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Friday, June 30, 2017

El costo oculto de la fuerza laboral

La Economía se encuentra en un proceso de expansión. El desempleo ha bajado a niveles que requieren que los negocios, las empresas, los empleadores en general, se vean obligados a considerar el recurso fuerza de trabajo como un recurso potencialmente escaso, lo que demanda un enfoque racional.

La eficiencia en el uso de los recursos es lo que más se espera de un administrador. El administrador es el máximo representante de la autoridad al nivel de que se trate y dependiendo de ese nivel en que nos encontremos y de la esfera de que se trate se ocupa  del conjunto de actividades y funciones para lograr la máxima eficiencia de la organización bajo su mando.

Si estamos en la Iglesia Católica es el Papa. Si estamos en las Fuerzas Armadas es el Comandante Supremo. Si analizamos una ciudad, es su Alcalde, si un Estado su Gobernador, y si estamos en una empresa es el CEO. Esta figura no se puede esconder detrás de otro (como frecuentemente podríamos encontrar en la burocracia) y en todos los casos esa máxima figura es nombrada (o al menos debía serlo) con la intención que obtenga la máxima eficiencia. De eso se trata la Economía y de eso se trata la Administración: de obtener la máxima eficiencia, que significa los mejores resultados posibles con el menor nivel de gastos posibles.

En toda actividad  de producción o servicios, ya sean sociales, privados o una combinación de ellos, se trata de sacar la máxima partida de los activos fijos y corrientes, de incurrir en la menor cantidad de gastos y de lograr la mejor asociación provechosa del capital y los recursos humanos.

Estamos muy familiarizados (porque casi todo el mundo habla de ese tema) con las potencialidades de la inventiva, de la creatividad y de la incertidumbre operacional que resultará de una creciente automatización de si no todas, la mayoría de las actividades. Toda publicación que se respeta trata de los mercados globales, del comercio internacional, del aprovechamiento  que se produce con nuevas formas de transporte de cargas y en todos los casos los sistemas informáticos que los manejan, les maximizan su eficacia y de la preparación del personal especializado que hará concretamente que se produzca el milagro del resultado perfeccionado en cada una de las  nuevas condiciones.

La fuerza laboral del país, a lo largo de su geografía es la encargada de hacer el trabajo. De operar las maquinarias y equipos, los sistemas de transporte, los almacenes, las oficinas, los sistemas informáticos…y cuando se produce una falla las consecuencias son imprevisibles. Se trata de las grandes fallas que paralizan la economía o una parte de ella. Pero y quién contabiliza las pequeñas, a veces imperceptibles fallas en la coordinación humana, en la iniciativa, en la falta de experiencia o entrenamiento, en la coordinación funcional, que se producen a cada momento por ese detalle que planteamos en el tercer párrafo: “lograr la mejor asociación provechosa del capital y los recursos humanos”.

Y es importante destacar que los sistemas informáticos, las maquinarias, los barcos, los almacenes … no tienen sentimientos y operan a plena capacidad, pero no así los que los operan, cuyos sentimientos positivos o negativos, de aceptación o rechazo, de simpatía o antipatía son casi siempre invisibles pero tienen una poderosa influencia en esa “mejor asociación”.

Durante una buena parte  del siglo XX la Administración de la época reconoció con mucha profundidad el problema y todos recordamos como las empresas, las organizaciones y las instituciones de todo tipo priorizaron la dedicación a cultivar esa “lealtad”: “simpatía sistemática” “defensa de los intereses comunes” u otro de los muchos títulos que ello recibió, pero que se trataba de hacer pensar al trabajador en la conveniencia mutua de que su actitud, disposición y entrega al trabajo fueran no solo impecables, sino parte de la cultura, tanto del trabajador como de la institución.

El conocido fenómeno del trabajador para toda la vida, que comenzaba a trabajar como aprendiz hasta llegar a la mejor posición posible al jubilarse, era un interés muy marcado empresarial y se creaba y cultivaba la familia empresarial con todo tipo de políticas de acercamiento, preferencias familiares, agasajos, reconocimientos, y cuanto detalle hiciese mejorar ese nexo, considerado entonces indispensable para ambas partes de la ecuación laboral.

