Esta humilde esquinita del mundo es para compartir ideas con aquellos que lo deseen...
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Thursday, June 27, 2019
Tuesday, April 2, 2019
Thursday, July 20, 2017
A dónde lleva la corrupción...
Todos sabemos o al menos intuímos, que la corrupción es mala para la sociedad. Estimula la bajeza, la carencia de dignidad y convierte a los que la padecen en esclavos de los que la utilizan.
Dos formas concretas de impedir la corrupcióm son la transparencia y la vigilancia y oportuna actuación de las agencias encargadas de hacer cumplir las leyes, vertical y horizontalmente.
Permitir que los que incumplen la ley se salgan con la suya, sin consecuencias, equivale a promover la ilegalidad, un terreno muy propicio para la corrupción.
Hay muchos paises en nuestro mundo, que tiene esa enfermedad viral a flor de piel y por mucho que los periodistas y analistas políticos la denuncien, pues "no pasa nada". El famoso "pantano", que todos queremos secar, no es privativo del D.C.
No pasa nada no puede ser, porque se llega muy lejos. Esto, que acabo de leer en Internet (y cito al autor y la publicación) es un bandera roja:
España, paraíso fiscal *
Y no solo paraíso fiscal, sino
lavadero de dinero negro, punto de transacciones opacas, centro de redes
clientelares relacionadas con el crimen organizado, si es que no lo son ellas
mismas, bolsa de la especulación y lugar de caza de fondos buitres. Basta con
recordar que sigue siendo el país que dobla la media en la UE de billetes de
500 €, esos que el BCE quiere retirar de la circulación porque son un
instrumento para actividades ilegales.
Para lo más ilegal ya tienen
los otros paraísos fiscales, Panamá, Delaware, Caimán, etc. Muchos de ellos no
lo necesitan porque la legalidad les permite "optimizar sus obligaciones
fiscales", cosa que no tiene nada en común con los vulgares fraudes. Las
SICAV, como los fondos de inversión, son artistas de tales ingenierías.
Otros no precisan de paraísos
allende los mares, ni ingeniería fiscal. Es el caso de la Iglesia católica, que
no defrauda a Hacienda porque no tiene nada que pagar, al estar exenta de todos
los impuestos. Además, puede apropiarse bienes públicos sin tasa a precios irrisorios,
con lo cual ahorra mucho de los miles de millones que el Estado (o sea, los
contribuyentes) le asigna anualmente. Con esos ahorros pueden los curas
difundir la palabra del Señor desde medios audiovisuales caracterizados por la
dulzura de su mensaje cristiano. Es de esperar que, en algún momento, la
Iglesia explique a la ciudadanía por qué da a Dios lo que es del César. Será
quizá cuando se recuerde que la revolución francesa se produjo porque la gente
estaba harta de pagar impuestos mientras los nobles y los curas no lo hacían.
Como aquí.
Cuando se destapan asuntos de
corrupción (prácticamente todos los días) se descubren historias inverosímiles,
relaciones peligrosas, tipos nauseabundos, complicidades oscuras. Algunos casos
son tan perversos que meten miedo, como el de las cloacas de Interior. Otros
parecen más de un hampa con ínfulas de señores, como el de Blesa. Y otros
conectan directamente la corrupción con el fenómeno de masas más característico
de los siglos XX y XXI. Los tres tienen en común esquilmar los dineros públicos
de los que debieran rendir cuentas minuciosas. Uno para fabricar pruebas falsas
contra los adversarios políticos; otro para ir a cazar hipopótamos; y el otro,
para darse la vida padre e hijo.
Las cloacas de Interior son la
típica ocurrencia de quien redactó esa infame Ley Mordaza, que sigue sin ser
derogada, gracias a la inutilidad de la izquierda (la mitad de ella, muy
vociferante) y quien condecora estatuas de la virgen. Es evidente que el hombre
no está enteramente en sus cabales y es un sectario y un fanático. O sea, un
orate. Una persona así es un peligro público y si, además es el responsable de
la seguridad colectiva, el peligro puede materializarse de cualquier modo, por
repugnante y delictivo que sea.
