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Thursday, September 5, 2024

El Mundo: ¿al Rojo Vivo o al Azul Desteñido?

 Durante decenas de años hemos visto un avance sistemático, silencioso, a veces solapado, a veces. descarado,  de retroceso, a lo que significó el gran avance cualitativo de la Revolución capitalista que asombrosamente hizo saltar hacia el progreso a la mayor parte del planeta.

Ni el más encumbrado Príncipe de la aristocracia feudal del siglo XV podía soñar con el nivel de vida, el progreso y la seguridad sanitaria que gozan los millones de personas que viven hoy en los países desarrollados.

Gracias a la libertad de expresión, a la libre competencia, al respeto a la propiedad privada y a los derechos ciudadanos, todos ellos, logros del capitalismo, que en unos doscientos años escaló muchas veces más que lo que había logrado en toda la historia humana previa.

Pero desde hace muchas decenas recientes, ese acelerado progreso se la enlentecido, o se ha detenido o francamente se ha retrasado, en una parte importante del mundo, debido al mayor peligro al que se ha enfrentado la humanidad: el surgimiento,  avance y creciente presencia dominante, del pensamiento social-comunista.

A pesar del probado fracaso donde se ha instaurado, sin excepción, la contaminación intelectual, política y social, no se detiene.

Desde que surgió como una utopía, asaltó países, se esparció como un virus y ha puesto finalmente a la humanidad en peligro de una nueva forma de dominio esclavista, instrumentado por la inteligencia artificial y manipulado por una oligarquía que tiene hasta una agenda de cuando lo logrará, acordada por la ONU, la UE y en complicidad con los regímenes de peor catadura moral, social y económica en el universo.

Se pueden identificar jalones en ese proceso: la creación de una doctrina, su puesta en práctica, su fracaso total, la renovación de esa doctrina con el llamado marxismo cultural, su invasión a la superestructura de las universidades y centros culturales en USA; su masiva infestación al crear generaciones nuevas de todo tipo de profesionales y cuadros, que la han masificado en los sistemas educacionales, empresariales y culturales, y su final “estocada” al apoderarse definitivamente del Partido Demócrata a través de un peón hábil y sin escrúpulos como Barack Obama y sus escogidos sucesores.

Es muy necesario comprender que el otro partido ha sido una especie de cómplice, por omisión, por corrupción hábilmente administrada, por personalismos y por una ausencia de comprensión de las dimensiones de lo que hacen o no hacen, por  falta de compromiso y lealtad con sus votantes y por otros males derivados del alejamiento sistemático de las formas de gobierno respecto al modelo original, creado por los Padres Fundadores.

Frente a los conocidos males potenciales de la Democracia ateniense, basada en el ejercicio del poder por la mayoría, con su inevitable secuencia de abusos, de imposición a los que se convierten en minoría, cuyos derechos son aplastados por la mayoría.

El genio de crear la Democracia Republicana, con sus mecanismos de balance de poder, con sus poderes compartidos para evitar los abusos y la garantía absoluta de los mismos derechos políticos, sociales y económicos para todos los ciudadanos, sin importar si pertenecen a la mayoría o la minoría, el aseguramiento de la Ley y el Orden y su aplicación a todos por igual, requieren todo lo contrario a lo que los políticos han hecho por decenas de años:

·        un gobierno a todo nivel que es administrador únicamente de los recursos públicos para asegurar las normas y facilidades;

·        un gobierno cuyo fin es el aseguramiento del cumplimiento igualitario de la Ley y el Orden;

·        un gobierno que no establece precios, cuotas, permisos o gravámenes, que no participa en la creación de la riqueza, sino asegura únicamente la igualdad de condiciones de los creadores;

·        un gobierno que no se apropia de la riqueza creada por los ciudadanos y no interviene para nada en cómo se crea esa riqueza.

Cuando el gobierno se ha convertido en repartidor de privilegios a través de precios, cuotas, autorizaciones, imposiciones y gravámenes, se siembra la semilla del peor de los males: la corrupción, ya sea abierta o disimulada. La compra de voluntades y votos.

Y cuando eso se multiplica en 50 gobiernos estatales, miles de gobiernos condales y decenas de miles de aparatos municipales y locales, apenas se puede asegurar la piedra angular del genio de los fundadores, quitarle privilegios a los gobernantes y asegurar la igualdad de los gobernados.