La era que podríamos llamar “post industrial” de la segunda mitad hacia adelante del siglo XX vio languidecer esas políticas (al menos masivamente) y el proceso de despersonalización atacó de manera generalizada. No solo con los  trabajadores sino incluso con los ejecutivos de todo nivel. Los atletas profesionales son una de las mayores manifestaciones de ese fenómeno. Sus carreras no están ahora necesariamente enlazadas al equipo que le descubrió su talento y le dio la oportunidad, sino a sí mismos. Los magnates comenzaron a dejar de ser los dueños de los equipos y son ahora los atletas, que en no pocas ocasiones se convierten en dueños.


No hay dudas que la influencia tecnológica y otros elementos similares dan una tónica diferente a las actuales relaciones, pero al hacer los cálculos de lo que cuesta diariamente esa falta de lealtad, de entusiasmo y de asociación, se pone de manifiesto que es necesario buscar una nueva incentivación de ese fenómeno, el cual puede ser más subjetivo y moral que material. 

Ha llegado la hora de  estrechar el aprecio mutuo y la lealtad entre la entidad y el trabajador. Y no solo por un discurso o una mención, sino debe contener algo más duradero y estimulante.

Saturday, June 17, 2017

El Presidente Trump visitó Miami, ayer

Específicamente vino a La Pequeña Habana, para hacerle saber a la comunidad Cubano-Americana de la Florida, cuya mayoría reside en Miami-Dade y considera la Pequeña Habana como su casa materna, que su palabra empeñada en esta misma comunidad en la campaña electoral del 2016, se cumpliría con la firma de una orden ejecutiva que pondría la relación USA-Tiranía castrista en el mismo lugar que estaba antes de los acuerdos que secretamente habían negociado uno de los asistentes de Barack Obama y uno de los descendientes de los Castro, con el auspicio del Papa Francisco.

Para los simpatizantes del Presidente Trump en esta Comunidad, que son una mayoría, fue un acto de gran satisfacción. Hay, como mínimo, dos razones: 

Primera: la palabra empeñada de un candidato a la Presidencia se cumpliría, cosa no muy común entre los políticos profesionales que reparten promesas electorales a tutiplén y las cumplen rara vez, lo que ratifica la confianza depositada en el Presidente con nuestro votos, y

Segunda: Las aspiraciones, deseos y empeño por la Libertad de nuestros hermanos de la Isla se encuentran mucho más próximas con el respaldo de sus aspiraciones por parte de nuestra gran nación y especialmente su Presidente, que con el espaldarazo a los culpables de su opresión que había hecho la administración anterior, y que para que no quedase duda alguna, se santifico con una visita de estado personal del entonces Presidente Obama donde sostuvo cálidas relaciones con el enemigo jurado de nuestro pueblo, su opresor por más de 58 años.

La interpretación que los simpatizantes de nuestro Presidente le damos a esos hechos difiere mucho de la que le dan sus enemigos, que sospechosa y coincidentemente son los mismos que de manera explícita o implícita respaldan a nuestro enemigo jurado: la tiranía castrista.

No es posible imaginarse a la representación suprema del mundo libre, al Presidente de los Estados Unidos de América compartiendo alegremente con la peor representación de una tiranía opresora de la que solamente quedan pocas en el mundo actual y una de las más descollantes por su record histórico de desprecio a las normas elementales de la convivencia, por la opresión inmisericorde sobre un pueblo que ha llevado al paredón de fusilamiento masivamente, por una cárcel con las condiciones más inhumanas, por llevarlo a la muerte como carne de cañón de sus aventuras militaristas internacionales y por el deterioro de las condiciones de vida más asombroso que ha hecho retroceder la sociedad a fechas anteriores insospechadas. Y que a su vez se ha regodeado públicamente de sus acciones intervencionistas para llevar a sus países vecinos al caos mediante la subversión, el desembarco de guerrilleros, la propaganda y la desestabilización. Y que se ufana en haber hecho todo lo posible por atacar a los Estados Unidos con todo lo que a su alcance ha dispuesto en guerra sucia de todo tipo, en instalación de bases nucleares con el propósito abierto de provocar la muerte masiva de millones de norteamericanos en sus grandes ciudades.

