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Monday, January 10, 2022

La contradicción se acentúa…

 Todo lo que la humanidad ha logrado en miles de años de civilización comienza a ponerse en entredicho, lo que amenaza una noción que siempre hemos dado por cierta: todo futuro será mejor.

El ser humano afianzó su papel rector en su propio destino y se transformó en su regente propio  y del planeta donde nació y se desarrolló. Del gruñido y la seña elementales sofisticó el lenguaje, la comunicación y el dominio de las circunstancias, debido al avance creciente de su conocimiento de las leyes de las ciencias y su aplicación creativa, creando ingenierías que le han permitido tener certeza en su futuro y en sus propias condiciones existenciales, con herramientas, equipos y tecnologías que cada día son más sofisticadas.

De la organización primitiva de su vida social desarrolló reglas y organizaciones que le han permitido el progreso y la coexistencia; no sin períodos convulsos, guerras, enfrentamientos y finalmente llegar a consensos de libertad, derechos, cultura; no solo una existencia material sino fundamentalmente una existencia espiritual basada en la cultura, las artes y la imaginación.  Siempre existieron hombres que se creían mejores que los demás, desde reyes y reyezuelos hasta Hitler, Mussolini, Stalin, Castro, etc. etc., pero en la mayoría de los casos ha prevalecido la Libertad.

Ese creciente progreso de la vida material, espiritual y social se ha asentado sobre varios pilares, y a mi humilde entender, el principal ha sido la Libertad. De opinión, de movimiento, de expresión; el ejercicio de coexistencia en forma pacífica y basada en los derechos de propiedad, el ejercicio colectivo y consensuado de reglas de comportamiento que reafirman los derechos y los dibujan para no lastimar los derechos ajenos y conservar la esencia de los propios; el acceso a la educación y la cultura que le permita conocer y defender sus propios derechos y respetar los ajenos, entre otros, un inmenso caudal de reglas que armonizan los conflictos potenciales y reafirman la existencia en ejercicio de la libertad.

El progreso ha sido inmenso: la libertad de palabra se multiplicó con la imprenta, la prensa, el radio, la televisión, y debió llegar al máximo con el internet. Ahora, de repente hay entes sociales que se toman la facultad de restringir la palabra ajena. De decidir qué es verdad o mentira, qué es admitido decir y qué no…ahora ese alcance universal está condicionado, ¿es esto consecuente con el ejercicio de la libertad de opinión?

Una vez más,  la humanidad encuentra que han surgido unos súper-dotados que han decidido que tienen más, mejor e indiscutido conocimiento de cómo debe comportarse la sociedad y sus componentes. Cómo utilizar todos esos medios y herramientas que por siglos fuimos alcanzando, porque súbitamente han descubierto que el planeta está en peligro, y con él la vida humana. Por tanto ellos, los súper inteligentes han decidió cómo debe organizarse la vida humana para todos. Qué comer y cómo cultivarlo, prepáralo y comerlo. Cuáles animales podemos y no podemos tener. Ese dinero por el que trabajas y mide el esfuerzo y el valor de los demás bienes, debe ser sustituido por otra nueva forma de distribución: los derechos energéticos, la huella de carbón que se crea en el sistema solar. Si puedes tener hijos o no. Si la familia es conveniente. Puesto que somos demasiados y es preciso reducir la cantidad de seres humanos. Y para disminuir la especie, ¿qué es más práctico que parar su crecimiento? Desaparecer  la familia se logra haciendo desaparecer su origen natural: los gáneros que se atraen para perpetuar la especie, consagrado en el matrimonio, piedra angular de la especie…cuál especie?

Aunque no te quieras dar por enterado, lee lo que oficialmente hace la ONU. Comprende que vas a ser sujeto de un nuevo ente de poder mundial. Te guste o no. Aunque nadie te haya consultado ni preguntado. Es lo que está en cartera para el 2030 -2050. Los super-inteligentes asi lo han decidido. Se acabó el cuento de Patria, Nación, Libertad, Matrimonio, Familia…cuándo? En cuanto puedan imponerlo…Para eso tienen muchas herramientas, fundaciones, organizaciones, científicos,  gente importante y poderosa, que llevan años adelantando eso…el Nuevo Gobierno Mundial, con una religión mundial, un dinero mundial, un poder mundial. Y los que estorban, pues hay que censurarlos…barrerlos, eliminarlos…¿es en el bien común?


