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Friday, September 18, 2020

Por qué los globalistas quieren apoderarse del mundo

 La civilización trajo un elemento antes desconocido: las clases gobernantes. La manera cómo se establece esa clase ha ido cambiando: desde los "elegidos" de sangre azul, "descendientes directos de los dioses", hasta la fuerza bruta de la conquista del nazismo, pasando por la posesión de capitales, alianzas entre gobernantes y todo tipo de métodos para asegurarse el poder absoluto, más o menos disimulado o no.

En los primeros años del siglo XX se empezó a delinear una novedad: la llamada Sociedad de las Naciones, que la segunda guerra mundial impidió progresar, hasta finalmente pudieron crear en 1945 las Naciones Unidas, inspiradas por el triunfo sobre el imperio del mal de Japón, Alemania y sus aliados. La familia Rockefeller lidereó aquel "esfuerzo" y para ello donaron el majestuoso edificio que acogió a la Organización en el centro de la ciudad de Nueva York. Como siempre, ello se presentó como un gran logro de la humanidad, la erradicación de las guerras, y otras bellas ideas. Junto con la Organización se fueron creando los instrumentos de lo que sería un gobierno mundial. El ministerio de Educación y Cultura (UNESCO), el Ministerio de Salud (la OMS), el Ministerio de Seguridad (el Consejo de Seguridad y los Cascos Azules), su Parlamento (La Asamblea General) y diversas otras organizaciones subordinadas, como las representaciones territoriales para regiones, las Comisiones Económicas, y otras organizaciones muy emparentadas, como el Fondo Monetario, el Banco Mundial y otro sinfín de instrumentos de su autoridad.

Este escenario fue creando una imagen de lo que sería un gobierno mundial, frente al cual todos los gobiernos nacionales quedarían subordinados. El más reciente "logro" de esta concepción globalista es la Unión Europea. Todos han visto el enorme esfuerzo que le ha costado a Gran Bretaña "salirse" de esa camisa de fuerza y como las autoridades de la Unión hacen todo lo que pueden para impedirlo. Ningún poder establecido admite fugas territoriales.

Los poderosos de la Banca Mundial y sus agentes han realizado el trabajo. Naciones Unidas apenas ha resuelto problema alguno en sus años de existencia, pero se ha constituido en la estructura de ese poder mundial. Las generaciones presentes ya se han acostumbrado a la existencia de ese super-gobierno, a sus enormes gastos, a su no menos enorme burocracia y a su proverbial inutilidad. Les faltaba el instrumento de coerción para "doblarle el brazo" a los países que querían permanecer autónomos y aparecieron dos creaciones "ad hoc" para ello: la calentología o cambio climático y las pandemias que "obligan" a obedecer al poder globalizado.

Como todo gobierno, el propósito de establecerlo es dictar directivas, regulaciones y órdenes, todo lo cual es el caldo de cultivo y los medios de existencia de la burocracia de ese gobierno y las palancas e instrumentos que le permiten a los mandantes establecer esa tela de araña de relaciones, favores, pagos por influencias y demás "detalles" que van convirtiendo poco a poco a un gobierno en un pantano. Una de las más visibles herramientas de ese poder en la sombra son las regulaciones. Por algo fue que una de las primeras y más efectivas medidas del Presidente Trump al llegar a la Casa Blanca fue la eliminación, consolidación y racionalización del enorme conjunto de regulaciones federales, lo que contribuyó activamente al impulso al desarrollo y crecimiento económicos que caracterizaron a esta administración.

Estemos conscientes que muchas de ellas contribuyeron a la influencia oculta, al enriquecimiento ilegal y al cobro de favores de aquellos que inmediatamente se convirtieron en enemigos acérrimos del Presidente. Esa inmensa ola de intereses creados activamente promueve otro tipo de gobierno, el gobierno de los permisos y las regulaciones, que son las "taquillas virtuales" que engordan al Deep State.

Llevados al plano mundial, imaginen cómo se frotan las manos los globalistas y sus cómplices con las regulaciones por el "cambio climático", piedra angular del asalto al cielo de los globalistas. Hay una frase acuñada en la campaña presidencial del 1992 que identifica este fenómeno: "Its the economy, stupid".

Los estrategas de ese asalto al cielo tienen controlados los laboratorios que están creando artificialmente todos aquellos materiales que sustituirán a todo lo que tienen previsto regular, desde la carne "crecida artificialmente", la manipulación y distribución de órganos humanos provenientes de los abortos masivos, las drogas maravillosas para mantener la juventud en condiciones artificiales y muchas más.

La existencia de un gobierno mundial que, en nombre de la calentología, regule, prohíba o controle la masa ganadera del planeta permite tener una idea del enorme impacto económico que eso tendrá y las enormes ganancias para los creadores de la carne, la leche, y sus derivados en forma artificial. El potencial económico y el poder político derivado de esas regulaciones solo son un ejemplo del "nirvana" con el que sueñan y para lograrlo están haciendo todo lo que pueden.

Comprendamos una simple verdad: durante años, y en silencio, esos intereses, asociados con otros coyunturales, han logrado apoderarse del poder en los principales países y regiones del mundo. La piedra en el zapato: el enorme poder de los Estados Unidos de América. Mientras esta nación no se pliegue al poder global, ese poder global no será totalmente efectivo. Y eso es lo que se esconde detrás de todos los furibundos ataques del pantano norteamericano e internacional contra el valladar que significa el Presidente Trump y el respaldo popular que tiene su movimiento, que se ha extendido a otros países del mundo, que han ido despertando y conformando una especie de tendencia patriótica frente al globalismo que eliminará todo vestigio de nación, familia, religión, o sea todo aquello que pueda hacer que los individuos se aferren a su historia, su cultura y sus valores.

Por ello el ataque a esos valores es parte de la tarea de imponer el globalismo: una masa amorfa, sin orgullo por sus valores, sin códigos éticos que le aglutinen con sus iguales, es mucho más fácil de convertir en rebaño. Por ello, aunque la calentología parece ser el medio fundamental de esa estrategia, la paralela de introducción de una cultura amorfa y sin restricciones morales, sociales o familiares es una parte tan importante del empuje del globalismo.

