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Thursday, October 7, 2021

Algo que reconstruir?

 El muy conocido “triunfo avasallador” del anti-Americanismo en 2020 ha sido seguido de una loca carrera hacia “cambiar el país”, cosa que no pocos de sus líderes advirtieron que harían. Mirando hacia atrás, es muy revelador constatar que el “Presidente” Biden llegase a la Casa Blanca con una larga lista de órdenes ejecutivas que puso en práctica en minutos y que permiten darse cuenta de la velocidad con que esos cambios se previeron y se están ejecutando, con una agenda minuciosamente preparada.

Aquellos acostumbrados a la lectura de los acontecimientos del pasado, tanto en USA como en otras partes del mundo, no pueden dejar de asociar esa “velocidad” con tránsitos similares ocurridos en el planeta y que no son nada parecido a lo acostumbrado en este país, en más de 200 años anteriores.

La economía ha sido minada en sus bases con una emisión de dinero que impide el desarrollo estable y pretende transformar un sistema de libre competencia en una sistema de “ordeno y mando” que aprovecha una monolítica “unidad” del grupo gobernante para pasar leyes y regulaciones que ningún ser humano podría aprobar al ritmo de miles de páginas en “paquetes” imposibles humanamente de leer en unas horas, mucho menos de debatirle y analizarle. Esos paquetes vienen envueltos para regalo, mezclando premios y castigos, acciones terrenales con acciones ideológicas, malsanamente enredadas para “pasar de contrabando” cosas que nadie en su sano juicio aprobaría, de discutirse, analizarse y debatirse con el tiempo adecuado. Es imposible soslayar la intención de actuar de esa manera.

La propia democracia ha sido totalmente ignorada al erradicar toda discusión racional y convertir el proceso socio-político en una cacería de brujas contra los que opinan diferente. La plutocracia dominante ejecuta una censura dura y efectiva contra los que disienten a través de los medios públicos y se amordaza descaradamente a las personas para evitar que su voz sea escuchada. Pelotones de intimidación actúan a todos los niveles.

La historia de la nación ha sido llevada a la hoguera, destruyendo monumentos, estatuas, relatos y narrativas que les resultan “despreciables” a quiénes se han apoderado del derecho público a decidir por los demás, utilizando todo tipo de intimidaciones personales y colectivas.

La preparación de los niños y jóvenes ha sido contaminada con narrativas ideológicas inaceptables, incitación al odio racial y la creación de un clima de intolerancia a cualquier opinión contraria. Ese propio mecanismo tipo “ revolución cultural maoista” ha sido incorporado a las fuerzas armadas con un muy ejemplar resultado de esas políticas en su accionar en Afganistán.

Pese a la resistencia masiva contra el análisis, se ha ido demostrando que el proceso electoral del 2020 fue parte de esa activa campaña de sustituir el país existente, hasta ahora catalogado como el más democrático, tolerante, eficiente, y poderoso del mundo en una caricatura, con una fuerzas armadas sospechosamente incapaces de defenderlo, un futuro muy incierto por la preparación de sus jóvenes, una economía ahogada en su capacidad por la inflación galopante, una administración incapaz de ejecutar acciones eficaces, unas fronteras desaparecidas, una invasión tolerada de todo tipo de personas de todas partes del mundo y una falta de confianza generalizada sobre el futuro, mediato e inmediato.

Mientras muchas personas genuinamente educadas en la democracia - en proceso de cuestionamiento creciente – están esperanzadas en cambiar el panorama a través de los proceso electorales futuros, cabe una pregunta: ¿Quedará en pie algo que reconstruir? Si repasamos cómo fue ejecutado este “asalto al cielo” en los años recientes, fue precisamente minando y destruyendo esos procesos democráticos y vemos la premura con que corren a toda velocidad para no dejar nada en pie, incluyendo el proceso mismo...por lo que la pregunta sigue siendo válida: ¿Nos dejarán algo que rescatar y/o reconstruir?

Tuesday, September 28, 2021

La Sabiduría de los refranes...