Tuesday, January 4, 2022

¿Feliz Año Nuevo?

 

¿Feliz Año Nuevo! Lo hemos dicho y lo hemos escuchado una gran cantidad de veces. Ahora y cada fin de año, desde que tenemos memoria. ¿Cuántas veces se ha cumplido tal deseo? Eso es difícil de adivinar, pues depende de muchos factores: cómo el lugar, el tiempo y el espacio en que existes. También del lugar que ocupas en la escala social en la que te desenvuelves. Del estado físico, mental y espiritual en que te encuentras, lo que a su vez muchas veces  es consecuencia de lo primero; y si seguimos analizando podemos encontrar una enorme cantidad de circunstancias, y muchos otros elementos condicionales de poder alcanzar la felicidad.

La etapa actual que atravesamos no es propicia para encontrar factores favorables. Los que nacieron y continúan viviendo en países como Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros, sumidos en la espiral de la pobreza, la escasez permanente, el gobierno autoritario y abusador, la ausencia de oportunidades de mejoría, el peligro inminente de ser detenido arbitrariamente y sin derecho a la defensa, el peligro latente de que tu vivienda se derrumbe sobre ti y los tuyos, la ausencia de cuidado efectivo de la salud y de medicinas, de la abundancia de enfermedades y vectores que las provocan, son todos elementos propensos muy contrarios a la felicidad. La desesperanza que acompaña implícita y explícitamente a ese modo de vivir y que está fuera de tus posibilidades intentar cambiar, pues genera infelicidad y no precisamente felicidad.

Frente a esta realidad es oportuno subrayar que la libertad es condición sine-qua-non de la posibilidad de la felicidad. La libertad no asegura la felicidad por sí misma, pero es la necesaria condición para aspirar a luchar por obtenerla, ya que pone en tus propias manos, de tu capacidad y de tu inteligencia, las armas y los mecanismos para lograrla.  Por el contrario, la ausencia de libertad es una implícita condena a la imposibilidad de ser feliz plenamente. Ninguna sociedad autoritaria ha generado un simple instante de felicidad para sus desdichados habitantes, condenados a la obediencia ciega y permanente de las disposiciones unilaterales provenientes de una autoridad suprema a quien no es permitido ni siquiera cuestionar, sino por el contrario, hay que alabar sumisamente por sus acciones, no importa sus resultados, que siempre culpan a terceros fuera del alcance de sus nacionales poderlos modificar. La loa sumisa y permanente al ejercicio de esa autoridad, rasgo esencial del autoritarismo, es su propia inoperancia y su inherente falta de resultados.

Una frase retrata ese proceso: la Revolución degeneró en gobierno. La revoluciones (escritas a propósito con letra minúscula) empiezan de forma ardiente y apasionada, generan una expectativa colectiva en la futura mejoría social  que se supone lograrán; un oasis de espejismos que prometen una felicidad casi automática, por el simple hecho de apoderarse del poder político, de destruir el poder existente. Para eso necesitan autoridad suprema e incuestionable, violencia “clasista” para destruir a sus enemigos y leyes excepcionales que les permita a los “dirigentes” hacer y des-hacer; reprimir, encarcelar y matar a sus enemigos, declarados automáticamente enemigos de toda la población por el solo hecho de opinar diferente, o por haber sido miembro del gobierno depuesto u por oponerse a alguna de sus medidas. Por su propia esencia, la revolución es violencia y autoritarismo por arrobas. Todas las que han existido han surgido de la misma manera, han degenerado en gobiernos autoritarios y el paraíso que prometían se convirtió en infierno causante de millones de muertes, de presos de conciencia y de infelicidad generalizada.

Por su propia existencia y por las fuerzas que la generan, están condenadas a una vida temporal, corta o larga, pero siempre terminando en auto destrucción, por razones obvias: una vez logrado su triunfo y asaltado el poder antiguo, cualquier permanencia de autoritarismo, imprescindible para “desarrollar” la revolución, es contrario a la libertad como derecho existencial del ser humano y toda revolución se empieza a destruir a sí misma en el ejercicio del gobierno. Para los fanáticos a la arbitrariedad, al desorden permanente, a la ausencia de reglas claras de comportamiento y de ejercicio de la libertad, aspirar a ser “gobierno revolucionario” es una meta permanente. Para la población, es lo contrario y por eso hemos presenciado la continua degradación de todo ejercicio revolucionario del poder político, su creciente burocratismo corrupto y corruptor, el alejamiento sistemático de los “dirigentes” auto-nombrados de las forma de vida de una sociedad que indefectiblemente fracasa cotidianamente en el ejercicio del poder gubernamental por su característica esencial de ser lo contrario a lo necesario: la eficiencia creciente, la democracia  y la disminución de la burocracia, el acercamiento sistemático en el ejercicio cotidiano de una democracia real para las decisiones sociales.