Los Estados Unidos de América son el líder mundial de la Libertad y de sus símbolos y ha sido una de las peores acciones de la Administración anterior desnaturalizar ese hecho, negociando con países como Irán y la propia Cuba y hacerlo a espaldas del Congreso y de la opinión pública con acuerdos secretos cuyas interioridades solo se conocían por los negociadores con cláusulas secretas para todo el mundo.

No hay diferencia alguna entre el régimen castrista y el de Corea del Norte, excepto en el idioma que hablan y en la idiosincrasia de su cultura respectiva. Junto con Irán prometieron "poner de rodillas" a los Estados Unidos... ¿hace falta alguna otra prueba del tipo de régimen de que se trata?

Para los enemigos del Presidente, muchos de los cuales prefieren la Ley Sharia a la Constitución, pues resulta natural que rechacen lo que a nosotros nos parecen bien. La Libertad no es negociable y los Estados Unidos de América son eso: el símbolo de la Libertad, de la prosperidad ligada a ella y del respeto absoluto por los derechos humanos.

Para los que prefieren los negocios a los principios les queremos recordar algo que Vladimir Ilich Lenin, ideólogo de la maldad pero no tonto, reflexionó: los capitalistas están tan embobecidos por ganar dinero que son capaces de vendernos la soga con la cual los ahorcaremos...

Si alguien tiene un argumento mejor...


Thursday, June 8, 2017

Translation of the post I made yesterday in Spanish: Good Job! Mr. President

Donald J. Trump stated that he is the President of USA and not of the whole world, thus he retracted from the so called Paris Agreement favoring that each nation must depend on itself and not from the American charity.

That Agreement was signed by Obama, without Senate approval. It demands the USA for “voluntarily” donate up to $410,000 Million to contribute to the Green Fund (without explanation on how the fund will be disbursed) in order to avoid contamination from the Third World nations, which by the way are not always fully able to do so in the best way.
Additionally, imposes to Washington, also “voluntarily” restrictions for output of steel, coal and other power products and services, deemed “pollutant” up to 80% of them, while giants as China and India are exempt.

“Global Warming” is now called “climatic change” and because of lacking of scientific backup has turned as a religion of the leftist liberals. “An Inconvenient Truth”, the book from Al Gore which awarded him a Nobel Prize, is currently their “Bible”.
The “god” they adore now is the Earth Planet (called by several Andean natives “Pachak Mama” or “Mamma Pacha” to whom they offer sacrifices in order to get healthy crops. Trump’s enemies say that the departure of America from the Pact is a lethal stab to Pachak Mama.

All of them know very well that it is an Orwellian lie. Globalists care for the planet just a means of income, political power and dominance tool. Their daily abuse to the planet with pollutants from their big yachts, private planes and luxury homes are the best test of their good will.
Some say that China will cover the “hole” from America’s contributions... The “crusade” to save Pacha Mama, backed by the Pope, among many, assumes that China will pick up all the “forbidden” output for USA. It looks that more that crusade for Pacha Mama is a crusade for Pacha Obama, where always everything were good for everyone but USA.

What they really want is power control from global resource management. The great achievements in technology to lower contaminants belong to America, which has always shared them with the whole world.
When President George W. Bush refuses to sign the Kyoto Protocol for similar reasons with Trump, they delivered the most terrible attacks on him. But America’s levels of CO2 emissions were lower than the goals of Kyoto. Private innovation is the driver of progress and global planning does have a poor record of efficiency.

President Trump says that the development of new sources of power will survive and flourish from the power of competition and efficiency. For example, gasolines are cheaper in America because of competition and free management will bring over the failure or cartels like OPEP.
Poor countries need accelerated growth, which doesn’t come out from alternative power but from competition. Greater poverty means greater pollution. The effect is mixed with the cause.