La historia de Blesa, que
ahora queda judicialmente concluida, ya solo interesará por sus facetas
humanas, si las hay. Desde el punto de vista político, su suicidio interpela
directamente a Aznar que fue quien lo puso al frente de Caja Madrid y lo
mantuvo, al tiempo que obtenía diversos tipos de contrapartidas. Todo como
prueba de su fabulosa capacidad para dar con los más ladrones e inútiles en los
puestos de mando: Rato, Blesa, Rajoy.
El caso de Villar no me
inspira nada, pues ignoro todo del fútbol. Supongo que el presidente de los
sobresueldos, fervoroso hincha, hará las correspondientes y profundas
reflexiones sobre este nuevo caso aislado que le toca de lleno en su más cara
afición y deja muy claro el desprecio de estos sinvergüenzas por los intereses
del común.
En esta situación es un
verdadero sarcasmo que el Tribunal de Cuentas inicie un procedimiento para ir
contra el patrimonio de tres dirigentes independentistas de la Generalitat. Ese
tribunal tiene entre sus miembros a una ex-ministra de Aznar, un hermano del
mismo Aznar y un cuñado o cuñada de algún otro mando del PP. Una desvergüenza
alucinante. Un tribunal que, como el Constitucional o la Audiencia Nacional,
son nidos de corruptos y vendidos al poder. Eso explica que en lugar de abrir
diligencias para que la sarta de ladrones del PP devuelva los cientos y miles
de millones que ha defraudado, malversado o desviado, se apreste a avalar una
injusticia clamorosa que puede provocar un conflicto mayor en Cataluña.
· * Ramón
Cotarelo, “La República Catalana”
Wednesday, July 5, 2017
Importancia del Bienestar en la Vida Humana
Cuando se
habla de bienestar, muchas veces se piensa solamente en las cualidades de la
vida material. En esa línea de pensamiento, aquellos que más elementos
materiales disponen para disfrutar su vida pues debían ser forzosamente los que
mejor se asocien al bienestar. Pero cuando se revisan los datos y elementos
reales resulta que no son necesariamente los que más tienen, los que más se
sienten asociados al bienestar. De dónde se refuerza el concepto de que el
bienestar no está asociado, necesaria y únicamente, al bienestar material.
Los seres
humanos somos seres sociales, que vivimos en mutua inter-acción con el resto, particularmente
de nuestro entorno. Para la inmensa mayoría,
primeramente la familia, y sucesivamente los círculos de seres alrededor
de nuestra vida cotidiana: los compañeros de trabajo, los vecinos, la comunidad
en que vivimos, son los más comunes.
Por ello
debía inferirse que el bienestar resulta del disfrute del tiempo con los que
compartimos nuestros afectos. Para disfrutar del tiempo (muy diferente de pasar
el tiempo) es necesario que nuestros sentidos estén prestos a hacerlo. No
podríamos disfrutar tiempo con quienes no nos caen bien o cuando hacemos cosas
que no nos agradan en compañía de otros con quienes debemos hacerlo por pura
obligación social.
Esto retrata
un problema: una buena parte del tiempo de que disponemos lo pasamos
trabajando. Y trabajamos porque necesitamos hacerlo para sostener nuestra
familia y tener una vida material. Por lo que muchos ven ese tiempo como una
especie de obligación, no siempre agradable, que hacemos puramente por esa necesidad
socio-económica.
La
contraparte de este problema es para los que nos ofrecen el trabajo: Nos pagan
por hacerlo y esperan de nuestra parte la mejor aptitud y actitud para que les
resulte económicamente sostenible. Cuando esto deja de ser cierto, aparece el
despido, que nos hace ver la antigua obligación de ir diariamente al trabajo
como una especie de bendición perdida. Dice el dicho que no se sabe lo que se
tiene hasta que se pierde.
Pero esta
bendición perdida lo es también para el empleador, que deja de contar con
nuestra habilidad, experiencia adquirida y entrenamiento y se ve obligado a
contratar a otro trabajador a quien debe de entrenar, hacer sentir mínimamente
confortable para que haga bien su trabajo y ofrecerle una remuneración
suficientemente atractiva para que adquiera y cumpla esa diaria obligación de
ir a trabajar.