Es por ello que esa entelequia absurda que se llama “revolución cubana” tiene los días contados. El alejamiento sistemático por más de seis décadas a la sociedad “prometida”; del paso de una sociedad con imperfecciones pero crecientemente próspera y llena de optimismo y progreso, que atraía inmigrantes en busca de esas oportunidades que ofrecía  el crecimiento, transformada en una burocracia chupadora del bien público, obsesivamente autoritaria, opresora, represora y erradicadora de toda oportunidad de bienestar, expropiadora de toda propiedad industrial, agropecuaria, financiera, turística, mineral, minera, comercial, de servicios, de bienestar, recreación, cuidado de la salud, educacional, editorial, de transporte, en fin, de cuánto proceso económico y productivo, que con una inmensa burocracia creó una nueva clase vividora, explotadora del trabajo social sin ofrecer a cambio ningún progreso, bienestar, eficiencia o logro alguno y que invirtió esa atracción de inmigrantes anterior, en busca de progreso, en una eyección  masiva de su propia población, en busca desesperada de lo que ella les niega: oportunidades, libertad, derechos y prosperidad, esperanza de un futuro mejor y aspiración a una vida mejor para sí y sus descendientes y familiares.

Cada día a esta absurda “revolución retrógrada” le resultará más difícil controlar y reprimir a una población hastiada de la miseria, la desesperanza, el abuso permanente del ejercicio de la autoridad, el desorden administrativo y la ausencia de oportunidades, que se ve condenada a la auto-involución y a la más pérfida explotación, que recibe miserables ingresos en una moneda nacional destruida por la pésima política monetaria y obligada a mendigar divisas extranjeras con aquellos escapados de ese infierno para poder sobrevivir. Esa “clase revolucionaria”, sorda  y ciega a las necesidades de su población, corrupta hasta el tuétano por el disfrute de una burocracia sostenida solo para el auto beneficio de sus miembros, será barrida indefectiblemente por alguna forma de rebelión social, una hoguera que no dejará en pie ni un carbón de ese fuego infernal que sufre hace 63 años.

Friday, December 17, 2021

La contradicción de la contradicción...

 A partir del recién nacido ser humano, la humanidad ha recorrido un largo camino socio-económico y político. Desde  la comunidad primitiva hasta la etapa actual, no siempre ha sido recorrida uniformemente por cada grupo humano y en muy diversas etapas de ese recorrido, con muchas diferencias entre territorios, naciones, grupos, razas, y conglomerados humanos de todo tipo. 

Una conclusión surge de la revisión de ese camino: todo futuro ha sido mejor que el pasado. Nunca la humanidad ha ido a peores, a sociedades peores para el ser humano que las previamente vividas. Eso aparece a simple vista. Hasta llegar a los últimos tiempos que vivimos.

El comunismo primitivo que surgió espontáneamente cuando el ser humano se agrupó para sobrevivir a la naturaleza, vencer a sus enemigos naturales primero y a sus competidores después, por una mayor eficiencia en sus métodos de caza, pesca, recolección, mejores oportunidades de sobrevivir como grupo que en forma individual y aislada, fue modificándose paulatinamente, conservando sus raíces de necesidad de sobrevivir y transformándose cualitativamente como consecuencia de esa vida grupal, donde líderes espontáneos organizaban la vida para defenderse de la mejor manera, producir de la manera más efectiva y regular en forma creciente las relaciones entre los individuos, que iba lógicamente complicándose a medida que el grupo creció en tamaño y complejidad.