President Trump visited Brussels, where he insisted with countries in default among NATO members to comply with their payments. At the end of WWII, America located troops in Germany and Japan, the losing countries of the war, to avoid a resurgence of militarism. Time for the developed countries’ fair contribution is now. The expenses for their own security and defense are being on the backs of the American citizens and it is the moment to end those practices against the wellbeing of our people.
Obamacare, on its way to die, wanted to control 16% of the PIB of the country. If the control of our resources would continue this path, a bigger chunk of the economy would go under “collectivist control”. “No while I am President”, said President Trump, for our satisfaction.

We have to disassemble the way of Alinski and the Frankfurt School to recover our freedom and prosperity.
Good Job, Mr. President !

Wednesday, June 7, 2017

Buen Trabajo, Señor Presidente !!!


Donald J. Trump declaró que es el Presidente de los Estados Unidos y no del mundo, por lo cual se retiraba del Acuerdo de París para que cada nación dependa de sí misma y no de la caridad norteamericana para mejorar las condiciones ambientales.

El Acuerdo, que firmó Obama sin la aprobación del Senado, exige a los Estados Unidos que “voluntariamente” done hasta 410.000 millones de dólares al Fondo Verde, destinado (sin decir específicamente cómo) a evitar la contaminación en naciones del tercer mundo, muchas de ellas con dudosa capacidad para emplear esos fondos eficientemente.
Adicionalmente le impone a Washington, también “voluntariamente”, que restrinja la producción de bienes y servicios considerados contaminantes en el área de la producción de aceros, del carbón y otros productos energéticos, a niveles hasta del 80%, mientras gigantes como China e India quedan exentos de hacerlo.
 El “global warming” o recalentamiento global, ahora llamado cambio climático por falta de pruebas científicas, se ha convertido en la religión de los “liberales de izquierda”. “An Inconvenient Truth”, el libro de Al Gore por el que le otorgaron el Nobel de la Paz es la nueva Biblia de los mismos..
El dios que adoran ahora es el planeta tierra (que los indígenas andinos llaman Pachak Mama o Pachamama o Mama Pacha que adoran con ritos de sacrificios para la fertilidad de las cosechas). Los críticos de Trump dicen que la salida de USA del Convenio de París significa “una estocada de muerte a  Pachak Mama.
 