Todo esto es parte importante de lo que está en manos de todos los norteamericanos en las elecciones del 3 de noviembre y explica el surgimiento planeado de insurrecciones "civiles", la lucha por una sociedad que repudie los valores tradicionales, la creación de una masa de "víctimas de la sociedad actual" y otras muchas de las acciones contra la nación y el Presidente Trump. El financiamiento de toda esa guerra es para los globalistas una inversión de la cual piensan obtener grandes ganancias si logran su objetivo: eliminar el poder norteamericano para obtener el poder absoluto en el plan que tienen calendariado oficialmente: gobierno mundial para el 2030

 

 

 

 

 

 

Friday, September 11, 2020

Crónica de una Muerte Anunciada

 

La sociedad es un fenómeno primariamente material. Encima de lo material surge todo lo demás y sin lo material, todo lo demás desaparece. Esa simple verdad ha sido sistemáticamente ignorada por las élites socialistas que, llegando al poder, se dedican sistemáticamente a negar esa verdad, en sus cotidianas acciones. La excusa: quitar el poder económico a las clases sociales hasta ese momento dominantes y que poseen las palancas de la creación de la riqueza: el capital, la tierra, el subsuelo minero, las instalaciones industriales, la flota mercante, la flota pesquera, y otros.

 

Como en realidad lo que pretenden es someter a su voluntad y poder absoluto a toda la sociedad, también se privan de la propiedad privada a los medios de comunicación, al sistema educacional, al ejercicio de la defensa legal, a las instituciones profesionales, y a toda otra organización o medio que pueda defender a la sociedad frente a la tiranía a ser implantada, incluyendo a la propia clase obrera y campesina, que ellos proclaman ser los autores de la instauración. Para imponer la tiranía pues también se despoja a la sociedad de sus medios de defensa cívica y se anestesia a las clases sociales con la creación de instituciones que "agrupen" a las diferentes capas y estamentos, pero todas sometidas al puño de la tiranía, prohibiendo todo otro tipo de organización social, cívica o profesional que no sea la oficial.

 

Este macabro proceso es descrito como la "obra revolucionaria" y ha sido seguido al pie de la letra por toda sociedad sometida a la bota comunista, que ellos llaman "socialista" al principio del proceso con el fin de asustar menos a los tontos que se lo creen, pero que no están totalmente subordinados…todavía. Y que como buenos "tontos útiles" les servirán de defensores frente a otros inocentes que no han entendido que caminan hacia el calvario.

 

En ninguna sociedad "socialista" o programa para instalarla existe plan alguno para desarrollar la economía, para asegurar el mantenimiento del nivel de vida promedio y mejorarlo, para desarrollar esos medios creadores de la riqueza social que ellos nacionalizarán y que irremediablemente serán mal administrados, desaprovechados, abandonados a su suerte y generalmente dejados a morir por falta de mantenimiento y menos por reinversión. Porque en realidad eso no les interesa. Saben perfectamente lo que únicamente les interesa: el poder absoluto y para siempre. Con ese poder absoluto el grupo de "dirigentes" vivirá como príncipes, hasta morir en su cama, sin que nadie les ponga en peligro sus privilegios y el resto, ya se las arreglará como puedan, mientras la maquinaria propagandista ahogará la verdad: que vivirán peor cada día hasta llegar al límite. Esa es la causa general de desaparición del socialismo: la implosión debida a su propia incapacidad.

 

En el caso castrista esa crónica del desastre comenzó el propio día que dejó de existir el régimen anterior. Las huestes "revolucionarias" comenzaron inmediatamente el saqueo de los lugares propiedad de personajes del régimen anterior, se decretó el presidio y ajusticiamiento de muchos de sus oficiales militares por tribunales "revolucionarios" y se creó el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados para confiscar todas las propiedades, negocios e intereses de entidades que la dirección "revolucionaria" considerase de "turbia" procedencia. El despojo había comenzado. La intimidación de los que se opusieran y la supresión de libertades, también.

 

Se hicieron dos "reformas agrarias". Una primera para propiedades de extensión agrícola de cierto tamaño, justificada por el principio de "la tierra para quien la trabaja" cuyo verdadero fin era quitarle todo poder económico a la clase social de mayores ingresos en ese sector, incluyendo todo tipo de explotación agrícola, ganadera, cafetalera, cañera, y de cualquier otra clase. Como muchos predios incluían en sus límites otros muchos negocios, ellos fueron también nacionalizados. Fue un primer golpe serio a la creación de riqueza pues pasaron a controlar esas propiedades personas sin ninguna preparación administrativa, comercial o económica, y cuyo único fin era ajeno a la producción, era asegurar someter a aquellos incluidos en esas propiedades. Sesenta y dos años después todavía no les interesa producir sino impedir que produzcan los campesinos y pequeños propietarios.

 

Concluidos esos dos pasos de confiscación de las propiedades en la vida rural, iniciaron "planes especiales de desarrollo" con la excusa de organizar cosas como el "Cordón de La Habana" para producir café y otro tipo de productos agrícolas para abastecer la ciudad, "cordones lecheros" con empresas de ordeño mecánico y otras bellas ideas para aprovechar la tierra. La verdadera finalidad: terminar de "raspar" la olla de la pequeña propiedad campesina "incorporando" esas miles de pequeñas propiedades a esas granjas estatales, "indemnizando" a los antiguos propietarios con un ingreso mensual, pero a cambio de lo cual debían trabajar 8 horas diarias en la granja estatal correspondiente. Esa tomadura de pelo que se trataba de convertir en obreros agrícolas privados de propiedad a los antiguos propietarios fue objeto de un torrente de cantaletas y odas a la Revolución, dándole la gracias por despojarlos de su propiedad. Típico de la propaganda comunista: llamar amor a la crueldad y paz a la guerra.

 

Mientras eso sucedía a lo largo del país en un proceso que duró algunos años para culminar el despojo, pues se fue confiscando al resto de la economía. La Banca, nacional y extranjera, las empresas de transporte, las instalaciones aero-portuarias, la industria petrolera y minera, las minas y plantas procesadoras de níquel, manganeso y todo otro material del suelo y el sub suelo, los fertilizantes, la industria ligera, es decir, toda propiedad de producción de bienes y servicios fue cayendo, ineluctablemente, a lo largo del primer decenio de la destrucción revolucionaria. Por el camino se aprovechó para despojar de toda propiedad a las entidades de procedencia extranjera, particularmente la norteamericana, desde fecha tan temprana como 1960, todas sin compensación alguna y a punta de pistola. Típico de los bondadosos y humanistas "revolucionarios" poco menos que elevados a la categoría de "santos" por su propia maquinaria propagandística y la comprada y pagada internacional, unida a los siempre "tontos útiles" que no se dan cuenta de nada hasta que sus propias cabezas ruedan en la guillotina revolucionaria.