 

A lo largo de miles de años del acontecer humano, incontables generaciones de testigos de las cualidades y defectos de nuestra especie han acuñado refranes que retratan y califican de forma abrumadora ambas partes de esa humanidad: las cualidades y los defectos. Ese descubrimiento de que hay un patrón de comportamiento, un modelo que se conforma en concordancia con la personalidad, las creencias, las apariencias, los miedos, la posición social... en fin, de las circunstancias que han moldeado la forma de cómo los seres humanos aceptan o rechazan los eventos, las obligaciones, las libertades o la ausencia de ellas... en fin, la enorme variedad de circunstancias en que se desenvuelve cada quién, pero que pese a esa enorme diversidad, se conforma un patrón de pensamiento, un modelo de reacciones, un sistema de actuación, no importa las enormes diferencias entre los individuos en cada época y tipo de sociedad en que se desenvuelve.

Así, se estimula el reconcimiento justo de las equivocaciones, para erradicar la tosudez:

“Rectificar es de Sabios”

De esta otra manera, a la justicia por pura casualidad:

            Ladrón que roba a otro ladrón, tiene cien años de perdón”

Cuando se evalúa el disfrute de algo que trae su inconveniencia aparejada:

            Sarna con gusto no pica, y si pica, no mortifica”

Para evaluar cómo enfocar las enemistades, cuando se presentan razones para olvidarlas:

            Si hay trato, pueden ser amigos el perro y el gato”

A quiénes rehuyen lo inevitable de los males que se presentan de forma inevitable::

            A quién no quiere caldo, tres tazas”

Acerca de la búsqueda de la conveniencia por encima de cualquier otra consideración:

            Si no puedes con tu enemigo, alíate con él”

Existen miles de refranes, frases cortas que retratan situaciones qe son generalizadas y que se les presentan a los seres humanos por el transcurso de la propia existencia, no importa la época o la posición social y ante las cuáles hay un patrón de comportamiento.

Con referencia a la hipocrecía y al comportamiento público, no importa frente a cuál circunstancia, hay abundancia de refranes. Es particularmente insidioso, caracterizador de personas con más interés en la apariencia pública que en la realidad, una frase que es un epitafio moral sobre quien se pronuncia y que retrata, sintetiza, la poca autoestima auténtica de la moral privada en personas sin escrúpulos interiores y con mucha preocupación por el “qué dirán” de los demás:

Vender el sofá

El concepto de “vender el sofá” es relativamente moderno, desde que apareció ese mueble. Se refiere al cónyuge que cínica e hipócritamente reacciona ante el engaño sistemático, diario y frecuente de su “media naranja” y que es ejecutado en un sofá de su propia casa, ante lo cual, y para el aparente beneficio de su persona ante los ojos públicos, reacciona “indignado” contra ... el sofá, vendiéndolo de inmediato, para recobrar su paz con el cónyuge infiel y su postura de persona intolerante con el engaño ante los ojos de amigos y vecinos.

En la época que vivimos, “vender el sofá” se ha convertido es algo común y hasta ha llegado a ser aceptado socialmente, aplaudido e imitado, por otrs que piensan igual al personaje. Examinen estos comportamientos:

-          Cuando hay personas desequilibradas que asesinan a otras personas, proponer prohibir poseer armas e imponer un control sistemático de ellas: eso es ”vender el sofá”.

-          Frente a las diferencias sociales en el nivel de vida de las personas, desconocer las causas y evitar proponer medidas que mejoren las posibilidades y  recursos disponibles para los retrasados, sino fácil y aparentemente “justicieramente”  proponer castigar a los más prósperos con cargas impositivas diferenciadas para compensar a los menos afortunados, no importa las consecuencias que eso traería. Es es “vender el sofá”.

-          Cuando se pretende culpar a la policía como institución, de actuar excesiva o preferencialmente contra grupos o razas, en vez de aplaudir y estimular el perseguir a los que roban, venden estupefacientes o se comportan agresivamente contra las demás personas, eso es “vender el sofá”.

Cada época, según la propaganda política que convenga, según se trate de echar “cortinas de humo” públicas para crear escándalos que convenientemente escondan otros, o se desee atraer el voto de ciertas capas o sectores de la población, se crean “sofás” a la medida que resulta atractivo “vender”.  

El “vender el sofá” de útima: Los caballos de la guardia fronteriza


Thursday, September 23, 2021

¿ Quiénes son los conspiradores?