Bien saben que esa es otra mentira orwelliana. A los globalistas les importa un comino el cuidado del medio ambiente. Lo demuestran cada vez que se movilizan a las reuniones en lujosos jets y yates de alta contaminación ambiental y en  sus residencias de todo tienen menos “green energy”.
Lo que está en juego es el control del poder mediante la manipulación de la redistribución de la riqueza y  de los resultados. El más alto desarrollo tecnológico en la lucha contra la contaminación ambiental la tiene y la aplican los Estados Unidos, al tiempo que la ha puesto y la pone a disposición del mundo.
Cuando el Presidente George W. Bush se negó a firmar el Protocolo de Kyoto de 1992 por parecidas razones que Trump, la emisión de CO2 bajó en los Estados Unidos por debajo de las metas allí trazadas y por iniciativa privada, pero igualmente fue horriblemente atacado. El Acuerdo de París limita el papel rector del mercado y a la innovación en todos los campos, sobre todo al energético, a favor de planeamiento centralizado que hace muchas décadas sabemos que no funciona eficientemente.
Trump plantea que el desarrollo de nuevas fuentes energéticas como las solares o las eólicas, compitan y sobrevivan sin subsidio estatal sino sobre la base de su eficiencia. Gracias al sistema, los combustibles en los Estados Unidos no son un artículo de lujo como en Europa y la libre explotación de los recursos significará el ocaso definitivo de carteles como la OPEP.
 El encarecimiento de la energía frustrará los esfuerzos que se realicen por propia iniciativa o con ayuda externa para que los países pobres alcancen un desarrollo más acelerado. A mayor pobreza, mayor contaminación. La miseria no será superada con energía eólica ni solar, ni ninguna de éstas hará factible la telefonía, el tratamiento de aguas, la salubridad en general. Por el contrario, el efecto se confunde interesadamente con la causa.
 En su reciente visita a Bruselas el Presidente Trump instó a los socios morosos de la  OTAN a ponerse al día en sus pagos. Cuando terminó la II Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en el mayor financista del organismo y por el temor a un resurgimiento del militarismo, instaló tropas en Alemania y Japón, lo que ahorró ese gasto a los derrotados. Hace rato que es hora que los países desarrollados contribuyan efectivamente a su propia defensa y seguridad para aliviar el peso sobre los hombros de nuestros ciudadanos.
Se dice que China cubrirá el “vacío” dejado por los Estados Unidos en la “cruzada” (que el Papa Francisco apoya) para defender a  Pachamama. Mas el Acuerdo exime a China de todo compromiso hasta el 2030 presumiéndose que toda la producción de carbón prohibida a Estados Unidas la desarrollarían los chinos. Más que Pachamama es Pacha Obama, todo siempre a favor de terceros y contra los Estados Unidos.
El Obamacare, camino a desaparecer, fue el mayor asalto a la economía de mercado. Buscaba el control del 16% del PIB. Con el intervencionismo del Acuerdo de París, violatorio de la Constitución, un área mucho mayor de la economía habría sucumbido al “colectivismo”, esta vez global. “No mientras yo sea Presidente”, dijo Trump, para nuestra satisfacción.
 Hay que desmontar, paso a paso la ruta de Alinski y la Escuela de Frankfurt. 

Buen Trabajo, Señor Presidente !!!


Tuesday, May 30, 2017

Incomprensible, ilógico y peligroso


Los Estados Unidos de América son una democracia con más de 200 años. Esa democracia está siendo retada hace más de 50 años por la Organización Marxista llamada “Escuela de Frankfurt”, cuyo objetivo es subvertir los pilares de esta sociedad, mediante una corrosiva campaña para desacreditar sus columnas: la civilización occidental judeo-cristiana, la familia, el honor, el amor por la patria y el respeto a la Constitución y las Leyes sobre las cuáles se organizó.

Una de las estrategias fundamentales es crear una mentalidad de nuevas ideas sobre toda ese andamiaje socio-político para desprestigiarlo y sustituirlo por una “novedosa” organización social que rechace los “viejos” principios y acepte unos “nuevos”. Lo han estado haciendo mediante el reclutamiento consciente e inconsciente de generaciones de “intelectuales” que abrazan esos principios y adoptan una “Tolerancia Discriminatoria” al imponer una censura social de nuevo tipo, la “corrección política” que amordaza y tilda de “fascista” a todo aquel que defienda las tradiciones, el amor a la Patria, el respeto a los valores judeo-cristianos y solamente admita en la media y en el comportamiento público lo que ellos defienden. La meta es destruir la sociedad desde sus entrañas y sustituirla por una sociedad basada en el Marxismo.

Una importante estrategia es no mencionar ese propósito marxista para evitar el rechazo por toda la enorme cuenta social de muerte, fracasos, represión y envilecimiento que la historia enseña en todos aquellos lugares donde ha triunfado. Imponer esas “nuevas” ideas para entronizar esas viejas y deterioradas del Marxismo, rehuyendo reconocer, en todo momento, que sea el Marxismo la base de esas “nuevas” ideas para imponer las “viejas” desprestigiadas.

Una reciente y novedosa “idea” es ahora desacreditar a toda costa a la Administración que les ganó las elecciones en Noviembre del 2016, ponerle todo tipo de trabas y zancadillas a la operación normal de un gobierno que tiene más de 200 años de historia y valerse para ello de un ex primer mandatario que por vez primera no entrega el poder y se retira, sino organiza un ejército de más de 30,000 efectivos bajo una bandera llamada “Organizing for Action” (OFA), que unido a una cartera de miles de jueces reclutados para esa operación, le amarren las manos a la nueva administración, y echen al país al caos. Ese ejército incluye una buena parte de la “media” entrenada y reclutada en esas ideas.