Cómo era de esperar, el instinto original de sobrevivir, se fue modificando y surgieron otros distintos, como imponer su voluntad; trabajar menos beneficiándose del trabajo ajeno; esclavizar a grupos rivales a consecuencia de luchas por la posesión de las mejores tierras y áreas, beneficiarse a sí mismo y a su núcleo íntimo del intercambio primitivo de herramientas, adornos y primitivas artesanías que empezaron a crearse. Nuevos fenómenos de múltiple naturaleza que espontáneamente surgieron a consecuencias del crecimiento del conocimiento, de la habilidad diferenciada de unos y otros.

La vida humana empezó un largo camino de especialización y diferenciación, hasta la creación de especialistas, como en el campo de la curación, el de la influencia a través del espíritu, los hasta un momento espontáneos líderes se convirtieron en políticos primigenios, y un largo proceso de diferenciación de la vida humana, del papel que cada individuo desempeña en el grupo, de las habilidades diferenciadas, de la posesión de bienes fruto de todo lo anterior, de la posesión de prisioneros provenientes del triunfo ante otros grupos, que genera la esclavitud, la necesaria administración de una producción creciente, y un largo número de etcéteras, que hicieron imposible la vida “comunista”, igualitaria, de los grupos humanos originales, lo que desembocó en organizaciones sociales, políticas, económicas; todas nuevas, ajenas a todo lo original y determinaron el surgimiento de un poder político, necesariamente impositivo y monopolizador de la violencia para poder mantener el “orden” establecido en cada momento.  

La gran contradicción es que ahora hay muchas personas que “luchan por la igualdad”, por la “eliminación de las desigualdades”, que fueron, son y serán la semilla del progreso y el desarrollo humano.  Vemos como hay organizaciones políticas que tienen en esa “eliminación de las desigualdades” su razón de existir y luchar “por un mundo mejor, sin desigualdades”. 

La segunda contradicción es la existencia de políticos profesionales. Personas que encuentran que trepar por encima de los demás, no por condiciones naturales, sino por ordenamiento socio-político, que les permite tener una existencia material asegurada por los demás, con la condición de ser “electos” en las llamadas democracias y ser auto-escogido por sí mismos o por el grupo social dominante en las sociedades autoritarias. 

La tercera contradicción es la desaparición paulatina de los derechos individuales que se habían conseguido en las llamadas “revoluciones burguesas” de larga data. La libertad de opinión y la libre expresión, cuya supresión es creciente por las redes “sociales”, por la “media” controlada por la clase social dominante (ahora escondida bajo autoridades gubernamentales y socio-políticas) es ejercida cada día en peores condiciones por quienes desean proclamar “verdades” en contradicción con esa clase dominante. El surgimiento de la internet, que fue bienvenida como la verdadera libertad de expresión que permite que un individuo cualquiera pueda ser escuchado a nivel global, ha resultado en su contrario. La verdad “oficial” de You Tube, Facebook, Twitter, silencia esa posibilidad. Los editores de los medios hacen lo mismo en la prensa, radio, cine, TV, etc.

Esa clase dominante, todopoderosa, ha sustituído a los dinosaurios como amenaza existencial de la humanidad. Ahora pretende un “reseteo”, una nueva forma global de poder con herramientas creadas como el FMI, la ONU, la UE, la OMS, etc etc para despojar a la humanidad actual de lo logrado en miles de años anteriores de progreso verdadero y sustituir todo el entramado de libertades “burguesas” en un gobierno mundial que nos salvará de nosotros mismos, perfeccionando lo que el nazismo y el comunismo no pudieron, con una plutocracia que se vale de todos los instrumentos, desde el fetichismo, la mentira, la verdad única, la supresión de las opiniones diversas, y un largo etcetera. 

Hay signos muy fuertes de movimientos en sentido contrario. Mirar a nuestro alrededor y la fracasada intentona de “igualar” a todo el mundo con todo tipo de “salvación de la vida y el planeta” y la rebeldía masiva que se transforma paulatinamente en rebelión social pacífica es inexorablemente algo a la vuelta de la esquina. 

La humanidad no puede ir para atrás. No es el fin de la Historia.


Tuesday, December 7, 2021

¿Y Brandon?....¡Cada vez peor, gracias!