 

En el paroxismo maoísta que padeció el Mao cubano, creó la llamada "ofensiva revolucionaria" en marzo de 1968, en que se les nacionalizó las máquina de coser a las costureras, los "chinchales" a los zapateros, y los más pequeños servicios, como burda copia al Gran Salto Adelante de Mao 10 años antes. En ambos casos resultó en la destrucción total de ambas sociedades: la china y la cubana. Ambos sabían lo que hacían: destruir. Les interesó mucho más destruir porque esa destrucción incluía, lamentablemente, también la destrucción de toda esperanza de restauración de la sociedad anterior.

 

Ese "salto adelante" incluyó, en ambos casos la destrucción de la historia propia, de la cultura, de la educación transformada en adoctrinamiento, de la formación de profesionales con basamento científico, de la posibilidad misma de hacer una sociedad viable. La historia china fue diferente. A la muerte de Mao sucedieron disputas por el poder que dieron como resultado el acceso al poder omnímodo del Partido Comunista Chino a personas que cayeron en cuenta que uno de las dos grandes obstáculos al progreso del socialismo era la ausencia de la propiedad privada y la reinstauraron como piedra angular del crecimiento económico. El segundo problema está sin resolver: la ausencia de Libertad y Democracia, la existencia misma del poder omnímodo y una vez resuelto el primero, pues el segundo se torna imposible de superar. La existencia de esa contradicción creciente entre la propiedad privada y la tiranía política es actualmente el centro de la problemática de la dictadura china.

 

En el caso de Cuba todos los obstáculos al desarrollo socio-económico están presentes: la economía en ruinas y el sistema socio-económico que la maneja son totalmente inexistentes e inapropiados, la ausencia de Libertad y Democracia, el más absoluto voluntarismo y divorcio de las necesidades del país con los intereses de la gerontocracia heredera del poder omnímodo, corrompidamente asociada con una generación nueva de líderes creados, seleccionados y puestos a dedo para compartir la corrupción y asegurarle a los miembros de la gerontocracia la muerte serena y en sus camas. El desastre es tal, que empieza a barruntarse un implosión…ya que ha tornado la vida normal en una quimera, sin comida, sin salud pública, sin viviendas, sin servicios sociales, y con una represión cada día más descarnada. No hay mayor fábrica de disidentes que la propia tiranía. ¿Cuánto podrá resistir la población sin protestar masivamente y generar la implosión?

Saturday, August 29, 2020

La Economía: Ciencia, Arte, no Chapucería

 

La Economía: Ciencia, Arte, no Chapucería

En términos generalmente aceptados, las profesiones humanas se pueden clasificar en dos grandes áreas: las que pertenecen a las "Ciencias" y las que pertenecen a las "Artes".

"Ciencia" es un conjunto de relaciones de causa-efecto, establecidas mediante la observación, el experimento o ambas cosas. Las Matemáticas, la Física, la Biología y la propia Economía son buenos ejemplos. La excepción al cumplimiento de esas leyes descubiertas, escritas y catalogadas es un fenómeno muy raro y cuando ocurre causa asombro y genera una curiosidad científica para poder explicarlo y comprenderlo.

"Arte" es la aplicación de gustos, principios, acciones, métodos, procesos, para obtener un resultado que satisfaga al "artista" primero y a los demás seres humanos que lo vean, aprecien, comprendan, y compartan esos gustos, después. Ello genera seguidores y antagonistas. Está basado en la apreciación subjetiva. La pintura, la escultura, la literatura, la cinematografía son ejemplos elocuentes de un Arte. La visita al cine, a museos, a centros de arte y otros lugares similares, pone al público en ese papel interpretativo y apreciativo, independiente de la preparación que tenga el visitante para hacer una evaluación, aunque sea íntima, de lo que plasmó el artista, ya que a diferencia de la "Ciencia", que apreciarla requiere una preparación previa, gusto tiene todo el mundo, cultivado o no. Y qué decir de las opiniones. Sustentadas o no.

Hay un terreno en el medio porque la aplicación de las Ciencias al manejo humano en ciertas profesiones y actividades como la Atención Médica, la Economía, la Arquitectura consiste en aplicar los principios, las leyes científicas, combinando los efectos de aplicar unas leyes con otras, induciendo efectos que contradicen o limitan otros efectos para atemperar o estimular ciertos resultados predeterminados. Así se consiguen innovaciones asombrosas. Un avión es más pesado que el aire, pero combinando acciones de otras leyes físicas se consigue que permanezca volando.

Otro ejemplo clásico es en la Medicina, cuyos conocimientos científicos se aplican en forma casuística a cada paciente. No hay dos pacientes con el mismo tratamiento, porque el tratamiento es ciencia aplicada, y el uso de los medicamentos depende de factores subjetivos de la apreciación del Médico, como son la edad, el estado físico, los padecimientos anteriores, y muchos más elementos del paciente, que le establecen al Médico una especie de "conjunto de soluciones" dónde la experiencia, la inteligencia y la creatividad fijan las proporciones aplicadas del tratamiento.

Esto da pie, como en toda actividad humana, a las evaluaciones del ejercicio de la profesión. De ahí surgen las "segundas opiniones" en la Medicina, las críticas y el apoyo a las soluciones económicas, que llamamos "políticas económicas", la crítica literaria, la cinematográfica, la teatral, entre otras muchas. La sal de la vida social es la crítica y la contra crítica, lo que da pie a que muchas personas hagan críticas de actividades, actuaciones o políticas, aunque su base científica, metodológica, artística, económica, o de la que se trate, no tenga fundamento alguno ya que la persona carece de la preparación correspondiente, pero eso no limita su capacidad de criticar, ni limita que otros le escuchen y respalden o a su vez le critiquen. Opinar es una actividad humana frecuente, independiente de la fundamentación.

