esa época no existían otros posibles “políticos” que no fuesen los miembros de la familia real, dueña absoluta del poder. El próximo “ejecutivo máximo” se denominaba “el Príncipe”, porque estaba en turno en la fila hereditaria para convertirse en el Jefe Supremo del clan. No importa el nivel: Rey, Duque, Marqués, lo que fuese.

Esos “consejos”, esa lista de principios, directivas, recomendaciones, para convertirse en “exitoso”, en aceptado, en bien acogido por sus súbditos, y por el resto de la sociedad, se ha convertido en una especie de “manual para el éxito de los politiqueros” que generaciones y generaciones de aspirantes han atesorado, medio en secreto, y medio abiertamente.

Por supuesto, mientras menos calidad humana e intelectual tiene el aspirante, más apego al listado.

Uno de los principales consejos de Maquiavelo es:  “jamás decir una verdad”.

Las verdades son, para esos personajes, una de las peores cosas que puedes blandir una mano, pues los escuchas serán testigos aplastantes, para siempre, de lo dicho.

No así la mentira, hábilmente elaborada para perderse en el tiempo, para futuras “interpretaciones”, para hábiles “donde digo, digo, dije Diego”, y muchas trapisondas más.

Aunque los politiqueros y los izquierdistas son fanáticos, al pie de la letra, de ese principio maquiaveliano de “Jamás decir una verdad. Y cuando te veas obligado a hacerlo, disfrázala entre tantas mentiras, que resulte imposible reconocerla”,  casi siempre se niegan a aceptar esta realidad.  Pero solo se requiere repasar varias “perlas” inolvidables de uno de los mayores estafadores de la historia, cubana, continental y global: el mentiroso en jefe.

La primera y con mayor connotación de mentira histórica: “ No somos comunistas y nunca lo seremos” .

Un segundo lugar en el concurso de mentiras gigantescas: “Crearemos una economía más grande y poderosa que la norteamericana”.  Esta mentira tiene olor a escarnio, a tomadura de pelo soberana.

Y qué decir de: “ los fregaderos de las cocinas cubanas tendrán tres llaves: una para el jugo de naranja, otra para la leche de vaca y la tercera para el agua”. Siéntase libre de evaluar si es solo una mentira gigantesca o está acompañada de cinismo,  sarcasmo,  tomadura de pelo,  burla al pueblo cubano, o qué?

Para cerrar el capítulo del mentiroso en jefe: “ Crearemos una bomba atómica azucarera; en tres años más produciremos 10 millones de toneladas de azúcar”. En realidad, la bomba atómica fue auto detonada. Destruyó la industria hasta los cimientos. No pueden producir ni la vigésima parte.

Como si fuese una venganza a la industria azucarera,  por no “cumplir con su meta”, la Bestia de Birán destruyó hasta  los cimientos, a más de 120 ingenios azucareros que daban trabajo y sostén a una buena parte del pueblo cubano y condenó a muerte, por inanición, a cientos de bateyes, poblados, que desaparecieron junto con los centrales azucareros, las colonias de caña, los talleres y servicios asociados, y un gran etcétera, que explica el hambre y la miseria en que han sumido a la nación, particularmente en las áreas rurales.

Con sus mentiras malditas y su complejo de ser un ser superior (recordemos que es el sumun del izquierdismo:  todo izquierdista sabe más que el resto del mundo, de lo que sea...) hizo cumplir algo que la sabiduría cubana tenía presente: “Sin azúcar, no hay país”

Para repasar las mentiras de esa claque que lo secundó, lo siguió, lo imitó, pues empecemos por el principio:  crearon una frase que los retrata: “Somos continuidad”.

Así, han continuado, día a día; minuto a minuto; diciendo miles de mentiras, por minuto. Negando la realidad que todos ven frente a si. Menos ellos, que ven una ilusión óptica, por supuesto, tan mentirosa, irreal, ilógica, como las tremebundas mentiras que les enseñó el Mentiroso en Jefe.

Su noticiero (que por algo llaman “menticiero”) cumple y sobre cumple todas y cada una de las supuestas tareas, metas, producciones, acopios, logros, “pa lo que sea”, que solo existen en las pantallas de los televisores, en las redes sociales que impulsan y en los aparatos de propaganda, subversión y creación de mentiras que ellos, sus cómplices y aliados, manejan.

Todo lo malo es culpa de USA. Es parte de su genética. Biden también culpa a Trump del caos que ha organizado. Todos son genéticamente “cortados por la misma tijera”. La culpa siempre e de otro, preferiblemente tu adversario.

Ellos le robaron todo, a todo el mundo y su tía, despilfarraron lo robado, destruyeron todas las propiedades, las industrias, la tradición y la cultura productivas de la industria, la construcción, el transporte, la agricultura, la ganadería, los hospitales, los clubes sociales, las viviendas, las calles, las ciudades, los acueductos, los alcantarillados, las carreteras, los ferrocarriles.

No saben otra cosa que robar lo que existe. Cuando lo acaban... pues se acabó. Se acabó por culpa del adversario. Son incapaces de producir, de organizar, de otra cosa que robarse lo que no es suyo. Siempre en nombre del pueblo. Pero ellos son los únicos “administradores”. Y claro está: el que reparte...se queda con la mejor parte.

Esa larga sarta de mentiras (65 años) tiene eco en sus agentes en todo el mundo, quienes descaradamente repiten esas mentiras, crean algunas nuevas y generan la confusión que les ha permitido ir degradando al pueblo cubano un poquito cada día, sin que nunca, jamás, se haya detenido la destrucción cotidiana y sistemática.

La gran pregunta es: Si toda la sociedad cubana se desmorona pedazo a pedazo, día a día, municipio a municipio, provincia a provincia, familia a familia, escuela a escuela, edificio a edificio, cdr a cdr, está próximo el día que eso deje de suceder. Ya no quedará nada por destruir. Ni esperanza que salvar. Ni familia que cuidar. Hasta los peores lame-botas perecerán. Hasta las agencias que le extraen dinero a los que escaparon para “mantener a sus familiares” dejarán de funcionar. La parálisis es inevitable.

¿ Cual remedio tendrá eso para los esclavos destruidos en todo sentido? 

Bueno, en mi opinión humilde: Obliga a empezar de cero. No hay nada, absolutamente nada, que salvar!

Todos los vicios, las mentiras, las perogrulladas, se terminan. Empezar desde cero, como en 1902.

Una lección, adicional (y para coger balcones):

Este maravilloso país que nos acogió, nos permitió volver a ser libres y volver a decir las verdades, está en peligro de la misma destrucción, por una gavilla de mentirosos y cuentistas de la misma estirpe.

Quieren salvarnos de varias cosas: del calentamiento global; del racismo estructural; de Trump y los Trumpistas.  Y otras cosas que no son muy claras de entender bien, pero,  quieren salvarnos.

Igualito que nos quiso salvar el maniático y mentiroso en Jefe. 

Si de algo vale la lección, hay que aplicarla!!!

Ojos Abiertos!