La inevitable aspiración al poder para siempre del partido político que ha logrado la penetración de la corrupción, del dominio de los intereses personales y de grupo a través de las agencias federales, condales y municipales, de los jueces designados y demás palancas del poder escondido, hará lo inevitable, lo imposible, para eternizarse en el poder.

Solo se requiere examinar los resultados de los últimos 50 años:

·        Pérdida sistemática y acelerada del poder de la moneda por el gasto irresponsable y el Presupuesto con Gastos Crecientes a los Ingresos

·        Desaceleración sistemática del crecimiento y de la prosperidad general

·        Pérdida creciente de la hegemonía comercial, científica y militar en el ámbito mundial

·        Alejamiento sistemático, creciente y acelerado de la Constitución y el ataque sistemático de sus principios, enmiendas y preceptos

·        Avance hegemónico de la socialización y ausencia práctica de los principios de Libertades e Igualdades que crearon los Padres Fundadores y los resultados acelerados que obtuvieron con esos principios

Dos conclusiones saltan a la vista:

1.     Es perentorio que aseguremos la vuelta a la clase de nación que fue faro de la libertad, la prosperidad t la justicia. Para ello es perentorio que aseguremos la victoria de las elecciones en Noviembre del candidato capaz de traer otra vez América a sus orígenes y regresar al progreso, el desarrollo, la prosperidad y la felicidad ciudadana.

2.     Es perentorio organizar un equipo de patriotas que asesoren al próximo gobierno para regresar a la formas de gobierno que garanticen las bases de la República y eliminar el poder ilegítimo de Agencias, Organizaciones  e Intereses creados.

Estar de acuerdo no es suficiente.

Tenemos el deber patriótico de hacer el esfuerzo máximo para que eso se logre.

De lo contrario, el Globalismo y la Agenda 2030 tendrán el camino abierto…

Wednesday, July 31, 2024

La Guerra contra la Humanidad

 Estamos inmersos en una guerra de civilizaciones, de ideologías, de formas de pensar y actuar,  de costumbres, de tradiciones…una guerra que tiene un propósito definido: acabar con el modo de vida de la inmensa mayoría de la población del planeta y cambiarlo drásticamente a otro modo muy diferente.

Mientras la libertad, el progreso material para llegar a conseguir la felicidad, el actuar de forma gentil y considerada con los demás, para lograr la reciprocidad y una sociedad sosegada; el cultivar el amor filial y el respeto a las tradiciones, son conductas que nos han conducido por miles de años hasta este momento. Se plantea cambiarlo, total y drásticamente, por su inverso.

Un nuevo modo de vida basado en la ausencia de la moral tradicional que hemos practicado por milenios. Nueva forma, basada en la desaparición de la familia, como centro neurálgico de la existencia, forma que crea valores humanos, amor filial, respeto y cultivo de las tradiciones, y  que por siglos nos han identificado como seres humanos que compartimos un pasado, un destino y un modo de vida.

Ese conjunto de rasgos definitorios de la especie, vista como un todo, se gestó, consolidó, enriqueció y se compartió colectivamente a través de lo que llamamos “valores judeo-cristianos”, y acabamos de presenciar el primer ataque mundial, abierto y premeditado, a esa forma de vida en la repugnante “ceremonia” de inauguración de la Olimpiada de París.

La importancia del lugar escogido habla por sí misma: mientras que la competencia civilizada, el ejercicio del deporte como forma pacífica y saludable de cultivar la mente y el cuerpo han sido un ejercicio de siglos, se utiliza el lugar como símbolo supremo del cambio de paradigma.

No  es casualidad. Es escogido. Y aunque el rugido de disgusto y desaprobación del mundo impuso a los responsables del acto de guerra cultural decir una falsa y tibia “recogida de las armas”, fue hecha tan hipócrita y malvada, que más bien fue una re-afirmación de lo hecho, una justificación de las “bondades excelsas” de sus propósitos cuando lo concibieron originalmente y resulta en una declaración de principios que establece que los equivocados, mal pensados e ignorantes somos los millones que nos disgustamos.

La decadencia de la Europa que originó nuestras bases socio-culturales se puso de manifiesto brutalmente en esa ceremonia. El contexto fue idealmente escogido por los organizadores, actuando como guerreros de esa cruzada de erradicar el modo de vida vigente hasta hoy y sustituirlo por el  creado específicamente para sus propósitos ulteriores, por aquellos que tienen un objetivo definido: desaparecer todas las barreras socio-culturales, morales, religiosas, ideológicas y biológicas, todos los obstáculos, todos los frenos socio-políticos, que les permitan llegar a su victoria: someter a todo el planeta a la esclavitud científico-degradante de la llamada Agenda 2030 de la ONU, el gobierno mundial único e indiscutido, el sueño malévolo de la oligarquía.