Pero no importa la interpretación, el gusto personal, o la afiliación a una determinada escuela de pensamiento, partido político, religión, club social o cualquier otra agrupación humana, hay parámetros objetivos para medir el resultado de una aplicación humana, ya sea en la ingeniería, la política, la economía, o en cualquier otro sistema que produzca un resultado. Un aparato de aire acondicionado funciona o no, tiene la capacidad de acondicionar la temperatura y la humedad ambiental en un lugar o no, independientemente de que el vendedor nos quiera influenciar a favor, y otros en contra.  Un tratamiento médico cura al paciente o no. Una construcción cumple satisfactoriamente los objetivos para los que fue creada, o no. Una política económica funciona o no.

Las segundas opiniones y las apreciaciones no tienen lugar, ni sentido alguno, cuando se trata de medir los resultados. En el caso de la Economía y las políticas económicas, que se ocupa de las proporciones en la aplicación de las leyes económicas, hay un fenómeno muy distorsionador: la política. La política, la agenda socio-política y los intereses de grupo que representan, muchas veces desconocen por completo las leyes básicas de la economía, que predicen su fracaso, pero se apela a factores ajenos, como los sentimientos humanos, los intereses de grupo, el engaño puro y simple y otros resortes para esconder los efectos que tendrán esas políticas, se exageran los beneficios y se esconden los resultados negativos, como verdaderos "encantadores de serpientes" aplicando esos trucos a un público inocente y sin preparación, o fanatizado por un partido o por ideas preconcebidas.

El progreso medible en el estado de la Economía Nacional no importa lo que diga el vendedor de la política específica o sus contrarios, ese es el único verdadero criterio, al igual que en el aparato de aire acondicionado, o en el resultado del tratamiento médico.  Su resultado favorable o desfavorable, no importa lo que diga el vendedor de esa política o sus competidores, es la prueba ácida. Como ciudadanos somos consumidores de esas políticas para aprobarlas o desaprobarlas y luego las disfrutaremos o seremos víctimas de sus resultados. Y la política, a diferencia de la economía, no presenta un vínculo directo e inmediato entre el criterio y el resultado, materialmente hablando.

El objetivo esencial de la especie humana es la vida plena, en las mejores condiciones, asegurando un proceso de reproducción ininterrumpida y ampliada de la vida social, económica, familiar y nacional. Los seres humanos carecen de una religión, ideología o principios ético-morales originados por la naturaleza misma, sino que ellos son adquiridos por el intercambio con el grupo social al que se adscriben, y nada tienen que ver con esa esencia natural, sino con la psiquis humana. Desde que los seres humanos dejaron de ser animales irracionales aprendieron las ventajas de la vida social, de la especialización para el logro de mejores resultados con el mínimo esfuerzo y de la importancia del progreso permanente de los sistemas de producción, la organización de ellos y cómo el criterio de la prueba y el error es infalible para tomar decisiones de todo tipo.

Es parte de la naturaleza humana el orgullo por los mejores resultados, el intercambio material de equivalentes lo más equilibrados posibles y permanecer alertas ante aquellas convocatorias a actos contrarios a su propio interés a corto, mediano y largo plazo. La familia, la comunidad con otros seres humanos inmediatos constituyen la base de su sentimiento primario de seguridad. Defender a los suyos y defender sus posesiones es un sentimiento surgido espontáneamente. Eso no necesita ser enseñado.

El gran efecto influyente de la vida socioeconómica es la política. Los partidos políticos son agrupaciones de individuos ligados por aspiraciones, intereses y objetivos comunes. La inspiración de ellos es lo que comúnmente llamamos ideología, ese amalgamado conjunto de elementos que define la forma y manera de ver la naturaleza, la vida social, las aspiraciones, los objetivos y otros muchos detalles, que determinan que los individuos sientan atracción o repulsión por lo que un partido político proclama, programa y acciona. La base o el fundamento de la mayoría de esas ideologías se ha ido transformando en el tiempo. Originalmente su mayor componente eran las creencias religiosas y los intereses primarios elementales. Posteriormente se fueron introduciendo intereses de grupo que empezaron a ser sostenidos y fundamentados por escritores con muy diverso origen y formación, los cuáles, a su vez, inspiraron a otros individuos a liderar acciones que transformaron la vida social e institucional, transformando las formas de gobierno con una amplia gama de soluciones alternativas.

A partir de ese instante surgieron dos términos desconocidos anteriormente: la derecha y la izquierda. Aquellos decididos a impulsar cambios más radicales y basados en sentimientos justicieros que racionales, se agruparon en la izquierda y aquellos más propensos a conservar los valores tradicionales, más preocupados por los resultados, en la derecha.  Los autores conservadores se dedicaron a estudiar los valores intrínsecos de la libertad que significa libertad de concurrencia, de comercio, de contratación laboral y se definió la ideología conservadora, llamada de otras muchas maneras, pero esencialmente libertad, que lleva implícita la mínima coerción y, por tanto, el gobierno mínimo, solo es indispensable para mantener la administración, defender al país y ayudar a los incapacitados, dejando toda iniciativa productiva en manos privadas, los dueños del capital inversor y creadores de la eficiencia y del ejercicio supremo de libertad individual y colectiva.

En la orilla contraria se agruparon los propensos a asegurarle protección a las clases sociales menso privilegiadas, dependientes de trabajar para otros, aspirantes a ejercer la ingeniería social, desfacedores de los entuertos que produce la espontaneidad libertaria, y administradores de un poder público que debía regular la iniciativa privada a favor de asegurarle a la mayoría, no poseedora de capital, un nivel de vida y subsistencia mínimo, condiciones de trabajo y vida independientes de su posición en la vida productiva, edificaciones con regulaciones que permitan que los menos favorecidos vivan lo mejor posible, y todo lo que de ello se desprende en educación, asistencia médica y socio-económica, seguridad social, y otras.