Si el simple anuncio de esta barbaridad antidemocrática, anti-norteamericana y subversiva no es suficiente para que todo el que tenga el más mínimo respeto por nuestra Constitución y el sistema legal salte en su asiento, es porque como nos tiene acostumbrado el neo-marxismo, eso está disfrazado entre un enorme volumen de basura cotidiana que esconde o pretende esconder esa conspiración disfrazada de “juego democrático”. Enrolado está una buena parte del Partido Demócrata, secuestrado por un declarado marxista y un musulmán. También algunos Republicanos con protagonismo traumatizado, que piensan que “a río revuelto,  ganancia de pescadores”.

El Sr. Obama, no contento con el desastre en que convirtió al país en 8 años de mandato, ahora se empeña en destruir los fundamentos mismos de la nación que han perdurado por 240 años.

Monday, May 29, 2017

Acciones Subversivas a partir de la "Escuela de Frankfurt”


El propósito declarado de la llamada “Escuela de Frankfurt”, que así se denomina el grupo de Psicólogos Marxistas que se reunieron en los años 30 para ofrecer una alternativa de acceso al poder al camino que ofrecía el Marxismo tradicional, era el mismo que tuvieron desde siempre Marx, Engels y Lenin: alcanzar el poder político  y crear una nueva clase de sociedad que superara el capitalismo.
La alternativa que diseñaron fue utilizar una estrategia inherentemente subversiva para introducir en la sociedad capitalista una nueva forma de lucha de clases, pero ahora reclutando a personas que ni se imaginan que trabajan a favor de su propia destrucción social, con la introducción masiva de comportamientos que reblandecieran la estructura social tradicional que hace la fortaleza de la civilización occidental: minar el respeto a los conceptos y estructuras tradicionales de la familia, la religión, la moral, la sexualidad y el apego a la nacionalidad, el patriotismo.

La creación de una nueva división antagónica de la tradicional lucha de clases marxista: las víctimas y los opresores. Las víctimas, llamadas a ser los revolucionarios que asaltarán el poder para quitárselo a los opresores, son las minorías, los homosexuales, las feministas, cuya manera de reblandecer la fortaleza de la sociedad tradicional es creando frentes contra el “establishment” (los opresores) a quienes se les convierte en “fascistas” por obra y gracia de ellos mismos, y formando un frente homogéneo que arrincone a los opresores y finalmente pierdan el poder a favor de las victimas, agrupadas en un frente común (que por supuesto, ellos liderarán). 

La “Tolerancia Represiva” es la fórmula para crear una intolerancia hacia los valores tradicionales y la tolerancia únicamente a las “nuevas” ideas, la famosa “Corrección Política” en el discurso público, para admitir únicamente aquello que les ofrece ventaja ideológica y crear una especie de “delito” imaginario cuando alguien se atreve a defender la religión, la familia y el matrimonio tradicional, lo que a mediano plazo haría extinguirse esos valores, a favor de nuevos principios universalmente aceptados que favorezcan a esas clases o “victimas”.

Los Marxistas no trabajan aislados. Aunque muchos “compañeros de viaje” de ellos, que comparten algunas de sus ideas y aspiraciones, ignoran el objetivo final, desconocen o pretenden desconocer ese hecho, el Marxismo es inherentemente una doctrina globalista, empeñada en la toma del poder mundial por esa nueva clase de líderes, sin apego a ninguna otra causa, país, religión o principio. Fácilmente miren el mapa mundial y verán cómo se apoyan tenazmente unos a otros, no importa las barbaridades que hagan cualquiera de ellos, los otros saldrán a su rescate público e inventarán toda clase de justificaciones, mentiras y creación de noticias disparatadas, para trabajar a favor de sus compinches.