De repente queda claro porqué los cómplices de esa oligarquía globalista destruyeron las fronteras, estimularon la inmigración masiva de personas de otras culturas, religiones y costumbres. Era necesario minar la cohesión de considerar la nación como una especie de extensión de la familia inmediata. Destruir la Ley y el Orden de cada país y sustituirlo por variadas formas de “justicia popular y espontánea de barrios y colectivos con diferentes códigos morales, sociales y legales”. Es decir, destruir la Ley y el Orden establecidos por siglos y organizados bajo las reglas y normas de convivencia tradicionales.

Junto a esto, destruir los conceptos y verdades sobre los géneros, abolir todo freno al comportamiento sexual y social. Generalizar el desprecio de los valores de las obras de arte, los monumentos, que han enorgullecido a los pobladores de países y ciudades donde se originaron, tildando de “racistas”, “opresores” “esclavistas” a los creadores, que han muerto hace mucho y no pueden defenderse.

Todo ese conjunto maquiavélico tiene un fin único: destruir nuestra civilización tal como la conocemos y crear una nueva humanidad sin géneros, sin parejas para procrear y crear amor filial, sin familias que atenten contra lo impuesto por el poder tiránico que nos convertirá en una esclavos animaloides, sin intereses, sin pasado, sin futuro, mantenidos por la producción creada por la inteligencia artificial y reproducidos por esos métodos, erradicando toda relación humana, y sin otro interés que vegetar sin propósito, mientras la oligarquía disfruta de un mundo bajo su absoluto control,  sin oposición, presente o futura.

Este primer acto de guerra de la oligarquía globalista pone de manifiesto la necesidad de dejar de mirar el problema como de otro. Oponerse activa y manifiestamente, en todo momento, lugar y situación, es una necesidad vital.

Sospechen de todos los que opinen que eso es un cuento de una imaginación creativa.

No lo es. Y la primera tarea es erradicar de todo poder público a los propulsores de tales chifladuras.

Todos sabemos quienes son…

Sunday, July 14, 2024

El atentado contra Trump

El intento de asesinato, atentado, magnicidio, que ocurrió contra Donald Trump está enmarcado en un contexto que, lamentablemente, es desbordado por realidades socio-políticas que son relativamente “nuevas”, y que ha conformado un grupo oligárquico con aspiraciones de dominio mundial, denominado “globalista” , muy apegado a las Naciones Unidas y que pretende ser el gobierno mundial.

Ese “globalismo” está aprobado por el los gobiernos del mundo entero desde 2014, y ha sido oficialmente adoptado en Naciones Unidas y la Comunidad Europea, con una “Agenda 2030”  mundialmente aprobada e impulsada por ese grupo oligárquico adueñado del Partido Demócrata desde la era Obama.

Recordemos que Donald Trump, un hombre de negocios muy exitoso, asentado en New York, creador de un imperio empresarial, figura de la TV que desarrolló  el “you are fired” en una serie televisiva acogida muy favorablemente, y que durante mucho tiempo fue afiliado al Partido Demócrata.

Precisamente, y producto del alejamiento de ese Partido con los principios e ideales de la Democracia Republicana que fundaron los creadores de los Estados Unidos de América, Trump decidió en 1915 aspirar a la Presidencia por el otro Partido, el Republicano, más apegado a aquellos principios.

El odio a Trump fue instántaneo a su aspiración.

Todo tipo de fábulas, mentiras, instigaciones al odio, acusaciones de deslealtad a la nación y subordinación a Putin y Rusia fueron creadas, aprobadas por el FBI, la CIA, los demócratas y el pipisigallo, con la prensa poseída por la oligarquía difundiendo cuantas mentira, chisme, sugerencia y burla a Trump. Señalar que USA primero, hacerla más grande otra vez y generar la prosperidad y la libertad intrínsecas al modelo de los Fundadores, era el motivo real, lo es y lo seguirá siendo.

Es lo opuesto antagónicamente a su meta. Estados Unidos es lo único que podría impedir el gobierno ,mundial. Y esa es la máxima aspiración de esa oligarquía, coludida con la Unión Europea.