 

El ejercicio sistemático de las fábulas, los periodistas que no señalan sus fuentes, - generalmente porque son inventadas - los rumores de los que se hacen eco “los medios globalistas” y sus sucursales; la noticia única, repetida por decenas de otros medios a la misma fecha y hora, que denota una “orientación” al más puro estilo de un partido socialista; la misma noticia, disfrazada de otras, porque les aplican “variantes de redacción, pero que insisten en “distribuir” la misma “orientación” para los consumidores de todas partes, ha sido el patrón constante de los mecanismos de “propaganda” y “ movilización” del Partido Democ-rata por mucho tiempo. Ocurre que el Internet, la globalización – muy diferente del globalismo – y la tecnología de las comunicaciones han permitido poner de manifiesto lo que antes se mantenía tras bambalinas.

La machacona insistencia de denostar y desprestigiar a sus enemigos políticos, de fabricar historias tremebundas pero totalmente ficticias, que degraden la credibilidad de quienes piensan diferente o son candidatos o aspirantes a posiciones que compitan con los suyos, ha sido el cotidiano accionar de esa gente por décadas. Promover al que disiente de las políticas contrarias, fabricar héroes y “ejemplos excelsos” tipo Hanoi Fonda, que minen el orgullo nacional, son siempre destadacados muy por encima del orgullo legítimo por la nación y quienes la defienden. Promover “artistas” de cine, de TV, de cualquier medio, para que sean seguidos en sus opiniones por el gran público, ajeno a esas prácticas, les permite fabricar esas cajas de resonancia que son los “talking shows”. Tanto de parte de los entrevistados, como de los entevistadores.

Esas “inocentes prácticas” del periodismo, del arte, del entretenimiento, se volcaron de inmediato contra el Presidente Donald Trump, apenas anunció que se postularía para la Presidencia. El personaje público, que hasta ese momento era reseñado por sus acciones sociales, su ejercicio de la profesión del entretenimiento y sus ejemplos de acciones sociales promotoras de la integración y de la unidad nacional, se convirtió, ipso facto, en el enemigo público de todos sus agentes de opinión, oficiales y extra-oficiales, públicos y privados. Ponía en práctica algo inconcebible para ellos: competir por llegar al cargo de Presidente, nada más y nada menos, que contra su candidata y personaje predilecto.

Por supuesto que la táctica no les funcionó a corto plazo porque se dieron cuenta un poco tarde que Trump era serio en su consigna de “hacer América grande otra vez”. Pero la poderosa maquinaria de la mentira, el insulto, la degradación y creación de un muro de odio contra el ejercicio de su cargo se desplegó sin tregua y sin límites. Desde pagar la creación de una supuesta “traición”, que conocemos como la trama rusa, hasta comprar acusaciones falsas y lo más importante: preparar un triunfo “apoteósico” del candidato de su maquinaria en la elecciones siguientes -del 2020- para impedir, a toda costa y a todo costo, que Trump renovara su Presidencia por otros cuatro años.

La maquinaria de la trampa y la mentira se desplegó en dos cursos de acción: continuar sin descanso ni interrupción, la campaña de mentiras, falsas acusaciones de racismo, y cuanta cosa existe, para tratar de quitarle votos de sus crecientes simpatizantes y paralelamente asegurar en ciertos lugares clave, donde gente de su confianza estaban a cargo del proceso electoral, cambiar votos, meter votos falsos, impedir el acceso de los testigos al conteo, aprovechar la oscuridad de la noche para hacer trampas, coordinar con los encargados del proceso la manipulación de las máquinas, y gran etcetera, etcetera, etcetera. Esa maquinaria se manifestó descaradamente cuando la llegada de la noche transformó las tendencias del día, al ejecutarse toda esa parafernalia de trampas a la hora que todos dormían.

Como parte de esa maquinaria se desató el mecanismo de imponer el silencio. Todo el que hablase del fraude era un ser del planeta Marte, un conspirador que ignoraba la voluntad popular, y demás frases pre-hechas y ni hablar de revisar algo de ese proceso, lo que le convertía en un traidor al país, a la democracia, y demás frases y "argumentos" favoritos del anti-Trump. Los “honorable” funcionarios encargados del proceso en esos lugares eran parte de esa fábula. Parte de esa prepación fue convencer a la “opinión pública” representada por sus medios subordinados de que Trump, como parte de su monstruosa personalidad, preparaba un “golpe de estado” para desconocer el voto popular y quedarse a la fuerza en la Casa Blanca. Parte inseparable de esa maquinaria de la mentira y la influencia malsana  son los líderes de las redes sociales, los banqueros, todos ellos militantes de su Partido, aunque billonarios, son tan amigos de los pobles, que los fabrican por millones. 