Mientras que la evolución del pensamiento político fue relativamente lenta desde los inicios de la civilización, a partir de ese instante surgieron ideólogos del asalto al poder en beneficio de una redistribución violenta de la riqueza social que terminó en el extremo comunista: borrón y cuenta nueva social. Despojo de las riquezas a quienes las poseen, a favor de distribuirlas "igualitariamente" entre los que no las poseen, borrar las diferencias sociales mediante la desaparición de los poseedores y finalmente hacer infinito ese asalto al cielo, creando una sociedad comunista igualitaria, con un partido político único y monopolista del poder, desapareciendo la vida espiritual y religiosa, consagrando todas las mentes en servir a ese grupo "elegido" que tiene, detenta y utiliza el monopolio del poder, de la fuerza, de la violencia, todo ello bautizado "la dictadura del proletariado".

Previa a esa violenta sustitución del orden social hubo los que llamamos "socialistas utópicos", siempre enfocados al igualitarismo (obsesión izquierdista que como un virus original, genera todo lo demás) que bucólicamente llegaron a pensar que los mares se convertirían en limonada, las lágrimas en perlas y otras lindezas similares, que finalmente desembocaron en la violencia extrema de toda Revolución, fusilamientos en masa, hambre masiva, campos de concentración y muerte lenta que han costado millones de muertes.

Independientemente (y sin ignorar el altísimo costo humano de esa supuesta sociedad) de todo eso hay un fenómeno que los ideólogos ocultan deliberadamente. Ese tipo de sociedad "igualitaria" no produce resultados ni medianamente satisfactorios. La mismísima clase social "humilde" vive mucho peor que en el capitalismo mercantil; todos, absolutamente todos, los indicadores de la Economía Nacional son inferiores en términos absolutos y relativos a las Economías de Libre Mercado, el nivel de vida global es inferior, el desarrollo científico es inferior, la prosperidad es dudosa, el nivel de vida es una vergüenza. Solamente falta cerrar los ojos y comparar a una sociedad con otras, sin siquiera saber subjetivamente los nombres. Y no hablemos de la tiranía que ocurre automática e inmediatamente, cuando un grupo de personas tiene un poder absoluto sin dar cuenta de sus actos a nadie y una sociedad entera tiene que aceptar "gustosamente" lo que le ordenan.

Ahora hay una nueva mentira: el socialismo "democrático" que nadie sabe qué significa pues la base existencial del socialismo impide ese concepto de democrático, ya que democracia es participación, mientras que el socialismo es exclusión. Independientemente de las mentiras propagandistas de los regímenes socialistas, todos con una clase dirigente corrupta por el ejercicio eterno e indiscutido del poder.

En otras palabras: es un diseño social fracasado que no funciona, no ha funcionado y no puede funcionar en ninguna parte, porque está basado en la fuerza, en el voluntarismo indiscutido de los que mandan, en el sojuzgamiento de los supuestos liberados, en la más fracasada utilización de las tecnologías de producción y distribución, en la ausencia absoluta de la competencia como fuerza motivadora del desarrollo y la eficiencia y en la ausencia de la participación del alma humana para mejorar la familia y la vida social.

 

La Anti-Civilización

 Publicado en 8-21-2020 en La Nueva Nación

La Anti-Civilización 

Hace siglos los pensadores más ilustrados y pre-claros de la humanidad han estado pensando, analizando y escribiendo sobre ese Arte-Ciencia, esa preocupación y casi obsesión, que convenimos en llamar Economía, que es la base, el sustento material de la vida social. 

La definición precisa depende del enfoque de quien la define, si abarca esto y aquello, o aquello y esto otro, etc., etc. Pero sin saber mucho de definiciones, el ser común, ese que constituye la inmensa mayoría humana, sabe, entiende, y, sobre todo, intuye lo que significa para él la economía. 

Por esa vinculación inexplicada e inexplicable, que existe entre sus actos e intenciones humanas y sus intereses, su bolsillo, su presupuesto familiar, su nivel de vida, olfatea con su sentido de sobrevivencia, con meridiana claridad qué le conviene y qué no le conviene, qué es económicamente positivo para él y los suyos, y qué no lo es, lo que es más bien anti económico para sus intereses. 

Hace mucho -desde antes de la época de los Reyes, los Marqueses y los Condes- la gente sabe, intuye, siente, que los impuestos, las recaudaciones obligatorias, que le impone el poder político de turno son negativas, antieconómicas, para él y los suyos y para la clase social a la que pertenece o con la que se identifica. Pero para los que escriben libros, discursos y tesis que representan a los recaudadores, a los que le quitan una parte o toda la riqueza que ha creado, resulta que eso es económico. Les conviene, es parte del statu-quo que les permite a unos vivir a costa de otros, legal y contundentemente.

 Esa época ha dado paso a otras. Y los escritores de libros y de tesis siguen escribiendo libros y tesis que representan los intereses suyos y de otros con quienes se sienten identificados. La justificación para el despojo es el Estado, ese aparato creado por los que mandan para imponer su voluntad, sus reglas y sus decisiones, a los demás, a la mayoría. Si el Estado fuese de la mayoría, fuese innecesario pues no habría la necesidad de imponer las reglas. Los que justifican esa imposición la califican como en nombre del bien común... así denominan a ese aparato encargado de hacer cumplir las reglas sociales, recaudar impuestos y todo tipo de cobros, de imponer la voluntad de los que mandan, pero que ellos presentan como un beneficio para poder vivir civilizadamente.

 Esa realidad -junto con muchos otros factores sociales, políticos, culturales - se han ido conformando escuelas de pensamiento, tendencias, y dentro de esas grandes tendencias, muchas variantes. Las más gruesas: los partidarios de una libertad lo más amplia posible, que abarca la economía, la sociedad; de un estado de mínimo tamaño e impuestos, para que cada ciudadano pueda maximizar para sí lo que cada uno crea.

Y aquí empiezan variantes: de qué se debe ocupar ese Estado y de qué NO se debe ocupar o sea en qué aspectos de la vida NO se debe meter. Los dos extremos: el llamado liberalismo mercantil y el otro extremo, el socialismo-comunismo, dónde ese Estado se mete en todo, lo decide todo, es el dueño de todo,  y el individuo casi desaparece como ente definidor de la vida y la sociedad, pues ya no decide nada; hay un partido político que lo hace todo y es monopolizado por un grupo que se abroga el derecho de decidir los destinos de todo el mundo, sin consultar a nadie y si lo enfrentas, te desaparece, porque lo colectivo está por encima de lo individual. Es la aberración de la sociedad, de la civilización, es el más grande retroceso de la sociedad en toda la historia.  Mientras todos los cambios y evoluciones sociales anteriores siempre fueron para mejorar la vida humana, este es por vez primera, un cambio para retroceder, ya que deshace el camino andado en miles de años, desaparece la plenitud del individuo y lo borra sustituyéndolo por una mancha borrosa llamada el colectivo.