Por ello toda la parafernalia en 2020 para impedir que Trump obtuviese el segundo término e imponer a Biden en la Presidencia. Quitar del medio a Trump y poder avanzar en la agenda destructora:

·       Apertura a la inmigración masiva que destruyese el perfil nacionalista (puesto en práctica en la Unión Europea)

·       Destrucción del dólar como patrón, a partir de la inflación galopante, el desequilibrio presupuestario, la financiación de países, la eliminación de la riqueza petrolera mediante la imposición de una Agenda Verde, obligatoriedad de imponer los autos eléctricos, y otras “salvadoras del planeta” para socavar el poder económico y estratégico norteamericano en el comercio mundial. Crear una moneda digital que permita controlar quien posee riqueza y quien no y apoderarse centralmente de su posesión, eliminando poderes económicos fuera de su oligarquía.

·       Introducción de una nueva filosofía “woke” eliminatoria de los valores familiares, religiosos, morales y patrióticas, masificar el aborto para recortar la reproducción, envejecer la población y eliminar cualquier posibilidad de regresar a USA grande, próspera, orgullosa de si misma, garante de las libertades y de la competencia libre, los derechos individuales, la Ley y el Orden y todo ese conjunto que convirtió a USA en el país mejor, más avanzado, más próspero, ejemplo a seguir por todo el resto.

Cuando Trump, patriota y con recursos y el respaldo de muchos otros, decide volver a aspirar en 2024, se reproduce la persecución, el odio ciego, la utilización descarada de los órganos oficiales {Dpto. de Justicia, FBI, Seguridad Nacional y sus testaferros estatales) y hemos sido testigos de todas las acusaciones traídas por los pelos, los disparates y juicios amañados; todo para evitar que Trump llegue a las elecciones.

Pero se ha producido el efecto contrario, por dos razones concordantes:

·       La disparatada ejecutoria y pésimos resultados de la Administración Demócrata, que el pueblo norteamericano ha sufrido, la inflación galopante, la incompetencia y la mediocridad, empoderada para sustituir la competencia por el “igualitarismo” racial, de género y de cuanta idiotez existe.

·       La enorme popularidad adquirida por Trump, a quien la población ve como víctima injusta del poder del gobierno tornado para mal, de la injusticia a todas luces y del capricho de imponer políticas inversas a las de la era Trump, garantes de estabilidad, ley y orden, americanismo, prosperidad y libertades públicas.

Con el desastre encima, ante una administración cada vez más desordenada, ilógica y atrayente del rechazo contra sus pésimos resultados y la apabullante popularidad de Trump, solo les quedaba una alternativa: la eliminación física.

Esa “operación” es fácil relativamente en países como Cuba o Venezuela, pero no donde todavía existen libertades y garantías que necesitan ser “respetadas”en su forma y de ello resulta necesario prepara una verdadera película hollywoodense, una conspiración que permite borrar todas las huellas, un libreto de creación de cuentos, mentiras, desmentidos, rumores, etc. etc. que borre las huellas.

Eso toma tiempo, exige competencia, habilidad, y operadores muy expertos. Porque cuando se escupe contra el viento, siempre resulta un monto de desaciertos...más aún en gente cuya competencia y efectividad no son las más abundantes...

Ahora han incrementado aún más el rechazo a ellos mismos y el apoyo a Trump.

Si quedaban dudas, ahora se acabaron.

Solo queda preguntarse, se conformarán con la derrota impía e inminente, o insistirán?

A nosotros nos queda un solo camino: insistir en el respeto a las decisiones de la gente, apoyar a quien salvará a la nación del desastre en el que se desenvuelve y terminará destruyendola.

 

Friday, July 12, 2024

La Democracia...

Por siglos se ha entendido por “Democracia” el modelo político donde gobierna “la mayoría”. Literalmente significa “gobierno del pueblo”, de la mayoría. Desde la antigua Grecia, hasta nuestros días, eso ha implicado un “dominio” de la mayoría sobre el resto de sus conciudadanos.

La ferocidad de esa dominación se ha intentado “suavizar” con la introducción de un sistema de leyes que la atenúe, y asegure ciertas libertades y derechos básicos para todos los ciudadanos, a través de la imposición de un sistema judicial en el que los acusados tengan ciertas garantías procesales enmarcadas en un documento rector de esa forma de vivir: una Constitución que “asegure” garantías y derechos, que defina y enmarque los poderes gubernamentales, que establezca como se estructuran esos gobiernos a toda escala: nacional, territorial, municipal y cuál es su forma de interconexión y subordinación, y un relativamente grande mecanismo de aplicación de esas reglas  a la vida social.