A esas huestes anti-Trump se unió el mismisimo Jefe del Ejercito que en unión con Nancy Pelosi, fabricó y ejecutó la nueva "novela": Trump quería dar un golpe de estado para desconocer "el triunfo popular", era un inestable emocional, quería desatar una conflagaración nuclear y eso bastaba para que él, salvador de la Patria por obra y gracia de si mismo, traicionara a su Comandante en Jefe, lo desconociese y conspirase con otras potencias para "adevertirle" que no hiciesen caso del legítimo Comandante en Jefe, electo por el pueblo.

Pero no hay manera de engañar a todo el mundo, todo el tiempo. Poco a poco se ha ido mostrando el fraude, cuantificándolo, con auditorias de la elecciones en condados como Maricopa, donde el Senado de Arizona encargó ese proceso a una empresa privada. Y en otros muchos se comienza a realizar.Por supuesto que los quienes ustedes saben, trataron de impedir a toda costa ese proceso, con todo tipo de subterfugios, demandas, propaganda, etc etc. Finalmente, parece que en los próximos días, lo sabremos todo, porque se les han acabado los argumentos, las demandas, y todo tipo de obstruccionismo al conocimiento de la verdad.

Desde el fraude, la maquinaria fascista de repetición de mentiras y fábulas hasta la traición monda y lironda, todo se comprueba:

¿Quiénes son los mentirosos? 

¿Quiénes son los conspiradores?

¿Quiénes son los que utilizan las leyes solo para su conveniencia?



Tuesday, September 14, 2021

La imperfección del ejercicio democrático y la situación actual

La realidad actual de la supuesta representatividad del sistema puede verse simplemente con observar que en 24 horas,  el cambio de quien se sienta en la silla presidencial y qué partido político tiene la mayoría en el Congreso, el curso del país cambia dramáticamente, para bien o para mal. Acaso los votantes decidieron cuáles de las políticas cambiantes elegir? Pues no. Simplemente eligieron entre dos alternativas de personas que lo representen, los cuáles no consultan con los electores su preferencias partidistas  o sus políticas económicas, sociales, financieras, estructurales y muchas otras, que cambian el rumbo del país sustancialmente, que no fue por, ni para, lo que les eligieron.

¿Votaron los electores para desintegrar el liderazgo petrolero de los Estados Unidos de América y convertir al país en dependiente de las importaciones de petróleo de otros países, en muchos casos enemigos?

¿Votaron para que el precio del combustible subiera hasta duplicar sus gastos?

¿Votaron para la política monetaria fuese degradada mediante un impulso anárquico de los gastos por encima de los ingresos públicos, convirtiendo la unidad monetaria en una caricatura de lo que fuese el dólar en solo unos meses?

¿ Votaron para que se violasen todas las leyes y reglas migratorias para convertir la frontera sur en una burla y un sombrío atentado contra la seguridad nacional, el presupuesto del gobierno, la violación del derecho de los estados en cómo manejar a sus vecinos y destruir sus políticas locales?

¿Votaron para que el país retirara sus tropas de Afganistán de la peor manera, poner en peligro la vida de sus nacionales y sus aliados y regalarle a sus enemigos 80,000 millones de dólares en armas sofisticadas que mañana pueden ser la peor amenaza real contra la nación?

¿ Votaron para que el Gobierno Federal se convirtiese en el centro de la política, desconociendo los derechos de los Estados que son la fuente constitucional del Gobierno Federal?

¿Votaron para que una persona representativa de un distrito electoral se convirtiese en dictadora de la Cámara de Representantes, desconociendo los derechos de los demás distritos electorales representados por el partido contrario?