Hay muchos que han pretendido “construir una sociedad más justa” durante siglos. Desde la Comuna de París hasta el horror de la actual Habana Vieja, y ha sido sufrida por muchas naciones: rusos, ucranianos, uzbekos, europeos orientales, peronistas de varios colores y sabores, venezolanos; todos con el mismo resultado: constante, absoluto e inequívoco fracaso. Retraso, nivel de vida mucho peor, hambre, miseria, escasez, mediocridad empoderada, pobres convertidos en pordioseros, retraso educacional, científico, social, moral, cultural; más de 100 millones de muertes y una nueva  élite de “dirigentes”; “líderes” erigidos en semi-dioses, dueños únicos de una verdad “oficial”, mentirosa, opresora, lavadora de cerebros y sin escrúpulos para encarcelar, reprimir, matar, ordenar enfrentamientos civiles, siempre rodeados de una corte de facinerosos aduladores, sirvientes y lacayos, que son los que aprietan el gatillo de la barbarie ordenada por ellos, para mantenerse en el poder eternamente.

Pese a esa obvia realidad histórica, en cada generación aparecen nuevos aspirantes a “líderes”. Porque siempre hay muchos que desean tener ese poder absoluto de que disfrutan los “líderes supremos” de esas sociedades. Claro está, siempre disfrazando esos propósitos con bellas frases, discursos sobre la “justicia” social, racial, etc.. Para “motivar” a muchos inocentes a que se sumen a esa “causa” que inequívocamente ama tanto a los pobres que los multiplica hasta convertirlos en mayoría. Mientras más pobres y dependientes de los “líderes supremos” y sus lacayos y matarifes, pues más esclavizados se sentirán, más obligados por las circunstancias a ser obedientes, miedosos de la libertad e independencia, agradecidos de las piltrafas que les conceden y sin aspiración alguna a vivir libres, independientes, llenos de sueños e ilusiones, como viven los seres humanos libres. Lo peor de esas sociedades es la desesperanza generalizada que generan.

La inevitable justificación de los “justicieros” que quieren igualdad y preconizan la distribución “igualitaria” de la riqueza  es presentar los hechos como que los pobres son pobres, por culpa de los ricos. Que es necesario imponer impuestos y gravámenes de todo tipo para que el todo poderoso “gobierno” realice su papel de Robín Hood de quitarles a los ricos para darles a los pobres. Eso les permite empoderarse en la administración para una distribución “conveniente” de esos ingresos que les asegure el “agradecimiento” de los “favorecidos” para eternizarse en poder administrativo, donde disfrutan de prebendas, ingresos paralelos y poder político para jamás perder esas posiciones.

Esa dinámica genera un enorme aparato administrativo que manejan a su conveniencia y enormes fondos que les permite “estimular” a proyectos favorables a sus ideología, a sus protegidos y en el decursar del tiempo, una nueva clase social, privilegiada, todopoderosa, que nadie ha elegido, pero que maneja, administra la cosa pública, la educación, que fortalecerá la ideología que le conviene a las generaciones futuras, al aparato de cumplimiento de la Ley, a una enorme burocracia que siempre tendrá nuevas regulaciones “necesarias” de todo tipo…ese monstruo que llamamos el “deep state”. 

Esa “ideología” genera su propia auto-alimentación para ser cada vez más poderosa. Justificaciones, hay y se generan muchas más diariamente. Desde el cuidado del medio ambiente, hasta cualquier otra cosa imaginable de la actividad humana, requiere un permiso, que un burócrata emite. Una legislación que la regule; un aparato burocrático que la administra. Impuestos y gravámenes que necesitan un ejército de recaudadores y administradores. Para todo eso se genera una ideología intervencionista. La sociedad más exitosa del mundo, la de la libertad individual, empresarial, y socio-económica es manipulada con todo tipo de artilugios intelectuales, filosóficos y sociales. De repente la Ley del Mercado es sustituida por “la necesidad de regular el mercado”. Algo así como la negación de la negación…¿Regular la Oferta y la Demanda? El dinero ya no es una medida del valor, una palanca de consolidación de la sanidad del mercado libre, sino todo lo contrario, una palanca de manipularlo, y de paso de generar más impuestos onerosos, invisibles y espantosos, como la inflación, que es la forma maligna de obligar a contribuir a los más desvalidos.

El inexorable paso del tiempo en esas condiciones, crecientemente y conscientemente alimentadas, pues llevará a un gobierno crecientemente autoritario, enlazado a escala global con sus iguales en todas partes del mundo, bajo la guía de esos paladines de una nueva clase de sociedad, todos sometidos a esa élite global.