Pero resulta innegable que ese gobierno de la mayoría, de los que piensan y actúan de cierta manera ante la propiedad, la distribución del ingreso, la existencia, el mantenimiento y el aseguramiento de la voluntad de la mayoría que elije a sus “líderes” que la “representan”, ejercen el poder, administran la cosa pública y están encargados de asegurar esa “voluntad de la mayoría” con represión, a veces abierta y a veces, velada,  contra quienes no la acaten.

Se generan abusos, corrupción, y otras formas de manifestar ese “dominio” por sus “líderes”, que enmarcan su accionar en una suerte de impunidad, que se deriva de su dominio sobre el poder, sobre las autoridades, sobre los mecanismos sociales, y un gran etcétera de consideraciones.

Casi todos los entusiastas del gobierno de la mayoría desean que lo que la mayoría prefiere (expresado generalmente por sus líderes), se imponga a raja tabla porque, “para eso son la mayoría” y para eso fueron electos, por esa mayoría.

La expresión suprema de esa forma de dominio a un nivel de dictadura abierta y descarada, se encuentra en las llamadas “democracias socialistas”, donde se ejerce esa dictadura en forma extrema, denominándola “dictadura del proletariado”, partiendo del supuesto de que el “proletariado” y su “partido único” son la mayoría efectiva y calificada.

Eso se convierte en el mayor ejercicio de abusos de todo tipo al no existir ningún tipo de restricción al ejercicio de esa dictadura, monda y lironda. Esa forma tan “lógica” de que la mayoría no tiene frenos ni cortapisas para ejercer ese poder que dimana de ser “mayoría absoluta” le ha costado a la humanidad entre 150 y 200 millones de muertes.

No obstante, todavía hay seres humanos ejerciendo esa abominación, en lugares como Cuba, China, Corea del Norte, Venezuela, entre otros y, lo que es peor, muchos otros aspiran a instaurarlo donde no existe, con el inexplicable apoyo de muchos, ignorantes de la realidad, de la historia y las terribles consecuencias de sus deseos.

Nuestros Padres Fundadores, con el genio y la creatividad que les hiciera crear la nación más poderos, próspera, libre y justa de este planeta, concluyeron, acertadamente, que a la obvia monstruosidad que podría resultar de la democracia de la mayoría absoluta y su distorsión absoluta de la felicidad, crearon un concepto de “democracia republicana”.

Una sociedad basada en la mayoría, pero con garantías específicas de libertades para la minoría. Con un sistema económico de libertades,  generador de la prosperidad para todos y con un sistema de administración que le pone límites a la mayoría hasta entonces, tradicional, sin frenos y sin garantías para la minoría o las minorías.

Esa forma Republicana de Democracia, posee los siguientes elementos atenuadores de la potencial dictadura de la mayoría:

1.- Un Colegio Electoral que balancee los intereses de la población de todos y cada uno de los Estados, para evitar la tiranía, que de hecho se crearía, ejercida a perpetuidad  por aquellos Estados donde la población es mucho mayor que en los otros.

El Colegio Electoral asegura que los intereses de todos los Estados (que son la esencia de nuestra nación y que se unieron para constituirla por su propia voluntad y sin menoscabo de su propia existencia), no se pisoteen por estados muy grandes, como California, New York y otros, cuya población es mucho mayor por tener ciudades cosmopolitas muy densamente pobladas y/o un tamaño desproporcionado con muchos otros.

El propósito específico del Colegio Electoral es impedir que un  Partido sea dominante en esos Estados de mayoría poblacional, mantengan posesión del poder central, obviamente en detrimento de los intereses de la verdadera mayoría.

2.- Una Corte Suprema de Justicia verdaderamente representativa del balance partidista, debido a que la sucesión de administraciones de diferentes partidos impide que sea desproporcionada la cantidad de jueces electos por el partido de turno en el poder, debido a que el término “de por vida” de esos Jueces electos, impide una renovación drástica y mono-partidista en su formación.

3.- Un Sistema Económico creado a partir de la libre competencia, la libre participación, la eliminación de regulaciones burocráticas que priven la formación de precios de mercado, que aseguran el ejercicio de la libertad económica, y que logran que la igualdad ante la Ley se corresponda con la igualdad ante el mercado, para asegurar una prosperidad libre de preferencias y privilegios partidistas.