Entre los muchos, muchísimos, abusos de autoridad del gobierno actual, quizás el más grave a mediano plazo es el aumento desmedido, alocado, frenético, del gasto público, muy por encima de toda medida de equilibrio y muy destructivo de la base de la vida social: el valor del dólar. Se traducirá – ya hemos empezado a verlo – en graves desequilibrios entre la oferta y la demanda, tendientes a ciertas escaseces  y o encarecimientos de materias primas, distorsión de los mercados laborales y una espiral de locos desequilibrios de todos y cada uno de los factores y elementos de la economía nacional. La anteposición de los objetivos politiqueros de enamoramiento de los votantes locales mediante el otorgamiento de todo tipo de dinero público, convierte la economía en una caricatura de si misma, a las palancas de uso del interés o la emisión monetaria en una especie de burla.

La enorme gravedad de estas locuras se vieron ya en los años 60 y 70 y sus consecuencias de todo tipo fueron muy atentatorias del liderazgo del país en todo tipo de escenario. Ahora esas locuras son acentuadas por el atentado paralelo a la capacidad productiva, al liderazgo efectivo de la ciencia y la tecnología mediante el atentado a la esencia de la calidad de la educación a todos los niveles, a la calidad de vida local mediante el desequilibrio de la autoridad emergente de la propia participación pública de los ciudadanos en la definición de su vida local, empujada por un intervencionismo caprichoso de los gobiernos superiores en los asuntos de los inferiores, en el papel de los padres en la definición de la educación de sus hijos, y muchos otros.

La enorme importancia de la forma y el contenido de nuestros documentos constitucionales, excepcionales para su época y garantes del enorme progreso científico, social y económico de esta gran nación está siendo horadada y degradada por un número creciente de “militantes” que pretenden modificar esos preceptos a su particular visión del mundo, a sus intereses individuales y de grupo y hasta a los intereses de otras naciones enemigas de la nuestra. Por eso es tan importante impedir que un grupo de individuos agrupados en un partido o institución desvíen a la nación de su camino. Los electores, ciudadanos mayoritarios de esta gran nación son los llamados a asegurar esa lealtad, modificando el absurdo abuso de poder de los representantes elegidos y regresando el verdadero poder de decisión sobre lo importante, a los votantes y no a ese grupo de poder llamado “políticos”.

La participación directa del pueblo en la discusión y aprobación de la cosa pública es la solución.


Sunday, September 5, 2021

El ejercicio de la democracia: ¿el pueblo debe tomar sus propias decisiones?

La tecnología y su maduración alcanzada hacen posible a corto plazo la erradicación de uno de los mayores obstáculos del ejercicio pleno de la democracia: los políticos que la representan. Esas personas que se supone sean los interpretes de la voluntad de sus constituyentes y en nombre de ellos, y se supone que en su representación, se reúnen, debaten la cosa pública, legislan..., en fin detentan un poder real que existe por delegación de los que deben ejercerlo: los ciudadanos.

Las razones se basan en la práctica social. Era imposible que todos los ciudadanos de una ciudad, comarca, estado o la nación, debatiesen, y acordasen cotidianamente los asuntos de su interés, ya que la lejanía, la dispersión geográfica, la imposibilidad de una comunicación verbal efectiva, entre otras muchas razones, lo impedían.

Esa representatividad se ha traducido en contiendas políticas, proselitismo, encono por diferencias de opiniones, de intereses, de cultura, entre otras muchas. Personajes con la habilidad, los recursos y la elocuencia, para “entusiasmar” a los electores para ganar la contienda y a partir de ahí, dedicarse a la cosa pública, han sido los que ha existido. Ni que decir, que muchas veces se divorcian de lo que prometieron representar, del hecho de que un disfrute de ciertos privilegios por encima del de sus electores, disfrutar mejores ingresos, retiros, seguro médico, gastos pagados, y la permanente convivencia con múltiples tentaciones derivadas de distribuir y utilizar fondos públicos, entre otras muchas.

La revolución científica y práctica ocurrida en las comunicaciones hace que una buena parte de las razones para esto, ya sean obsoletas. La existencia de las Páginas WEB con toda la información para cualquier debate y acuerdo está disponible para todos en los teléfonos, tabletas, computadoras, smart TVs, es inmediata y facilita un conocimiento pleno de lo que se discute. La participación controlada, con toda la seguridad, hace que la opinión y el voto de cada uno sean computados instantáneamente y la recepción de opiniones y valoraciones compiladas efectiva e instantáneamente.