Pero todo tiene un límite. Hasta el abuso del poder. Puede apreciarse una gran oleada de repudio a todo ese andamiaje que solamente esconde un poder que descaradamente aspira a manejar esclavizadamente a la humanidad, no importa las fronteras o las naciones. El sueño hitleriano mediante el poder económico. No cañones, sino “regulaciones”. La exclamación de “Go Brandon!” es apenas la alborada que deja ver un fenómeno que va más allá de una nación. La tormenta de una rebelión popular, civil y pacífica, pero inexorablemente aplastante del abuso asoma por el horizonte y se manifiesta cada día crecientemente.

Friday, November 19, 2021

Solavaya!

 

Los días que corren nos han puesto ante nuestros ojos muchas cosas que realmente eran necesarias de ser clarificadas. Algunas en el plano global, planetario. Otras en el país que nacimosvivimos, y otras muchas en el que .

Empezando por lo global, cada vez es más descarada la pretensión de la plutocracia planetaria de hacer horrores con la ingeniería social a través de escenarios económicos, políticos y sociales que les permiten asegurar la dominación global de la humanidad. Unas veces basados en el cambio climático, otras en la pandemia, otras tantas en las deudas impagables, otras muchas en la inmigración promovida tras bambalinas para destruir lo que nos queda de la sociedad que se había erigido en el siglo XX y nos había conducido a dónde llegamos hoy. Lo que Adolfo Hitler no pudo lograr a cañonazos, ahora intentarlo con el cambio climático.

Ya está consumada la existencia de su juego de herramientas: las organizaciones mundiales y regionales, con la misión de asegurar la permanencia en su lugar de todo lo malo, lo injusto, lo indeseable y poder mantener anestesiados a todos a través de la ONU que no resuelve nada más que asegurar la impunidad de los malos; de la Unión Europea, encargada de poner en su lugar a los que aspiran a algo bueno y positivo; el Banco Mundial y el FMI, para destruir la capacidad monetaria de los participantes y la OMS para santificar todo lo que sea necesario en nombre de la seguridad médica; y un largo etcera de otras muchas, como la UNESCO, la FAO, la Iglesia, todos en un gran coro de crear un planeta nuevo, con la menor cantidad de personas y animales, la mayor cantidad de regulaciones que obliguen a todo el mundo a aceptarlo todo, callados, y a ser muy felices por declaración cotidiana de la prensa, la radio y televisión compradas, de Facebook, YouTube y Google, sacrosantos guardianes encargados de taparle la boca a quiénes osen discrepar.

Como parte importante y principalísima, hipócritamente “independiente” del globalismo, los dueños reales del poder: la plutocracia estadounidense, manejando los hilos invisibles del poder económico para destruir la moneda como la conocemos, las palancas económico-financieras y demás herramientas de la economía que ellos han dejado de utilizar, sustituída por la inflación galopante destructora de poderes que no sean los suyos, sostenedora del “deep state” que permite la apariencia más inocente de una democracia violada por la corrupción, el poder casi mafioso de unja clase política únicamente interesada en mantenerse en las posiciones que le permiten recoger las migajas que caen de la gran mesa plutocrática y aparentar la más inocente actitud de beligerancia para arreglarse en las trastiendas, la “tolerancia” ante los destructores de la sociedad en la izquierda  y la persecusión real de los defensores de la nación que construyeron los padres fundadores, siempre aspirando a ganar en las próximas elecciones, no importa cuáles y cuándo sean.  

Esta lamentable situación les impide ver la amenaza de los poderes enemigos de la sociedad norteamericana, los impele a un quietismo que significa en la práctica estimular a los enemigos, ante los cuáles hacen gala de la mayor “civilitud democrática” y tolerancia extrema, replegando al país días tras día y condenándolo a la mediocridad paralizante de eternas discusiones y discursos que solo paralizan lo único verdaderamente importante: la fortaleza de las defensas, la estrategia de re-ganar la superioridad perdida por la inacción y la política pusilánime en todo sentido.

En cuanto al país en que nacimos, sigue la destrucción total de lo poco que queda en pie depués de 62 años de una guerra diaria y cotidiana contra la prosperidad, contra la libertad, contra la economía, contra la moneda, contra la industria, contra la agricultura, contra la ganadería, contra la naturaleza, contra las ciudades y pueblos, contra la familia, contra los valores morales y espirituales de una población con un lavado de cerebro de muchas generaciones que abarcan nietos, biznietos, hijos, abuelos y ancestros.