Estos tres eslabones básicos de la República organizada por los Padres de la Patria han sido, pisoteados por los políticos, en una sucesión de intereses que, en la práctica han destruido la igualdad y asegurado el privilegio.

Los políticos, en sucesivas generaciones, han ido creando un aparato administrativo-gubernamental gigantesco, lleno de regulaciones, permisos, inspecciones, autorizaciones o desautorizaciones administrativas, que pisotean el concepto original, exigiendo una abundante imposición de impuestos, tasas, fees, y todo tipo de recargos.

Como si fuera poco, ese aparato se reproduce en cada uno de los 50 estados, en cada unos de los miles de condados, ciudades, municipios y territorios, transformando los conceptos originales en letra muerta y convirtiendo la República en un estado socializado y generador la corroyente corrupción, derivada de la participación arbitraria de individuos en las decisiones económicas, financieras, empresariales y administrativas, en un fenómeno destructor de la moral pública.

La arbitraria politización de las decisiones y la desconexión entre los principios, las tareas y los recursos, han desbalanceado de forma sistemática los presupuestos, con una emisión monetaria generadora de una galopante inflación, que destruye la moneda, los ingresos de los ciudadanos dependientes de un salario, y consolida la arbitrariedad del partido en el poder para utilizar los recursos, creados por todos.

Desde su creación, ha habido una insistente intención de destruir esa democracia republicana y sustituirla por la tradicional “democracia” de la mayoría absoluta, sin contrapesos.

Agrupados en el Partido Demócrata, vemos la insistencia en conseguir votos para lograr una mayoría absoluta sin contrapesos, utilizando mecanismos de todo tipo, desde el populismo hasta la inmigración; desde la creación de aparatos sustitutos de la participación y el mercado, hasta el sabotaje a la libre competencia y la economía de mercado, basándose en la aspiración a un igualitarismo chato, en una equivalencia de géneros y sexualidades, en una creación de subvencionados clientelares, y otros muchos e incesantes acosos a la libertad económica, a la libre expresión, a la destrucción de valores tradicionales, sustituyéndolos por supuestos derechos que deben financiar los impuestos de los creadores de riqueza y oportunidades.

Esa monstruosidad se ha tornado, con el tiempo y la complicidad de muchos supuestos “conservadores” en el llamado “pantano” de la burocracia federal, estatal, condal y municipal, que no solo medra y vive de los demás, sino les condena a una moneda devaluada por la inflación y los gastos alegres de la burocracia actual.

La democracia de las mayorías absolutas solo genera arbitrariedad, retroceso en vez de progreso, pobreza en vez de prosperidad y pone en entre-dicho la libertad, al generar una clase política con poderes superiores a los de los ciudadanos, una corrupción destructora de la sociedad y una destrucción a mediano y largo plazo, como la generó en todas partes donde se ha aplicado, desde Grecia, Roma, Europa, el mundo comunista y, nos destruirá también por los enormes problemas que conlleva, por lo cual nuestros geniales fundadores crearon la democracia republicana.

Es necesario regresar a la República, a la democracia que diseñaron los fundadores de la nación que apenas en unos pocos años, mostró su inmensa superioridad, convirtiendo a la nación en la más poderosa, próspera y libre del planeta.

Reclutar los votantes para asegurar el regreso a la riqueza, la fortaleza social, el imperio de la Ley, requiere ejercer el voto de forma responsable y elegir a los aspirantes que representan esos conceptos de la República, grande, próspera, fuerte y segura para todos y no para unos pocos, en nombre de la mayoría.

Esa es la tarea de los patriotas y los ciudadanos de sentido común de nuestra época.



Saturday, June 15, 2024

La Quimera del Oro

La “Quimera del Oro”, la famosa película de Charles Chaplin, es la exposición explícita del poder del deseo, de las aspiraciones  humanas, por encima de la realidad.

El afán de enriquecerse, es consecuencia de la dura realidad en que se vive. Proviene de la existencia absolutamente ajena a toda posibilidad de una vida mejor, debido a que está condicionada por la  total precariedad material,  imposibilitada de mejorar, y mucho menos, de enriquecerse, debido a la ausencia absoluta de medios y vías para lograrlo

Aspirar a alcanzar algo es solamente un paso inicial y probablemente lo menos difícil. Se requiere adicionalmente  tener el “cómo” llegar hasta ese lugar deseado.  El “cómo” es el verdadero “pollo del arroz con pollo”.  La meta, la aspiración, requiere mantener una ruta, un camino a seguir, que a su vez, necesita los instrumentos, las herramientas, los procedimientos,  necesarios para sostener el rumbo, para avanzar, para superar los obstáculos, para recuperar el camino cuando se pierde, y para conservar la aspiración, saber ajustar la ruta y poder mantener el camino trazado.