Esta posibilidad de ejercicio de la  democracia real y efectiva pone de manifiesto la necesidad de replantearse el papel de las personas que hasta ahora viven para “representar” a los que permanecen alejados de los salones de consistorios, cámaras, senados, por razones que hasta ahora eran prácticas, y originaron el concepto de “democracia representativa” que por cientos de años ha delineado nuestra vida socio-política. Esas personas tendrían otro papel en esta democracia directa que es necesario actualizar a la realidad que vivimos. Si la propia realidad ha permitido que se utilicen esas herramientas en las sesiones de esos representantes, ¿qué impide que se utilicen directamente por los ciudadanos? ¿Alguien duda que esa democracia directa sería más sana, efectiva y adecuada que la representativa que se ha tenido hasta ahora? ¿Por qué algo tan evidente y provechoso no se plantea? ¿Es difícil o inconveniente?


Sunday, August 22, 2021

La Democracia y su Ejercicio Práctico

El desarrollo social, indisolublemente interconectado con la tecnología, genera formas y contenidos de forma incesante, así como los medios para lograrlo. Antes que se inventase la imprenta, la palabra y otras escasas formas de escritura muy individualizadas, mantenían a niveles muy reducidos la difusión de ideas, la creación de estados de opinión, la posibilidad de discutir y formar criterios masivos, que con un nivel de escolaridad muy reducido y una educación muy poco generalizada, mantenían en niveles casi inexistentes la creación y difusión de ideas y opiniones. Desde la imprenta hasta el internet, la generación de ideas, opiniones sociales, políticas, técnicas, profesionales, científicas, religiosas se ha visto multiplicada por cantidades antes impensables. 

Estas formas novedosas de emisión, transmisión y difusión de opiniones y criterios han generado una creciente democratización de ese proceso social de creación y difusión de las ideas y opiniones. Cualquier persona con acceso a un teléfono inteligente, una tableta o una computadora personal puede acceder a esa posibilidad de expresar su opinión o creencia para el mundo y ser leído y/o escuchado potencialmente por enormes volúmenes de personas, en diversas partes del mundo. Como un lamentable proceso contrario, ha surgido una forma de censura, ejercida por los mismos que se supone promuevan la libertad de expresión: los creadores de esos instrumentos en su penúltima generación: los dueños y operadores de las llamadas redes sociales, como siempre, interesados en sostener un solo tipo de opinión política, social y económica: la que les beneficia material y políticamente.  Por una parte promueven el uso universal y libre de esas herramientas, pero imponiendo censurar, suprimir y castigar a aquellos que opinen en forma distinta a sus intereses de grupo, partido político y religión.

Los partidos políticos, que nacieron para difundir, defender y establecer la primacía de la ideología, la economía, el orden social y las creencias religiosas del grupo que los controla, se han visto desbordados en su otrora exclusivas herramientas de influencia: la palabra, la prensa, escrita, radiada y televisada, la publicación de libros, artículos, columnas escritas en la prensa, programas de radio y televisión y otros medios de influencia masiva en la opinión pública, que requieren un financiamiento que solo puede ser logrado por esos grupos de presión llamados partidos políticos y formas similares de asociación, como instituciones sin fines de lucro, de estudios sociales, y otras muchas, que existen porque hay quienes pagan sus enormes gastos de existencia para poder llevar ese interesado mensaje a la opinión pública.

No ha tardado el surgimiento de un nuevo actor en la proposición de ideas, opiniones e intereses: el denominado influencer, youtuber, bloguero, dependiendo de cómo se identifica a sí mismo. Una nueva especie de actor público, una especie de mutación del político clásico en cuanto a que es un promotor de actitudes, un nuevo informador crítico de la actualidad, como debían ser los periodistas que no sean simples agentes de influencia de los propietarios de los medios para quiénes trabajan, un analista de la época histórica  que se vive, un nuevo tipo de líder que actúa por sus convicciones y que resulta seguido por cantidades de personas, muchas veces con la admiración, el respeto y la disciplina de que carecen los supuestos profesionales de la opinión: los políticos y los periodistas. Políticos sin partido – al menos no siempre confesados- y periodistas sin periódico. El deterioro de la política y el periodismo profesionales, muchas veces convertidos en el contrario de lo que debían ser, es una fuente fundamental de este fenómeno.

El político, supuestamente representante de un grupo poblacional no deja de ser partidista y antepone los intereses, la política y los objetivos de su partido político a los de la población que se supone representar. El periodista trabaja en un medio que le contrata, paga y sirve y escribe e informa generalmente lo que interesa a sus empleadores y no a sus lectores, oyentes o televidentes.