Hace mucho
tiempo que empleadores y empleados convergieron en un punto: la jornada de
trabajo no puede ser tan agotadora (en tiempo y/o esfuerzo) que deje tan exhausto
al trabajador que le impida renovar sus capacidades en el descanso diario y de
fin de semana. Si esto no se cumple, sencillamente el trabajador tendrá
rendimientos decrecientes, afectando a la compañía. Y ambas partes consideraron
las vacaciones como un remedio necesario, como un proceso de renovación más
sólido de las capacidades desgastadas.
Las
vacaciones están diseñadas para esto porque se expande la rutina diaria con el
conocimiento de otras latitudes y
lugares, lo que hace generalmente con su
familia y estrecha esas relaciones necesarias de cónyuge, hijos y padres y
reconforta mental y físicamente a quiénes las disfrutan.
A pesar que
la mayoría sabe que esto es así, la vida real nos ofrece estos datos:
1.-
Más del 60% de nuestra población trabaja más de 40 horas por semana y no
utiliza unos $20 Billones en días de vacaciones cada año.
2.-
De ellos, un 40% trabaja semanas de más de 50 horas
3.-
La población laboral actual trabaja anualmente un período de casi cuatro meses
más que la población de 50 años atrás.
4.-
Un 26% no toma vacaciones, con la correspondiente estela de problemas de salud,
de alto “stress” que a su vez retro-alimenta la “quemazón”, la falta de sueño,
las enfermedades del corazón, la diabetes, el hipertiroidismo, las úlceras gasto-intestinales
y una lista enorme de otras, muchas de las cuales retro-alimentan otras
enfermedades.
5.-
Hay un impacto en el costo de los sistemas de cuidado de la salud, en las
relaciones familiares y un precio muy caro que pagan tanto los empleados, como
los empleadores que tienen que enfrentar las ausencias, las caídas en el
rendimiento y otras.
Ahora se
puede entender por qué las vacaciones son un elemento importantísimo no
solamente para el empleado, sino también para el empleador. Las estadísticas
derivadas de investigaciones en este campo enseñan que el 80% de los que
regresan de las vacaciones se sienten rejuvenecidos, reconectados son su
familia y amigos, con una visión mucho más positiva de su trabajo. Una sencilla
prueba: utilice Google y solicite “efectos de tomar tiempo libre”.
En español:
Hay unas tres veces más respuestas en inglés,
por razones obvias en el uso del idioma en Google.. Como quiera que se analice, resultan abrumadores los estudios y
resultados de las vacaciones, tanto para los empleados como para los empleadores.
Friday, June 30, 2017
El costo oculto de la fuerza laboral
La Economía se encuentra en un proceso de expansión. El desempleo ha bajado a niveles que requieren que los negocios, las empresas, los empleadores en general, se vean obligados a considerar el recurso fuerza de trabajo como un recurso potencialmente escaso, lo que demanda un enfoque racional.
La eficiencia en el uso de los recursos es lo
que más se espera de un administrador. El administrador es el
máximo representante de la autoridad al nivel de que se trate y dependiendo de ese nivel en que nos encontremos y de la esfera de que se trate se ocupa del conjunto de actividades y funciones para lograr la máxima eficiencia de la
organización bajo su mando.
Si estamos en la Iglesia Católica es el Papa. Si estamos en las Fuerzas
Armadas es el Comandante Supremo. Si analizamos una ciudad, es su Alcalde, si
un Estado su Gobernador, y si estamos en una empresa es el CEO. Esta figura no
se puede esconder detrás de otro (como frecuentemente podríamos encontrar en la
burocracia) y en todos los casos esa máxima figura es nombrada (o al menos
debía serlo) con la intención que obtenga la máxima eficiencia. De eso se trata
la Economía y de eso se trata la Administración: de obtener la máxima eficiencia,
que significa los mejores resultados posibles con el menor nivel de gastos
posibles.
En toda actividad de producción o servicios, ya sean sociales,
privados o una combinación de ellos, se trata de sacar la máxima partida de los
activos fijos y corrientes, de incurrir en la menor cantidad de gastos y de lograr la
mejor asociación provechosa del capital y los recursos humanos.