Los expertos en las ciencias sociales, particularmente la económica, han dedicado años al descubrimiento de ese conjunto de estudios, al diseño de herramientas, que permitan definir lo más exactamente posible el verdadero estado de cosas en que se desarrolla la aspiración, a cómo definir acertadamente la meta a lograr con las mejores opciones de alcanzarla.

Diferentes modos de producción, diferentes tipos de sociedad, enmarcadas por las formas de producción, por las relaciones de propiedad y las formas de gobernar poseen o carecen de herramientas y fortalezas para ejecutar las mediciones y definiciones requeridas para llevar a cabo exitosamente esas tareas . Cada sociedad posee diferentes medios y métodos de definir sus metas, determinados con mayor o menor eficacia y los resultados son la verdadera prueba de lo acertado de sus métodos.

Está demostrado más allá de toda duda, que la toma de decisiones basadas en poderes y caprichos personales de quien ejerce el poder, carentes de todo fundamento y bases reales, jamás han sido capaces de lograr que esas tareas se logren con éxito y precisión.

La calidad de ese “retrato” inicial, de los problemas y limitaciones y la posibilidad de superarlos, permite pasar al segundo proceso lógico: cuales son las metas realistas alcanzables. Esa definición de objetivos, de metas, de progreso real, en cada etapa, estará obligatoriamente basada en la realidad corriente y es fácilmente comprensible que definir metas que no estén posibilitadas de alcanzarse por la incapacidad de evaluar acertadamente las condiciones iniciales, solamente conducirá a lo inevitable: el fracaso de alcanzar la meta.

La historia humana está repleta de éxitos y fracasos en ese proceso de cambio, de crecimiento y desarrollo.

Esa meta definida, basada en la realidad y sus posibilidades de transformación, conduce al detallado mecanismo de “hoja de ruta” que expresará las metas de cada instancia y espacio, necesarias de alcanzar para llegar exitosamente  al final del camino previsto.

Y la realidad de que algunas sociedades obtienen éxitos notables y objetivamente medibles, mientras otras llegan a resultados completamente contrarios, y concluyen esos procesos peor que cómo los iniciaron. Y ahí radica que podamos utilizar en forma figurada que mientras las exitosas llegan a esa cota más alta para el nivel de vida de sus pueblos, las fracasadas demuestran estar sumidas en “la quimera del oro”, obteniendo finalmente una verdadera “quimera de la miseria”, un monumento histórico contrario a sus aspiraciones “originales” y demostrativo de que el crecimiento social, el desarrollo material, cultural, espiritual, científico, educacional, el triunfo de las aspiraciones para convertirse en realidades, tiene una forma única de lograrse: atenerse a la evaluación y proyección científica y objetiva y erradicar el “mesianismo”, la “genialidad individual auto-creada” de líderes más merecedores de ingreso en una clínica psiquiátrica que en una posición de liderazgo socio-político.

Todos sabemos que hay dos modelos de desarrollo socio-político:

·       el que la vida confirma como exitoso, que logra pacientemente sus metas, y,

·       el fracasado, que nunca alcanza sus objetivos proclamados a los cuatro vientos, y resulta ser más propaganda que cualquier otra cosa;

éste último, lamentablemente adoptado por “líderes” que generalmente se apropiaron de forma violenta de su posición, que se sostienen en el poder ejerciendo un sistema policíaco-represivo, que eliminan  a cualquier persona que ose contradecirles, que eliminan toda posibilidad de libre expresión, erradican la sana competencia de la propiedad basada en los resultados y adoptan ese mesianismo semi-religioso, basado más en el terror implacable que en los resultados, convirtiendo en delito de estado cualquier intento de señalar lo terriblemente erróneo de sus directivas.

El primer grupo de sociedades exitosas trae a la mente los llamados “tigres asiáticos”; que incluyen países como Corea del Sur, Malasia, Singapur y otros  similares, que han elevado sus sociedades a un nivel similar a cualquier otro, en un plazo corto y libre de violencias y abusos, basados en la competencia y la libertad empresarial.