Esa es la razón por la que ninguno de los comprometidos con esas doctrinas condene la ausencia de derechos humanos en China, en Cuba, en Venezuela, o donde sea. Y siempre intentarán “darle vuelta a la tortilla” para justificar lo que hacen sus compinches y pretender culpar a los que sostienen los valores tradicionales, que siempre tendrán el mote de “fascistas” ya sea en España, en el resto de Europa, en USA o incluso en los círculos exiliados, víctimas de la barbarie, pero siempre serán vistos como “ultra-derecha”, “agentes del Imperialismo norteamericano”, “defensores de los explotadores”, y cuanto otro mote que les pueda restar prestigio y autoridad se les ocurra, mientras los abusadores de los derechos humanos, los verdaderos explotadores a favor del grupo reducido de “líderes anti-imperialistas” con cuentas de banco y propiedades mayores a los de cualquier legítimo empresario, serán “nobles defensores del pueblo”.

Y por supuesto, los agentes de inteligencia, los agentes secretos de las fuerzas tenebrosas del antiguo KGB soviético, de sus satélites, de la inteligencia china, de la cubana, cultivan a estos agentes voluntarios, no pagados, que luchan contra sus propios valores culturales, familiares y de pertenencia, a favor de una ideología, absurda, en nombre de la “libertad de expresión” y de la “diversidad cultural” propagan ideas ajenas, visitan esas tiranías para posteriormente “hablar maravillas” de lo que “vieron” en contra de toda lógica, de toda verdad y de la idea misma de Libertad.

Tuesday, May 23, 2017

 “La Escuela de Frankfurt”

Vamos a comenzar estableciendo que mi especialidad es la Economía, la que a su vez es un conglomerado de especialidades de mucho contenido, incluyendo lo que tiene que ver con lo Social y con lo Político. Eso nos lleva a tratar temas que a primera vista no parecen tener relación con la Economía en el sentido estricto de la palabra. La Economía tiene que ver con absolutamente casi todas las demás disciplinas,  incluyendo aspectos de las matemáticas, la estadística, las utilización de los sistemas de computación… en fin que hay pocas cosas en la vida que no se relacionen, utilicen o sean utilizadas por la Economía.


Frankfurt es una ciudad alemana que se ha constituido en el mayor centro financiero del continente europeo; famosa por ser la cuna de Goethe…. Frankfurt es una ciudad dónde la tercera parte de su población no es alemana y dónde resulta muy probable que, como visitante extranjero, usted pueda fácilmente conseguir a alguien que se entienda con usted en su idioma. Frankfurt es la cuna del llamado Marxismo Cultural, cuyas consecuencias han afectado perversamente a la sociedad norteamericana en los últimos 70 años. Aquí les hacemos un breve repaso para que puedan comprender mucho de lo que pasa hoy, que nació hace mucho tiempo atrás.

1.- Antes de la Primera Guerra Mundial (fines del siglo XIX y principios del XX) los ideólogos del Marxismo confiaban que la clase obrera se alzaría contra la clase burguesa a consecuencias de graves problemas sociales, como las guerras. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial estalló en 1914 y al terminar, nada de eso sucedió, lo que dejó a estos “intelectuales comunistas” preguntándose : ¿qué pasó?, ¿Qué estaba mal? ¿Qué no funciona en el Marxismo?

2.- En la Hungría bolchevique de 1918, un ideólogo comunista llamado Lukács fue ministro de cultura, dónde constató que la mejor manera de romper la sociedad occidental era minar la unidad familiar y la moralidad sexual, que eran fuertes columnas de nuestra cultura. Implementó un “terrorismo cultural” enfocado en lograr esos dos objetivos a través de influenciar la mentalidad infantil empujando la ridiculización de la conducta y la moral cristianas para crearles un rechazo. Les enseñaban imágenes sexuales crudas y les estimulaban a practicar el sexo libremente. La población se escandalizó y él tuvo que salir huyendo del país al caer el gobierno.