Este último caso, el comunismo, es la Anti-Sociedad. Es lo opuesto, lo inverso, la antípoda, de todo lo humano. Es una "civilización" similar a un hormiguero, dónde las hormigas individuales se subordinan total y absolutamente al hormiguero, con sus estancos: el poder absoluto e indiscutido de la Reina, los trabajadores, los soldados que defienden... y los demás solo deben trabajar y ofrecer su vida por salvar a la Reina y su corte.

 ¿Cómo es posible que haya individuos que prefieran el anonimato absoluto al protagonismo individual?

Porque hay pocos escritores de las reglas del arte-ciencia y muchos de política, del arte de engatusar y "pintar" el cielo en lo que realmente es un infierno. El Arte-Ciencia es elementalmente claro: Hay un equilibrio lógico, inmanente, en lo que se crea y lo que se puede gastar. Pero entonces nos han creado un sin número de "políticas", de financiamientos comprometiendo al futuro, de dineros de todo tipo, no equilibrados con nada, de intercambios comerciales "favorables" y "desfavorables", etc. etc., todo encaminado a disfrazar la verdad, a pretender hacer ingeniería social, pagada por las propias víctimas.

Y sin ningún tipo de sentido común. Solamente embaucar a las victimas buscando que apoyen lo que solo le conviene a unos cuantos que se aprovecharán de todo. Crear una super estructura de burócratas, especialistas, leguleyos, gobiernos que no gobiernan, poderes sin ningún poder, cuyo único y verdadero fin es eternizarse en ese estado, vivir a costa de los demás que sí trabajan y crean y aparentando ser unos héroes cuando realmente son villanos.

Esa Anti-Economía llega a su expresión suprema en los países comunistas. Son descaradamente tiranías, con un grupo mafioso que asalta el poder y se lo queda para siempre, en nombre de una supuesta sabiduría para ejercerlo en beneficio de los demás, y hasta retrocede al poder hereditario de la nobleza. Son sociedades más cerradas que una caja de seguridad, dónde no se sabe, ni se puede saber, cómo son seleccionados los que mandan, que una vez empoderados solo son extraídos del poder por algún super-poderoso de más arriba. Sociedades -perdón por llamarles sociedades- dónde la propiedad es exclusivamente administrada, usufructuada y explotada por el "Estado", que, sin ningún miramiento, causa o justificación, expropia cualquier entidad no estatal, arruinando la producción o servicio de que se trate. La ausencia absoluta de vinculación entre los operadores o trabajadores y los negocios manejados por esa mafia desaparece toda posibilidad de esfuerzo racional e introduce la doble moral, el interés malsano de apropiarse de lo que no es propio, para poder sobrevivir e imitando la descarada usurpación de la administración que hacen los mafiosos del poder central.

Toda esa objetiva barbaridad, diseñada solo para usufructo exclusivo del núcleo mafioso gobernante, es presentada por los vendedores de sueños como "igualitaria", con beneficios sociales "gratuitos" y calidad de vida envidiable. Los menos avispados que se conforman con lo que les dicen, creen eso y hasta intentan convertir sus países libres a esa porquería. Hay un permanente intento de diseminar ese veneno, pagado por las mafias empoderadas, porque como el cáncer, el primer instinto de todo gobierno comunista es INVADIR a los territorios vecinos, apoderarse de sus defensas sociales para facilitar la penetración y ELIMINAR la competencia que significa la vida en libertad. La Anti-Economía es Anti-Humanidad, Anti-Libertad y Sojuzgamiento. Todo envuelto en un precioso paquete de regalo para incautos.

 

El Socialismo, forma superior de la Anti-Economía

 Publicado en La Nueva Nación el 8-13-2020

 El Socialismo, forma superior de la Anti-Economía

La Anti-Economía -como claramente indica su nombre– es lo opuesto a la Economía. Es la forma de existencia del Socialismo, que es a su vez, la Anti-Sociedad. La Sociedad es resultado de ese conjunto de reglas no escritas, principios sub-yacentes de los conglomerados humanos, que ha venido evolucionando por miles de años de forma natural, en esa eterna búsqueda de la perfección, que ha ido puliendo las relaciones humanas, buscando sus formas más idóneas para respetar y mantener la individualidad en un contexto de choques múltiples de esa individualidad, que ha perfeccionado herramientas contradictorias como la propiedad privada y pública, el derecho individual y colectivo, la empresa privada y la empresa pública, el interés individual y el social y las formas de gobierno multi-nivel que aseguran la participación libre de todos los componentes porque la resultante global de todas las individualidades respetadas y en libre juego resultan en el producto social aceptado por todos y en contínuo perfeccionamiento determinado por la tecnología, el desarrollo y el interés común.

Esa evolución histórica no ha estado exenta de violencia, de cambios abruptos del orden social determinados por la explosión de relaciones de subordinación o imposición que quedan obsoletas por caducidad de su utilidad y de esos períodos de violencia transformadora – que algunos denominan Revoluciones – surjen relaciones perfeccionadas que generan impetuosas nuevas formas de desarrollo socio-eonómico que reafirman el progreso del bienestar y la prosperidad, asi como de las formas organizativas de toma de decisiones públicas en función del interés común.

El progreso del bienestar humano y de la prosperidad general se basa en el equilibrio ímplicito en el sistema en sí y en sus componentes. El resultado de la actividad humana productiva determina el monto de lo que puede distribuirse para el bienestar humano de la sociedad, tanto individual como colectivamente y ese emonto total deberá distribuirse proporcionalmente a los creadores. Asi por ejemplo, se producen 10 unidades de valor, creados por cuatro grupos sociales en este monto: A=3, B=4, C=1, D=2. De esas 10 unidades se recauda un porciento, pues el fin de gasto público es darle soporte a los incapacitados, mantener la salud general, darle mantenimiento a las ciudades (calles, alumbrado, acueducto, etc), ofrecer educación pública, administración gubernamental, policía, tribunales, etc para lo cual se le impone un 10% a A, un 12% a B, un 15% a C y un 12% a D. Se tendría un Producto = 10, un ingreso de A= 2.7, B= 3.4, C=0.85 y D=1.76 para un total de 7.86 y un ingreso para el gobierno de 2.14 con el cual debe cubrir sus gastos.