El segundo, abarca históricamente abominaciones como la Rusia Soviética, particularmente en la etapa stalinista, los otros países donde se impusieron regímenes de igual corte,  en Europa del Este, Asia, y a consecuencias del cáncer castrista, en Cuba, Venezuela, Nicaragua ... y quizás otros, víctimas de similar contaminación.

El más simplista análisis comparativo del resultado de esa “quimera de un loco” es el caso cubano, país destruido hasta sus cimientos por una tiranía al peor estilo stalinista, que por 65 años ha ido destruyendo todo, absolutamente todo logro anterior a su imposición. Comenzó con una expropiación masiva de todos los medios de producción que tenían al país en la tercera posición continental y la décimo-tercera del mundo:

·       toda la industria azucarera, toda la agricultura y la ganadería (había 8 millones de cabezas de ganado vacuno, con similar cantidad de habitantes) de producción lechera y cárnica,

·       toda la industria básica, ligera y manufacturera,

·       toda la construcción, la minería, la banca, la atención de salud, la educación, las viviendas,

·       todos los pequeños y medianos negocios, incluyendo las máquinas de coser de las costureras, las tijeras de barberos y peluqueras, y un gigantesco etcétera, completado en 1968, con la “ofensiva revolucionaria”, que decretó el comunismo a todo trapo como vía de todo desarrollo, alternativa de felicidad y única aspiración humana.

Curiosamente, era el aniversario décimo de otro salto al vacío similar: “el gran salto adelante” de Mao-Tse-Tung en la China Comunista, también curiosamente ejecutado a un plazo similar al de su llegada al poder. 1949-1958 para Mao y 1959-1968 para Castro. Ambos saltos al vacío con resultados similares: fracaso total, generación de violencia extremista para cualquier disidente, intolerancia extrema a cualquier razonamiento lógico y creación de una gigantesca burocracia represiva, intolerante y creadora del culto a la “genialidad” del líder y sus únicas facultades de ser sabio “en lo que sea”, y la disposición ciega de obedecerle y seguirle “pa lo que sea”.

Hasta aquí un paralelismo absoluto en los métodos y los resultados abominables.

La diferenciación comienza más tarde, cuando en China se sustituye al “Genio Infalible” por un grupo de revisionistas, cuya primera tarea fue aliarse con los capitalistas, especialmente de USA, para convertirse en su fábrica barata y mediante el subterfugio, preparase material, técnica y administrativamente con los “avispados” capitalistas para chuparle su tecnología, preparase para competir mediante precios y corrupción, aprovechar su ceguera y afán de lucro personal, infiltrarles su ideología e intereses y llegar al estado actual de la situación, que presenta una infiltración total de China en USA y no al revés.

Los globalitas fueron suficientemente astutos para hacer avanzar su agenda contra USA en favor de su poder llegando a compartir con los chinos parte de sus herramientas de control, que ha conducido a la situación actual de coadyuvar a destruir el poder norteamericano en favor de su agenda globalita.

Los otros reyes del genio “revolucionario”, los castristas, tuvieron al “líder indiscutido” en el poder absoluto, por mucho más tiempo, lo que les condujo al inevitable desastre, también absoluto, que hoy se aprecia en toda su magnitud. Cuando ese “líder” murió, pues se mantuvo en el poder la misma camarilla de inútiles aduladores, represores fanáticos e incompetentes, entrenados en la ausencia de responsabilidad por los resultados, el aislamiento de los intereses de ese grupo contra los intereses de la nación, llegando a la extrema pobreza de recursos existentes, donde la destrucción de la agricultura, la industria, la educación, la cultura, produjo el colapso, natural e inevitable, de todo el resto de la vida social.

El único remedio posible a la extinción, en camino inevitable, es una renovación total a las concepciones torcidas que sostienen esa entelequia. En ella no hay límite ni reparo alguno en reducir diariamente el nivel absoluto de supervivencia material de toda la población para financiar su represión, su propaganda, sus mecanismos de infiltración en el resto del mundo para asegurar su propia sobrevivencia y el sostén de la viejísima teoría del genio líder, aunque toda la realidad a su alrededor solo demuestra que era un loco paranoico, cuyo peor resultado no ha sido solo la destrucción alcanzada, sino la imposición del método que ha impedido, impide, e impedirá, hasta su propia extinción, cualquier posibilidad de recuperación.

La desaparición es tan ineluctable que ni siquiera se les puede desear que descansen en paz.

Porque la destrucción y el empecinamiento en continuar por la amplia senda de los fracasos cosechados, pronostica un final plagado de cualquier cosa, menos de paz.