3.- En 1923 el terrorismo cultural regresó en Frankfurt, dónde se implantó “la semana de estudio Marxista”. Lukács y Félix Weil fundaron un “think tank” Marxista dónde incorporaron las ideas de Sigmund Freud y fabricaron un nuevo “Marxismo cultural” en el Instituto de Investigaciones Sociales que crearon bajo la regencia de Max Horkheimer en 1930.

4.- El advenimiento al Poder del Partido Nazi en Alemania en 1933, convirtió en muy difícil continuar esas tareas para esos Judíos Marxistas, que constituían el grueso del personal, lo que les llevó a mudarse a New York. La escuela renació en 1934 en la Universidad de Columbia, donde sus miembros comenzaron a ejercer su influencia en la cultura americana.

5.- La palabra escrita ha sido la herramienta para destruir la cultura occidental a través de materiales que se hicieron populares dentro de los círculos intelectuales americanos, el primero de los cuales fue “La Teoría Crítica”, juego de palabras en Inglés que difundía el principio: criticar cada columna de la cultura occidental (la familia, la democracia, la ley tradicional, la libertad de palabra, y otras) con la esperanza que se derrumbarían a largo plazo, a consecuencias del ataque.

6.-  El siguiente paso fue un libro “La Personalidad Autoritaria” que redefinió la visión de los norteamericanos en el papel de los géneros, los sexos y otros elementos, como “prejuicios” y los comparó con esas tradiciones que llevaron en Europa al surgimiento del nazismo. Ese es el antecedente claro de que hoy tilden de “fascistas” a los que defienden los valores tradicionales.

7.- La Escuela dejó el acostumbrado sesgo por lo económico y se trasladó a un campo mucho más fácil para  eludir la realidad: la represión psicológica. Dividieron la sociedad en dos grandes grupos: los opresores y las víctimas,  dependiendo de quién controlase las instituciones tradicionales y el sexo de quiénes estaban en control. En otras palabras, el género era una herramienta para controlar y eso definía quienes eran los opresores y quiénes las víctimas, un esquema puramente social.

8.- Un miembro de ese grupo, Herbert Marcuse publicó en 1955 “Eros y Civilización”. En ese libro Marcuse arguye que la cultura occidental es inherentemente represiva porque cede la felicidad en pos del progreso social. El libro utiliza un concepto Freudiano “perversidad poliforma” en el que exalta el placer sexual logrado de formas no tradicionales, lo que fue instrumental en la llamada revolución sexual de los 60.

9.- De ahí, Marcuse plantea que la revolución sería llevada adelante por una coalición de “victimas”, las minorías, los negros, las mujeres, y los homosexuales. Los llamados movimientos sociales de los 60 fueron el río que llevó esas aguas del Marxismo Cultural a la sociedad (el poder negro, el feminismo, los derechos gays, la liberación sexual) luchando contra el “establishment” y esas ideas se extendieron como la pólvora en las universidades norteamericanas.

10.- Marcuse publicó en 1965 “Tolerancia Represiva” predicando justamente lo que vemos hoy: que las ideas y valores nuevos desplazarían a los tradicionales acuñando la “Tolerancia Liberadora” que sostiene la tolerancia de esas ideas y la intolerancia  de las “correctas” o tradicionales. El surgimiento oficial de la “Corrección Política” y la intolerancia absoluta de ellos hacia la familia, la religión, las leyes, el matrimonio tienen su base y desarrollo en estos Marxistas que con éxito cambiaron la lucha económica por el sabotaje de los valores occidentales. La mayoría de los seguidores de estas teorías ni siquiera saben qué hacen, ni por qué lo hacen.

Esta subversión, hecha por la vía más agresivamente invasora, la clase educacional, que ha formado generaciones de profesionales de las ciencias sociales ha invadido exitosamente a los demás campos de la vida social norteamericana pues sus líderes se han formado profesionalmente en esos medios. Eso incluye por supuesto, la política, y toda otra rama de la vida socio-cultural.


A esto podemos agregar la subversión instrumentada políticamente por los enemigos de esta sociedad, basada y multiplicada por ésta subversión cultural. A ello le vamos a dedicar futuras entregas, con la ayuda de amigos especialistas en esos temas.