Estamos muy familiarizados (porque casi todo el mundo habla de ese tema) con
las potencialidades de la inventiva, de la creatividad y de la incertidumbre
operacional que resultará de una creciente automatización de si no todas, la
mayoría de las actividades. Toda publicación que se respeta trata de los
mercados globales, del comercio internacional, del aprovechamiento que se produce con nuevas formas de
transporte de cargas y en todos los casos los sistemas informáticos que los
manejan, les maximizan su eficacia y de la preparación del personal especializado que hará
concretamente que se produzca el milagro del resultado perfeccionado en cada
una de las nuevas condiciones.
La fuerza laboral del país, a lo largo de su geografía es la encargada
de hacer el trabajo. De operar las maquinarias y equipos, los sistemas de
transporte, los almacenes, las oficinas, los sistemas informáticos…y cuando se
produce una falla las consecuencias son imprevisibles. Se trata de las grandes
fallas que paralizan la economía o una parte de ella. Pero y quién contabiliza
las pequeñas, a veces imperceptibles fallas en la coordinación humana, en la
iniciativa, en la falta de experiencia o entrenamiento, en la coordinación
funcional, que se producen a cada momento por ese detalle que planteamos en el
tercer párrafo: “lograr la mejor asociación provechosa del capital y los recursos
humanos”.
Y es importante destacar que los sistemas informáticos, las maquinarias,
los barcos, los almacenes … no tienen sentimientos y operan a plena capacidad,
pero no así los que los operan, cuyos sentimientos positivos o negativos, de
aceptación o rechazo, de simpatía o antipatía son casi siempre invisibles pero
tienen una poderosa influencia en esa “mejor asociación”.
Durante una buena parte del siglo
XX la Administración de la época reconoció con mucha profundidad el problema y
todos recordamos como las empresas, las organizaciones y las instituciones de
todo tipo priorizaron la dedicación a cultivar esa “lealtad”: “simpatía
sistemática” “defensa de los intereses comunes” u
otro de los muchos títulos que ello recibió, pero que se trataba de hacer
pensar al trabajador en la conveniencia mutua de que su actitud, disposición y
entrega al trabajo fueran no solo impecables, sino parte de la cultura, tanto del
trabajador como de la institución.
El conocido fenómeno del trabajador para toda la vida, que comenzaba a
trabajar como aprendiz hasta llegar a la mejor posición posible al jubilarse,
era un interés muy marcado empresarial y se creaba y cultivaba la familia empresarial con
todo tipo de políticas de acercamiento, preferencias familiares, agasajos,
reconocimientos, y cuanto detalle hiciese mejorar ese nexo, considerado
entonces indispensable para ambas partes de la ecuación laboral.
La era que podríamos llamar “post industrial” de la segunda mitad hacia
adelante del siglo XX vio languidecer esas políticas (al menos masivamente) y
el proceso de despersonalización atacó de manera generalizada. No solo con los trabajadores sino incluso con los ejecutivos de todo nivel. Los
atletas profesionales son una de las mayores manifestaciones de ese fenómeno.
Sus carreras no están ahora necesariamente enlazadas al equipo que le descubrió su
talento y le dio la oportunidad, sino a sí mismos. Los magnates comenzaron a dejar de ser
los dueños de los equipos y son ahora los atletas, que en no pocas ocasiones se
convierten en dueños.
No hay dudas que la influencia tecnológica y otros elementos similares
dan una tónica diferente a las actuales relaciones, pero al hacer los cálculos de lo que cuesta diariamente esa falta de lealtad, de entusiasmo y de
asociación, se pone de manifiesto que es necesario buscar una nueva incentivación de ese fenómeno, el cual puede ser más subjetivo y moral que material.
Ha llegado la hora de estrechar el aprecio mutuo y la lealtad entre la entidad y el trabajador. Y no solo por un discurso o una mención,
sino debe contener algo más duradero y estimulante.
Saturday, June 17, 2017
El Presidente Trump visitó Miami, ayer
Específicamente vino a La Pequeña Habana,
para hacerle saber a la comunidad Cubano-Americana de la Florida, cuya mayoría
reside en Miami-Dade y considera la Pequeña Habana como su casa materna, que su
palabra empeñada en esta misma comunidad en la campaña electoral del 2016, se cumpliría
con la firma de una orden ejecutiva que pondría la relación USA-Tiranía
castrista en el mismo lugar que estaba antes de los acuerdos que secretamente habían
negociado uno de los asistentes de Barack Obama y uno de los descendientes de
los Castro, con el auspicio del Papa Francisco.