La exhaustiva destrucción que incluye la propia historia, el orgullo nacional, la cultura, la educación, la civilidad, el pensamiento libre. El nivel de vida ha descendido hasta las profundas cavidades del interior de la tierra. La forma de vida del más pobre en 1958 es hoy el sueño inalcanzable de los profesionales. Las formas de vida de las tribus más atrasadas del Africa son la aspiración a alcanzar de las generaciones actuales. Lo mismo que esa banda de delincuentes ha exportado a Venezuela, a Nicaragua y aspira seguir haciéndolo al resto del continente, incluyendo a los propios Estados Unidos, hasta dónde llegan sus tentáculos frente a la idiotez de los “líderes” de esta nación.

Y en medio de tales circunstancias, frente a la prestidigitación politiquera de los monstruos cubanos, muchos de nosotros nos dedicamos a debatir si Yunior lo hizo bien o no. Si debió escapar o no. Lo importante queda relegado: ¿A dónde pretenden Yunior y sus manejadores, llevarnos? ¿Qué pretenden Yunior y sus manejadores, dentro o fuera de Cuba? 

Lo relevante no se discute. Yunior, no es casualidad; es izquierdista. Yunior aspira a “arreglar” el castrismo. Al igual que le sucedió a Gorbashov, esa  tarea es imposible. No se puede se malo y aparentar ser bueno. No se puede ser absolutista y a la vez democrático. No se puede ser colectivista y al mismo tiempo defensor de la iniciativa privada. El “socialismo” no es otra cosa que el Comunismo de Dieta. En vez de arena, vaselina.

El principio demostrado hasta la saciedad, de que interrumpir la acción de las fuerzas de mercado, tratar de dominarlas, “manejarlas”, es más utópico que las lágrimas de perlas de los utopistas, por una razón: el mercado funciona porque es frío, cruel y despiadado. Y si le echas sentimientos, NO FUNCIONA. Es cómo un arma que no mata, sino solo “asusta”.

El papel de Yunior es tratar de que creas lo contrario. Es quitarle seguidores a los que realmente desean lo único posible para resolver la tragedia cubana: acabar con la tiranía y con los tiranos. Disolver y prohibir el comunismo. Acabar y disolver el ejército, la policía y los esbirros comunistas. Sustituir el ordeno y mando por una Constitución verdadera que asegure que eso no vuelva a pasar. Y castigar a los que han fusilado, asesinado, desterrado, torturado y reprimido al pueblo cubano. Esa es la tarea. Y eso incluye decirle a Yunior: Solavaya!!!

 

Thursday, October 21, 2021

Go Brandon!

 Go Brandon!

Todos los pueblos del mundo tienen una elocuente manera de expresar sus sentimientos contra lo que les molesta, les incomoda o les recuerda algo que preferirían olvidar y de forma socarrona se refieren al tema con algo de burla, de expresión pública y de reacción manifiestamente de desdén, desprecio y sorna. Esas manifestaciones surgen espontáneamente y se aceptan y utilizan colectivamente con mucho de complicidad colectiva y anónima contra lo que es detestado.

El caso que nos ocupa tiene un doble significado pues al mismo tiempo se burla de quien se quiere denostar y hay una segunda burla pública contra quien pretendió esconder  esa burla haciendo creer  que una multitud coreaba algo completamente ajeno y diferente a lo que claramente  se oía pero que intentaba ocultar para evitar la aceptación de  la burla, y que precisamente hace aparecer un “chupa medias”que pretendía negar lo obvio, lo público y notorio, para pretender “cuidar” la imagen del personaje público objeto de la burla, lo que resulta en una especie de burla por partida doble: contra el personaje y también contra quienes quieren ocultar ese público y espontáneo deterioro de la verdad, del respeto a las multitudes, del sagrado derecho del pueblo a expresar sus sentimientos y opiniones de la mejor manera.

Con nuestros vecinos “revolucionarios” intolerantes y aterrorizados del miedo a las multitudes libres sucede un fenómeno complementario. La burla y el desprecio popular es restringido en su forma cotidiana por la ausencia absoluta de reglas de convivencia, de respeto a la verdad y de derechos por lo que solamente la presencia de los ciudadanos en la calle se toma como un acto de rebeldía contra el poder establecido, pues solamente los ciudadanos pueden salir masivamente a la calle convocados por la tiranía. Salir sin permiso es un desafío a la “ley” y merecedor de la cárcel y el escarnio público. Frente a eso hay un clamor: “Pa’la Calle”, pues la simple presencia del pueblo en la calle hace temblar a la injusticia y a la tiranía.