A partir de este esquema se puede apreciar que el gobierno tiene un límite de gastos que son sus ingresos provenientes de la recaudación y el sistema económico, guiado por la brújula del libre comercio y el libre mercado, debe poner a disposición de los participantes los 7.86 netos de lo creado. Las palancas financieras de interés por el ahorro, las inversiones, etc, guiarán a que los participantes destinen parte de su ingreso neto a estos fines y el pago de intereses por la deuda pública, que el gobierno debe emitir por el exceso de lo que gaste por encima de los 2.14 que recauda, mantendrá el equilibrio, ya que el exceso de gastos se identifica con el ahorro de los participantes.

En la medida que los gobernantes hacen "ingeniería social" emitiendo pagos sin respaldo, el valor de cada unidad monetaria se deteriora, lo que equivale a un impuesto no autorizado, subrepticio e ilegal sobre los miembros de la sociedad. En el Socialismo, dánde no se tiene en cuenta ninguna proporción, donde el gobierno emite dinero sin respaldo, donde la deuda pública ni siquiera se cuantifica y donde el gobierno se apropia de todo el producto creado y lo distribuye a su arbitrio, al cabo de varios años de ese desorden pues la moneda no tiene valor, no hay estímulo para trabajar, el salario no representa nada, etc etc, lo que puede fácilmente identificarse como la Anti-Economía, en un régimen que es la Anti-Sociedad, la Anti-Democracia y la Anti-Civilization. Miles de Años de civilización destruídos. Es el primer caso de retroceso del orden social a uno inferior al existente en toda la historia humana.

Thursday, August 13, 2020

La Anti-Economía: el Socialismo

 El Socialismo, forma superior de la Anti-Economía

La Anti-Economía -como claramente indica su nombre– es lo opuesto a la Economía. Es la forma de existencia del Socialismo, que es a su vez, la Anti-Sociedad. La Sociedad es resultado de ese conjunto de reglas no escritas, principios sub-yacentes de los conglomerados humanos, que ha venido evolucionando por miles de años de forma natural, en esa eterna búsqueda de la perfección, que ha ido puliendo las relaciones humanas, buscando sus formas más idóneas para respetar y mantener la individualidad en un contexto de choques múltiples de esa individualidad, que ha perfeccionado herramientas contradictorias como la propiedad privada y pública, el derecho individual y colectivo, la empresa privada y la empresa pública, el interés individual y el social y las formas de gobierno multi-nivel que aseguran la participación libre de todos los componentes porque la resultante global de todas las individualidades respetadas y en libre juego resultan en el producto social aceptado por todos y en contínuo perfeccionamiento determinado por la tecnología, el desarrollo y el interés común.

Esa evolución histórica no ha estado exenta de violencia, de cambios abruptos del orden social determinados por la explosión de relaciones de subordinación o imposición que quedan obsoletas por caducidad de su utilidad y de esos períodos de violencia transformadora – que algunos denominan Revoluciones – surjen relaciones perfeccionadas que generan impetuosas nuevas formas de desarrollo socio-eonómico que reafirman el progreso del bienestar y la prosperidad, asi como de las formas organizativas de toma de decisiones públicas en función del interés común.

El progreso del bienestar humano y de la prosperidad general se basa en el equilibrio ímplicito en el sistema en sí y en sus componentes. El resultado de la actividad humana productiva determina el monto de lo que puede distribuirse para el bienestar humano de la sociedad, tanto individual como colectivamente y ese emonto total deberá distribuirse proporcionalmente a los creadores. Asi por ejemplo, se producen 10 unidades de valor, creados por cuatro grupos sociales en este monto: A=3, B=4, C=1, D=2. De esas 10 unidades se recauda un porciento, pues el fin de gasto público es darle soporte a los incapacitados, mantener la salud general, darle mantenimiento a las ciudades (calles, alumbrado, acueducto, etc), ofrecer educación pública, administración gubernamental, policía, tribunales, etc para lo cual se le impone un 10% a A, un 12% a B, un 15% a C y un 12% a D. Se tendría un Producto = 10, un ingreso de A= 2.7, B= 3.4, C=0.85 y D=1.76 para un total de 7.86 y un ingreso para el gobierno de 2.14 con el cual debe cubrir sus gastos.

A partir de este esquema se puede apreciar que el gobierno tiene un límite de gastos que son sus ingresos provenientes de la recaudación y el sistema económico, guiado por la brújula del libre comercio y el libre mercado, debe poner a disposición de los participantes los 7.86 netos de lo creado. Las palancas financieras de interés por el ahorro, las inversiones, etc, guiarán a que los participantes destinen parte de su ingreso neto a estos fines y el pago de intereses por la deuda pública, que el gobierno debe emitir por el exceso de lo que gaste por encima de los 2.14 que recauda, mantendrá el equilibrio, ya que el exceso de gastos se identifica con el ahorro de los participantes.

En la medida que los gobernantes hacen "ingeniería social" emitiendo pagos sin respaldo, el valor de cada unidad monetaria se deteriora, lo que equivale a un impuesto no autorizado, subrepticio e ilegal sobre los miembros de la sociedad. En el Socialismo, dánde no se tiene en cuenta ninguna proporción, donde el gobierno emite dinero sin respaldo, donde la deuda pública ni siquiera se cuantifica y donde el gobierno se apropia de todo el producto creado y lo distribuye a su arbitrio, al cabo de varios años de ese desorden pues la moneda no tiene valor, no hay estímulo para trabajar, el salario no representa nada, etc etc, lo que puede fácilmente identificarse como la Anti-Economía, en un régimen que es la Anti-Sociedad, la Anti-Democracia y la Anti-Civilization. Miles de Años de civilización destruídos. Es el primer caso de retroceso del orden social a uno inferior al existente en toda la historia humana.

Saturday, July 18, 2020

La Anti-Economía

La Anti-Economía 

 

Hace siglos los pensadores más ilustrados y pre-claros de la humanidad han estado pensando, analizando y escribiendo sobre ese Arte-Ciencia, esa preocupación y casi obsesión, que convenimos en llamar Economía. 