Para los simpatizantes del Presidente
Trump en esta Comunidad, que son una mayoría, fue un acto de gran satisfacción.
Hay, como mínimo, dos razones:
Primera: la palabra empeñada de un
candidato a la Presidencia se cumpliría, cosa no muy común entre los políticos
profesionales que reparten promesas electorales a tutiplén y las cumplen rara
vez, lo que ratifica la confianza depositada en el Presidente con nuestro
votos, y
Segunda: Las aspiraciones, deseos y empeño
por la Libertad de nuestros hermanos de la Isla se encuentran mucho más próximas
con el respaldo de sus aspiraciones por parte de nuestra gran nación y
especialmente su Presidente, que con el espaldarazo a los culpables de su opresión
que había hecho la administración anterior, y que para que no quedase duda
alguna, se santifico con una visita de estado personal del entonces Presidente
Obama donde sostuvo cálidas relaciones con el enemigo jurado de nuestro pueblo,
su opresor por más de 58 años.
La interpretación que los
simpatizantes de nuestro Presidente le damos a esos hechos difiere mucho de la
que le dan sus enemigos, que sospechosa y coincidentemente son los mismos que
de manera explícita o implícita respaldan a nuestro enemigo jurado: la tiranía
castrista.
No es posible imaginarse a la representación
suprema del mundo libre, al Presidente de los Estados Unidos de América
compartiendo alegremente con la peor representación de una tiranía opresora de
la que solamente quedan pocas en el mundo actual y una de las más descollantes
por su record histórico de desprecio a las normas elementales de la
convivencia, por la opresión inmisericorde sobre un pueblo que ha llevado al paredón
de fusilamiento masivamente, por una cárcel con las condiciones más inhumanas,
por llevarlo a la muerte como carne de cañón de sus aventuras militaristas
internacionales y por el deterioro de las condiciones de vida más asombroso que
ha hecho retroceder la sociedad a fechas anteriores insospechadas. Y que a su
vez se ha regodeado públicamente de sus acciones intervencionistas para llevar
a sus países vecinos al caos mediante la subversión, el desembarco de
guerrilleros, la propaganda y la desestabilización. Y que se ufana en haber
hecho todo lo posible por atacar a los Estados Unidos con todo lo que a su
alcance ha dispuesto en guerra sucia de todo tipo, en instalación de bases
nucleares con el propósito abierto de provocar la muerte masiva de millones de
norteamericanos en sus grandes ciudades.
Los Estados Unidos de América son el líder
mundial de la Libertad y de sus símbolos y ha sido una de las peores acciones
de la Administración anterior desnaturalizar ese hecho, negociando con países
como Irán y la propia Cuba y hacerlo a espaldas del Congreso y de la opinión pública
con acuerdos secretos cuyas interioridades solo se conocían por los negociadores
con cláusulas secretas para todo el mundo.
No hay diferencia alguna entre el régimen
castrista y el de Corea del Norte, excepto en el idioma que hablan y en la idiosincrasia
de su cultura respectiva. Junto con Irán prometieron "poner de
rodillas" a los Estados Unidos... ¿hace falta alguna otra prueba del tipo
de régimen de que se trata?
Para los enemigos del Presidente,
muchos de los cuales prefieren la Ley Sharia a la Constitución, pues resulta
natural que rechacen lo que a nosotros nos parecen bien. La Libertad no es
negociable y los Estados Unidos de América son eso: el símbolo de la Libertad,
de la prosperidad ligada a ella y del respeto absoluto por los derechos
humanos.
Para los que prefieren los negocios a
los principios les queremos recordar algo que Vladimir Ilich Lenin, ideólogo de
la maldad pero no tonto, reflexionó: los capitalistas están tan embobecidos por
ganar dinero que son capaces de vendernos la soga con la cual los
ahorcaremos...
Si alguien tiene un argumento mejor...
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