La democracia representativa en la que se supone que vivamos generó al político porque la población no podía físicamente estar presente en la toma de decisiones públicas y exponer y debatir sus opiniones por razones prácticas de territorialidad, número y dedicación. Pero al igual que la tecnología ha hecho surgir esas nuevas formas de política y periodismo, a la que física e inmediatamente permite participar, es posible que se esté generando ante nuestros propios ojos nuevas maneras de ejercer la democracia, a tono con las posibilidades actuales y manera democrática y verdaderamente participativa de erradicar la corrupción que nace de la propia existencia de élites partidistas y gubernamentales que en vez de servir a la población, se sirve de ella para imponer sus intereses y abrogarse el derecho a dirigir a las masas en vez de servirlas. Esa es la verdadera diferencia entre la democracia representativa y las otras formas de gobierno: El gobierno es para servir al pueblo y no para dirigirlo, que es siempre una forma de tiranía.

 


Saturday, August 14, 2021

El Respeto a la Constitución

La Humanidad ha transitado por múltiples etapas, tipos de naciones y de estados, de sociedades y de regímenes sociopolíticos. La regla de oro que se puede obtener de ese repaso es que jamás ha transitado en reversa, es decir que cada etapa cumplida es seguida por una etapa mejor, superior, más favorable al desarrollo humano, más profundamente libre y en función de la realización plena del hombre, producto de la propia inteligencia humana, del aprovechamiento de las experiencias transcurridas. Y en las ocasiones en las que se la ha forzado a una transición hacia atrás, a peor, ésta ha sido seguida de enormes convulsiones sociales, dónde las ventajas del progreso eliminado a la fuerza brotan y rebrotan, pese a la imposición de los que la imponen, ya que la transición contra natura es siempre impuesta. El progreso no puede ser erradicado de la mente humana y siempre se manifiesta pese al intento forzado a ser reprimido, no importa cuán draconiano sean el esfuerzo tiránico y la imposición. Solo hay que ver lo que sucedió en Cuba el 11 de Julio pasado.

El continente europeo ha sido la región del mundo dónde se pueden apreciar con mayor claridad todos esos procesos evolutivos, incluyendo los de imposición a un cambio para peor, y las consiguientes consecuencias catastróficas que le han acompañado. A pesar que la mayoría de los países europeos provienen de monarquías y regímenes de poder personal de similar naturaleza, hace siglos que la evolución se impuso a favor de la democracia en lo socio-político, de la propiedad privada en lo socio-económico, de las formas capitalistas de generar riqueza y bienestar y de la libertad imprescindible para que todo eso funcione: libertad individual, libertad empresarial, libertad comercial y los llamados derechos humanos que la consagran: la libertad de pensamiento, de opinión y de palabra, de asociación de toda naturaleza: social, empresarial, política, religiosa y cualquier otra que no esté prohibida expresamente en la Ley.

Este conjunto de principios, regulaciones, leyes, costumbres y tradiciones fueron conquistadas por las naciones europeas hace siglos y se fueron imponiendo por luchas de todo tipo, muchas veces violentas y otras veces pacíficas, y desde allí se irradiaron a otros continentes y regiones. Contradictoriamente esas mismas naciones europeas que disfrutaban de esas condiciones para sí, las restringían para otros a quienes habían colonizado. Esto de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” no es un fenómeno nuevo...y lo mejor de toda esa lucha por la libertad es que esas antiguas colonias, luego de independizarse y adoptar esos principios de libertad, se tornaron en países más prósperos y libres que sus antiguos colonizadores...reafirmando la bondad a toda prueba de esos principios cuando se aplican en serio.

Nuestra República es un caso que resplandece en la historia. A partir de su lucha por la independencia del poder colonial británico, se produjo un conjugación excepcional de hombres, condiciones geográficas y socio-económicas que generaron un enorme progreso en el pensamiento y la acción humanas para crear esa “ciudad resplandeciente en la cima de la montaña” hacia la que miran, esperanzados todos los seres del planeta, como símbolo de lo mejor alcanzado por la especie humana en la conjugación de progreso, condiciones socio-políticas y económicas para el logro de la felicidad, aspiración explícitamente escrita en esos documentos fundacionales de nuestra República que conocemos como nuestra Constitución y nuestra Declaración de Independencia.