El año pasado en USA también hubo gente en las calles. No pacíficamente, sino quemando propiedades y desestabilizando a la sociedad, que se basa en la Ley y el Orden para su funcionamiento y pidiendo, entre otras cosas, desfinanciar a la Policía, para continuar impunemente el proceso de desestabilización social.

Ese proceso fue parte de los orígenes del actual Go Brandon! que podría estar esta vez acompañado de multitudes en las calles, ahora totalmente pacíficos, pero mostrando la unanimidad del deseo de Ley y Orden, de respaldo a la Policía, de recuperación de nuestra riqueza petrolera, de un ejército patriota y efectivo, de una economía próspera, de una nación respetada, entre otras muchas causas.

Go Brandon!   Pa’la calle!!!



Friday, October 15, 2021

A Grandes Males...

 A Grandes Males...

La sabiduría humana, colectivamente atesorada es anónimamente recogida en refranes, no pocas veces solemnes epitafios. Uno de esos epitafios que reflejan realidades imposibles de pasar por alto es “ A grandes males...grandes remedios”.

La época que vivimos es espejo fiel de ese refrán-epitafio. Imposible que tengamos males mayores a los existentes. Una sociedad prácticamente secuestrada por males inconmensurables: una economía victima de líderes más interesados en la ideología, los pensamientos y las palabras que en el bienestar; encaprichados y decididos a destruir su funcionamiento con una inflación alocada, destructora del equilibrio y de las herramientas de manejo y control del desarrollo y la prosperidad. Desesperados por consumar una distribución masiva de la riqueza que convierta en clientes obedientes a la mayoría.

Líderes decididos a destruir la base productiva nacional de la energía propia, en busca de un supuesto paraíso verde, entregando el motor de la prosperidad a otros países, en no pocos casos enemigos jurados del nuestro, lo que ha encarecido toda la vida  social y productiva, usuaria  de la energía.

Líderes supuestamente elegidos por una mayoría “aplastante”, que son  portadores de una dañina política de divisionismo racial que se supone “cure” males raciales pretéritos. Tendencias activas a la destrucción total del pasado histórico que nos ha traído a la cima del mundo, en busca de otra cima de otro mundo que jamás se ha visto ni funcionado, que le ha costado a la humanidad millones de muertes, hambre, miseria y atraso, pero que entusiastamente quieren implantar una  vez más.

Parte inseparable de esos designios es la transformación de la educación a un proceso más enfocado a crear una doctrina coherente con el disparate anterior que a la formación real para un futuro productivo, natural y racionalmente basado en el conocimiento, la destreza, la creatividad y la competitividad saludable. Para imponer esa realidad se ha instaurado un peligroso proceso oficial de intimidación contra los padres, que se supone sean los definidores del futuro de sus hijos, utilizando la amenaza (hasta ahora solamente amenaza) del procesamiento criminal contra ellos, por el solo hecho de tratar de exponer sus argumentos.

Se ha desarrollado una especie de cáncer social con la tendencia a destruir las fuerzas policiales locales que ha traído enormes crecimientos de la inseguridad, el crimen y el desasosiego, combinados con la invasión cotidiana, silenciosa y constante, de inmigrantes ilegales sin control alguno, inundando comunidades enteras para transformarlas en algo que no sabemos a ciencia cierta que será, pero nada ni parecido o mejor que lo que teníamos hasta hace solo un año atrás.

Por mucho que quiera simularse un desentendimiento de a dónde llegaremos por este horroroso camino, es imposible  no comprender que lo malo es opuesto a lo bueno. Que sustituir una sociedad que por más de doscientos años ha crecido saludablemente hasta llegar a la cima del mundo que ya existía desde siglos atrás por una que jamás ha funcionado y que le ha costado a la humanidad más muertes que todas las guerras mundiales juntas, es un mal mayor real e inminente. Ante ese gran mal, ¿cuál es el gran remedio? 

¿ Esperar lo inevitable,  con los brazos cruzados,  para perder lo que aún te queda?