 

La definición precisa depende del enfoque de quien la define, si abarca esto y aquello, o aquello y esto otro, etc., etc. Pero sin saber mucho de definiciones, el ser común, ese que constituye la inmensa mayoría humana, sabe, entiende, y, sobre todo, intuye lo que significa para él la economía. 

 

Por esa vinculación inexplicada e inexplicable, que existe entre sus actos e intenciones y sus intereses, su bolsillo, su presupuesto familiar, olfatea con su sentido de sobrevivencia, con meridiana claridad qué le conviene y qué no le conviene, qué es económicamente positivo para él y los suyos, y qué no lo es, lo que es más bien anti económico para sus intereses. 

 

Hace mucho -desde la época de los Reyes, los Marqueses y los Condes- sabe, intuye, siente, que los impuestos, las recaudaciones obligatorias, que le impone el poder político de turno son negativas, antieconómicas, para él y los suyos y para la clase social a la que pertenece o se identifica con ella. Pero para los que escriben libros, discursos y tesis que representan a los recaudadores, a los que le quitan una parte o toda la riqueza que ha creado, resulta que eso es económico. Les conviene, es parte del statu-quo que le permite a unos vivir a costa de otros, legal y contundentemente.

 

Esa época ha dado paso a otras. Y los escritores de libros y tesis siguen escribiendo libros y tesis que representan los intereses suyos y de otros con quienes se sienten identificados. La justificación para el despojo es el Estado, ese aparato creado por los que mandan para imponer su voluntad, sus reglas y sus decisiones, a los demás, a la mayoría. Y que sus justificadores califican como el bien común...ese aparato encargado de hacer cumplir las reglas sociales, recaudar, imponer la voluntad de los que mandan, pero que ellos presentan como un beneficio para poder vivir civilizadamente.

 

Esa realidad -junto con muchos otros factores sociales, políticos, culturales - ha ido conformando escuelas de pensamiento, tendencias, y dentro de esas grandes tendencias, muchas variantes. Las más gruesas: los partidarios de una libertad lo mayor posible, que abarca la economía, la sociedad, un estado de tamaño mínimo y unos impuestos mínimos, para maximizar para sí lo que cada familia crea. Y aquí empiezan variantes: de qué se debe ocupar ese Estado y de qué NO se debe ocupar o sea en qué aspectos de la vida NO se debe meter. Los dos extremos: el llamado liberalismo mercantil y el otro extremo, el comunismo, dónde se mete en todo, lo decide todo y el individuo casi desaparece como ente definidor, ya no decide nada, hay un partido político que lo hace todo y si lo enfrentas, te desaparece, porque lo colectivo está por encima de lo individual.

 

Este último caso, el comunismo, es la Anti-Economía. Es lo opuesto, lo inverso, la antípoda, de todo lo humano. Es una "civilización" similar a un hormiguero, dónde las hormigas individuales se subordinan total y absolutamente al hormiguero, con sus estancos: el poder absoluto e indiscutido de la Reina, los trabajadores, los soldados que defienden... 

 

¿Cómo es posible que haya individuos que prefieran el anonimato absoluto al protagonismo individual?

 

Porque hay pocos escritores de las reglas del arte-ciencia y muchos de política, del arte de engatusar y "pintar" el cielo en lo que realmente es un infierno. El Arte-Ciencia es elementalmente claro: Hay un equilibrio lógico, inmanente, en lo que se crea y lo que se puede gastar. Pero entonces nos han creado un sin número de "políticas", de financiamientos comprometiendo al futuro, de dineros de todo tipo, no equilibrados con nada, de intercambios comerciales "favorables" y "desfavorables", etc. etc., todo encaminado a disfrazar la verdad, a pretender hacer ingeniería social, pagada por las propias víctimas.

 

Y sin ningún tipo de sentido común. Solamente embaucar a las victimas buscando que apoyen lo que solo le conviene a unos cuantos que se aprovecharán de todo. Crear una super estructura de burócratas, especialistas, leguleyos, gobiernos que no gobiernan, poderes sin ningún poder, cuyo único y verdadero fin es eternizarse en ese estado, vivir a costa de los demás que sí trabajan y crean y aparentando ser unos héroes cuando realmente son villanos.

 

Esa Anti-Economía llega a su expresión suprema en los países comunistas. Son descaradamente tiranías, con un grupo mafioso que asalta el poder y se lo queda para siempre, en nombre de una supuesta sabiduría para ejercerlo en beneficio de los demás, y hasta retrocede al poder hereditario de la nobleza. Son sociedades más cerradas que una caja de seguridad, dónde no se sabe, ni se puede saber, cómo son seleccionados los que mandan, que una vez empoderados solo son extraídos del poder por algún super-poderoso de más arriba. Sociedades -perdón por llamarles sociedades- dónde la propiedad es exclusivamente administrada, usufructuada y explotada por el "Estado", que, sin ningún miramiento, causa o justificación, expropia cualquier entidad no estatal, arruinando la producción o servicio de que se trate. La ausencia absoluta de vinculación entre los operadores o trabajadores y los negocios manejados por esa mafia desaparece toda posibilidad de esfuerzo racional e introduce la doble moral, el interés malsano de apropiarse de lo que no es propio, para poder sobrevivir e imitando la descarada usurpación de la administración que hacen los mafiosos del poder central.

 

Toda esa objetiva barbaridad, diseñada solo para usufructo exclusivo del núcleo mafioso gobernante, es presentada por los vendedores de sueños como "igualitaria", con beneficios sociales "gratuitos" y calidad de vida envidiable. Los menos avispados que se conforman con lo que les dicen, creen eso y hasta intentan convertir sus países libres a esa porquería. Hay un permanente intento de diseminar ese veneno, pagado por las mafias empoderadas, porque como el cáncer, el primer instinto de todo gobierno comunista es INVADIR a los territorios vecinos, apoderarse de sus defensas sociales para facilitar la penetración y ELIMINAR la competencia que significa la vida en libertad. La Anti-Economía es Anti-Humanidad, Anti-Libertad y Sojuzgamiento. Todo envuelto en un precioso paquete de regalo para incautos.