Otras muchas naciones de nuestro hemisferio y de otras partes del planeta, también alcanzaron su independencia y bajo similares aspiraciones, escribieron documentos fundacionales de objetivos y condiciones análogos, pero enmarcados en condiciones histórico-sociales y económicas diferentes que no han generado la estabilidad y el progreso de todo tipo que sí ha logrado nuestra República. Una de las características de esos procesos ha sido la inestabilidad de ese documento rector de la vida nacional que denominamos la Constitución.

No es casualidad que los que sueñan con apoderarse de la “cosa púbica”, del poder estatal y gubernamental,  para destruir la estabilidad alcanzada y crear un “nuevo orden” dónde el poder cambie de manos, de la democracia republicana a sociedades autoritarias para el beneficio de una clase dominante que pugna por sus derechos de poder único sobre el resto de la población, tenga un objetivo similar: cambiar la Constitución, destruir las bases de la República y la participación democrática de todos, por un poder pomposamente denominado “justo”, que esconde y disfraza un replanteamiento descarado de la autoridad y el poder, cambiándolo de manos de la mayoría representativa a una “clase elegida” por la razón que en cada caso les convenga.

Ese truco político lo utilizó con éxito arrollador uno de los personajes más dañinos al progreso y la felicidad en nuestro continente: Hugo Chávez Frías, que sobre la Constitución que juró hipócritamente “defender” al salir electo, la denominó “moribunda” y declaró sin tapujos que la cambiaría, por supuesto con el cuento de la “justicia social”, con el  resultado que todos pueden ver: convertir un país rico en un país paupérrimo, donde los que “sufrían la injusticia social” vivían en un desarrollo y crecimiento sostenido, ahora comen de los basureros y escapan de ese paraíso de justicia social, en poder absoluto de una claque de bandidos, asaltantes de la tesorería nacional, que ahora tienen sus cuentas de banco abultadas a más no poder mientras la población es pisoteada por los que ejercen la “justicia social”.  Lamentablemente le han sucedido otros con la misma táctica, que indefectiblemente transitan o transitarán por el mismo doloroso camino.

Esa “justicia social” que convirtió a la Argentina, de país de clase media, en un país de mayoría absoluta de pobres, mientras los que manejan la “justicia social” son ahora los ricos, pero generando pobreza masiva. Esa “receta” de la “justicia social” tiene diferente nombres, apodos, consignas políticas y alternativas, que van desde la justicia “racial”, la de “género”, la “sexual”, y todas las que la mente humana pueda imaginar. Solo intentan una cosa: socavar la sociedad democrática para sustituirla por la “nueva clase” clarividente, poseedora de la verdad universal, excluyente de cualquier crítica o análisis, siempre con una misma característica: apoderarse de las palancas del poder para ejercerlo a favor suyo, excluyendo al resto.

Todas esas formas y maneras de búsqueda frenética del poder abusivo y excluyente de otras clases sociales son evoluciones de atraso de los conseguido hasta la fecha por la especie humana: la felicidad creciente mediante el equilibrio de poder que proporciona la democracia, impulsora de la libertad económica, del mercado, de la participación incluyente. Las lecciones de la historia no pueden ser más claras: el surgimiento del socialismo que le ha costado a la humanidad 200 millones de víctimas, y sigue contando en China, en Cuba, en Venezuela; la justicia social empobrecedora de muchos países, encabezados por Argentina; el nazismo en Alemania, costó otros millones de víctimas; la guerra civil en España...no hay una sola variante de ese “progresismo dirigido” que haya funcionado, sino lo que es peor, los millones de víctimas que sobrevienen a causa de su imposición. La receta es siempre similar: engañar a la gente para que lo acepte, con bellas consignas, y a posteriori cuesta casi una guerra civil erradicarlo.

Por ello: todo el que hable de perfeccionar la sociedad en función de la justicia social, económica, política, racial, sexual, o cualquier otra, siempre empieza por la existencia de la “injusticia”, consagrada en la Constitución, por lo que hay que “perfeccionar” la sociedad cambiando la Constitución, que justamente es el guardián que protege a la sociedad. Proteger y salvaguardar la Constitución es la palabra de orden.